Quiero presentaros a un valenciano emprendedor que lleva muchos años aquí en Estado Unidos, es José Alberto Sanchís Ferrandis, nació en el barrio de Ruzafa y actualmente vive en Washington D.C. Presidente de la Casa de Valencia y desde el año pasado Consejero de los CEVEX en Norteamérica. Muchas gracias por concederme esta entrevista.

Has vivido muchos años fuera de Valencia, pero siempre has tenido como una prioridad el compartir con el resto del mundo la cultura de Valencia. Tanto es así que has fundado la Casa de Valencia en Washington D.C. ¿Qué acciones lleva a cabo esta organización? Y ¿Cómo podemos los valencianos que residimos en USA formar parte de ella?

Encantado de participar en este proyecto Alex.

Siempre he sentido la vocación universalista de los valencianos, cuyo precursor fue Blasco Ibañez, y la necesidad de dar a conocer nuestra cultura donde quiera que la vida nos depare. Dicho esto, también es cierto que las herramientas de comunicación del siglo XXI son tan distintas y a la vez tan amplias, que el modelo asociacionista tradicional está obsoleto y hay que pensar en reinventarlo, sobre todo para los más jóvenes, con el uso de las redes sociales y otras formas de conocerse como el networking.

La Casa de Valencia en DC cuenta con página web desde sus inicios, grupo en Facebook, y es de esta forma como estamos en contacto y cualquiera en EEUU nos puede contactar para unirse a nuestras actividades o simplemente estar al tanto de ellas.

En cuanto a las reuniones físicas, este año vamos a celebrar el III Concurso de arroces y vamos a tratar de consolidarlo para que sea nuestra actividad de referencia.

Nuestros estatutos también dicen que la valencianidad no es una cuestión de ADN sino de compartir y apreciar nuestras tradiciones y costumbres, por cierto milenarias.

Animo pues a todos los valencianos que vivan en Estados Unidos y a todos aquellos que se sientan como tales, a visitar y participar en las redes sociales en todas nuestras actividades e iniciativas.

Ha trabajado en la industria de la moda promoviendo las marcas Lois, Caroche, Alton aquí en US ¿Podrías contarnos un poco cómo fue la experiencia de llevar estas firmas al mercado norteamericano donde existen marcas tan fuertes como Levis, Lee…

Fue en 1981 cuando tuve oportunidad de participar en un viaje de un mes, en el mes de febrero en concreto, dando la vuelta por todo el país desde Chicago a Los Angeles, Minneapolis, Denver, Texas y finalmente Florida, propiciado por el entonces ICEX.

Fue precisamente en ese viaje donde barrunté que mi destino profesional y personal era Estados Unidos. No era solamente una cuestión de ganar más dinero, algo que muchos no entienden, sino de poder poner en práctica los valores que había aprendido en la Universidad de Navarra donde estudie  y del el ejemplo personal de mis padres.

Vi claro que todos esos valores que había aprendido podía ponerlos en práctica y además vivirlos en un país y una cultura  donde la igualdad de oportunidades y su amplitud de miras era posible. También me di cuenta que para competir con todas esas empresas que comentas había que hacerlo con una presencia personal y no a distancia.

Se lo comunique a la dirección de Sáez Merino y ellos prefirieron continuar con su estrategia, por lo que decidí tomar otros derroteros.

Lleva muchos años fuera de valencia y se dice que los españoles somos conocidos por nuestro amor a nuestra tierra ¿En algún momento se ha planteado el volverse? O ¿Cree que llegará el día en el que vuelva a Valencia o cree que sus raíces ya están echadas aquí?

Yo aquí distinguiría entre el patrioterismo y el sentimiento profundo de tus orígenes como español y valenciano. También tengo que aclarar que fui yo quien tomó la decisión de venir a este país, y siempre he tenido la libertad de volver o quedarme.

Cuando en 1983 me pregunté si yo podía cambiar España, mi repuesta fue que no. Pero entonces me pregunté a mi mismo si yo podía cambiarme y la respuesta fue sí. Por eso estoy aquí.

He viajado desde entonces con frecuencia a Valencia y a Galicia, mi mujer es de Orense, y he tratado a mis hijos de educarles descubriendo lo mejor de cada país, de cada experiencia. De hecho cuatro de nuestros cinco hijos mayores,  los que nacieron en Valencia, se han formado en parte en Pamplona, y los dos pequeños, los que nacieron en Key Biscayne, Florida  hicieron su bachillerato en Valencia.

También tengo una gran familia en Valencia, y en otras ciudades de España, como Madrid, Barcelona, Granada, etc. En el momento actual que vivimos, las distancias no existen, y tener una familia global tiene mucho sentido, pues el concepto de movilidad te permite conocer muchas culturas, países y gentes con otros puntos de vista y sentimientos. Esto no quiere decir que uno tenga que cambiar sus valores y creencias, todo lo contrario, las reafirman.

En definitiva, ahora tenemos dos casas, España y Estados Unidos, en el corazón y en lo legal, pues tenemos la doble nacionalidad.

