1Rodrigo Sancho Torregrosa

 

Ver a Andrés Calamaro en directo siempre es un placer. Y anoche en el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia dentro de su tour ‘Bohemio’ volvió, una vez más, a quedar demostrado. Puede gustar más o menos, como todo en esta vida al fin y al cabo, pero su calidad como artista está fuera de toda discusión. Y es que haber irrumpido en el mundo de la música con ‘Los Abuelos de la nada’, triunfado con ‘Los Rodríguez’ y convertido en ídolo de masas en su etapa en solitario no está al alcance de cualquiera.

Lejos quedan ‘Alta Suciedad’, ‘El Salmón’ y ‘Honestidad brutal’. Tres trabajos que hicieron al Calamaro terrenal una bestia musical, de esas que conseguirán congregar a muchos fieles en las puertas de su casa el día que deje este mundo. Pero a la hora de la verdad, y cuando vuela el primer acorde, y suena el tema que sea, te das cuenta de que estás en uno de los mejores conciertos que existen hoy en día en el panorama del rock latinoamericano y español.

Pese a presentar su nuevo disco, Bohemio, el de anoche fue un concierto de nostalgia y también de innovación. Acompañado de cinco músicos más (dos guitarras, bajo, batería y teclista), Calamaro saltó al ruedo con ‘Media Verónica’, toda una declaración de intenciones. A partir de ahí todo el mundo entendió que la idea del cantante argentino era combinar sus temas más conocidos con los del nuevo disco, nada más lejos de la realidad. Sí sonaron algunos temas de ‘Bohemio’, por algo el disco da el nombre a la gira, pero el peso de espectáculo recayó sobre las canciones de siempre, esas tan buenas que pone los pelos de punta.

El Palau de les Arts, con una acústica perfecta, se convirtió en un santuario de la música. Calamaro se movía con ganas y daba lo mejor de sí mismo. Y los temas fueron cayendo como bombas sobre un público que se volcaba cada vez más. Tanto que los asientos parecían estar solo de decoración y la gente se contenía para no dar saltos de entusiasmo. Entre móviles grabando, fotos, aplausos y gritos, el tiempo pasaba volando. Aparecieron por medio los ‘Crímenes perfectos’ de Andrés, deleitó al respetable con una combinación de ‘Volver’ al piano con la ‘Flaca’ más rockera, y combinó letras y poesía con vídeos espectaculares. Anoche al sonar ‘Maradona’ y observar los goles en el proyector colocado en el fondo del escenario nos volvimos todos un poco argentinos y maldijimos con rabia el gol de Götze en la final del mundial.

Y como siempre, cuando mejor y más interesante es la historia, llegó al final. En este caso en forma de Paloma. Uno siempre sabe que Calamaro siempre toca esta canción en todos sus conciertos o como despedida o como preludio a un bis. En esta ocasión a dos. Entre aplausos apareció de nuevo Andrés en el escenario y entonces fue un final perfecto. Tras un primer tema se hizo el silencio y comenzó a sonar ‘Los chicos’, una canción en la que Calamaro hace un homenaje a todos sus compañeros y amigos caídos, esos “que se fueron antes que él”. Y de fondo nombres y fotografías pasando con emoción al ritmo de la música: Julián Infante, Miguel Abuelo, Antonio Vega, o el gran Paco de Lucía entre otros.

Después despedidas, aplausos y vuelta a la realidad. Y el regreso a casa pensando concienzudamente que al día siguiente tienes que ponerte de nuevo todos los cds de Calamaro en el coche, o en el móvil, o donde sea que escuches música. Y sobre todo recordando que la música tiene algo especial que desgraciadamente sueles olvidar hasta que te encuentras de nuevo con concierto como este.