¿Qué busca un valenciano como tú en traerse empresas de la Comunidad Valenciana a Estados Unidos?

Pienso que conocer los dos lados del Atlántico es muy importante para entender las culturas empresariales de implementación. Lo que está claro es que querer duplicar el modelo de éxito es un gran error, y no contar con gente local, también.

Es aquí donde yo puedo ofrecer un gran valor, para ayudar a que no se cometan errores muy costosos y a la vez orientar a que los cimientos iniciales que se construyan sean sólidos y compresibles en este tan competitivo mercado.

Fallas, paella, naranja, clima… un emprendedor valenciano como tú, ¿Qué cree que le queda al mundo por conocer de Valencia?

Al margen del concepto folclórico que muchas veces pueden aparentar estos temas que me preguntas, los valencianos ya descubrimos Estados Unidos hace muchos años, no en balde figuras como Sorolla, Blasco Ibañez y otros, han triunfado y han expandido nuestra cultura y costumbres desde principios del siglo XIX.

Creo que nos falta espíritu de equipo, tratamos de conseguir las cosas individualmente y eso impide que tengamos una dimensión óptima mínima para poder hacer las cosas con ciertas posibilidades de éxito. Y eso es lo que ayudaría a dar a conocer mejor nuestras costumbres, no solo porque existen sino también porque se promocionan de una forma profesional y eficaz. Tenemos todavía una mentalidad artesanal y localista, y  a veces consideramos como algo negativo la vocación de abrirse camino en otros países y culturas.

Al “romperse” las fronteras internaciones los emprendedores pueden buscar posibilidades prácticamente en cualquier parte del mundo pero la realidad es que hay mucha batalla por el mismo trozo del pastel ¿Qué consejo se le puede dar a quien se plantea dejar su país, su familia y su vida en pro de un futuro desconocido?

Esa fue la pregunta que yo me hice cuando decidí buscar otros caminos. Nuestra emigración tradicional, me refiero no a la que se ha producido por problemas económicos o políticos, ha sido la de ir a lugares para enseñar. Yo creo que hemos de cambiar nuestra actitud, y puestos a hacer un esfuerzo, hacerlo para aprender.

En nuestro caso, me refiero al de mi familia, hemos aprendido un idioma muy importante, el inglés, en una cultura empresarial y socialmente muy avanzada. Y tampoco hay que olvidar la calidad del Estado de Derecho, de la división de poderes y de los derechos individuales, donde se respeta la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. También he de decir, que cuando decidimos venir a Estados Unidos mi mujer y yo, teníamos también un plan familiar, que debe estar por delante del profesional. Algo que recomiendo como fundamental para luego aspirar a tener un mínimo de éxito.

¿Cómo de importante es el Networking en una sociedad como la americana?

Cada vez más, a través de las nuevas tecnologías de comunicación, las personas podemos llegar a lugares y personas que antes parecía imposible. Los intermediarios están desapareciendo en muchos industrias. Basta con ver el desarrollo y aceptación en la población de los negocios colaborativos. UBER, AIRBNB y otros.

El único obstáculo para llegar a otras personas es uno mismo. Como hacerlo, como plantearlo y sobre todo demostrar que uno cuenta con las credenciales adecuadas para ser escuchado.

Pero el éxito del networking también depende del tiempo de calidad y cantidad que dediquemos para que sea efectivo. Y en eso, en el aprovechamiento del tiempo los norteamericanos son un modelo a imitar y seguir.

Existe el concepto general de que en España las instituciones no apoyan a sus emprendedores, ¿Cuál es la situación desde Norteamérica desde tu punto de vista?

Más que no ayudar lo que hacen es poner obstáculos, con regulaciones innecesarias y sobre todo compitiendo desde los sectores públicos o semi públicos con los privados.

En este país la carrera profesional está orientada a cubrir diversas fases de la vida de una persona, de tal forma que uno debe ser capaz de tener suficientes habilidades y experiencias para desempeñarse como autónomo lo antes posible. Es por eso que se valora tanto a los seniors, porque lo que realmente estas personas buscan son trabajos, no empleos. Y la sociedad lo entiende y los apoyan.

Mi mujer ha conseguido a los 57 años, un puesto de trabajo en una de las mejores universidades de este país, The George Washington University, eso habría sido imposible en nuestro país. Bueno no solo por la edad, también por la endogamia y corporativismo que se vive en el mundo universitario español.

Por último, has manifestado que es muy importante que cada persona siga sus sueños ¿Crees que hay algún momento en el que una persona debe rendirse?

No tanto rendirse como reconocer que las cosas hay que hacerlas en el momento adecuado. Esto es algo muy personal. En el mío creo que encontré el momento preciso, en el lugar adecuado y con las personas queridas, mi mujer y mis hijos.

Para mí, el negocio o proyecto  más importante de mi vida ha sido siempre mi familia,  y animo a todos a que luchen por esto, pues los éxitos que se pueden conseguir en otras cosas no son comparables a esta.

Muchas gracias por tu tiempo y por dejarnos conocer un poco más de ti.

 

Familia Fotor

 José con su familia