¿Cuántos de nosotros hemos entonado estas palabras con sentimiento del culpa un domingo cualquiera? Pues así se titula el libro que el responsable de encumbrar la “Ruta del Bakalao” de Valencia hasta términos insospechados, ha escrito junto con la joven periodista Emma Zafón.
Queriendo saber lo que todavía no ha contado a nadie sobre las razones de este libro, nos sentamos con Chimo Bayo para compartir unas cervecitas que pronto nos llevan a una espiral de frases de culto que se le va colando al mítico DJ casi sin pretenderlo. Genio y figura.

¿Cómo surge la idea del libro?
Cuando Emma contactó conmigo y me envió los primeros capítulos que tenía estaban escritos en catalán y yo era el protagonista. Le comenté que así no lo veía y en una noche lo tradujo al castellano y me lo pasó con algunos cambios en el rumbo de la historia. Ahí me di cuenta de que esta chica valía mucho, así que quise conocerla en persona. Quedamos un día junto con seis amigos de la época de la Ruta y generamos una tormenta de ideas que generó la semilla de lo que es el libro hoy en día.

¿Y cuál es el resultado de esa tormenta de ideas y anécdotas ruteras?
Es una novela transgresora, no lo voy a negar. Desde luego no es una película de Disney, pero al final los personajes pueden llegar a ser tan entrañables como el mismo Timón o Pumba -Risas-. Los protagonistas de la novela lo único que buscan es ser felices. Este libro es un viaje en busca de la felicidad.

¿Y la ruta a la felicidad es la Ruta del Bakalao?
La trama kamikaze empieza a tejerse cuando en el entierro de un amigo asiduo a la Ruta del Bakalao, los protagonistas empiezan a recordad lo bien que lo pasaban y se empeñan en revivir una de aquellas noches de fiesta de juventud.
Tampoco pretendo que la gente se ponga hasta el culo todos los días para encontrar esta felicidad, pero estos personajes del libro sí que buscan la felicidad de la manera que sea, y con todo lo que ello conlleva. Esta novela trata de que cuando crees que lo tienes todo perdido, puedes llegar a volver a ilusionarte, solamente intentándolo.

¿Cómo fue el proceso para crear esta novela a cuatro manos con Emma?
Mucho skype y muchas llamadas a horas intempestivas. Por ejemplo, yo acababa de trabajar a las seis de la mañana y llegaba al hotel con un par de ideas y llamaba a Emma para comentárselas. La pobre me dijo en más de una ocasión “pero Chimo, que estoy durmiendo”, y yo le decía “lo siento, ya te dejo, pero apúntate esto que te he dicho que si no se nos olvida”. Esto sumado a muchas anécdotas reales de la Ruta del Bakalao que hemos ido recopilando entre un grupo de buenos amigos y fieles a la Ruta. Así poco a poco creamos el libro que tienes en tus manos. Digamos que la novela es una novela histórica de ficción. A mí me gusta compararla con el Código Da Vinci…¡Es más real la Ruta del Bakalao que la Iglesia! 

¿Cómo queda retratada la Ruta del Bakalao en el libro?
Creo que era el momento perfecto para hacerlo. Después de tanta mala prensa, yo siempre he peleado porque la Ruta del Bakalao llegue a considerarse cultura. Era diversión, sí. Y no sólo por parte de los valencianos, aquí venía gente de todas partes de España para vivir la experiencia. Fue un movimiento más grande de lo que la gente cree. Luego lo único que quedó es que aquí la gente venía a desfasar y a ponerse finos. Sin embargo esto ya nos queda muy lejano y parece que el concepto ya no se ve desde esta perspectiva tan crítica e hipócrita.

¿Has notado que el concepto de la Ruta del Bakalao ha cambiado de unos años a esta parte?
Sí, ciertamente ha cambiado. Ahora ya no está tan mal vista. Sigue contando con el estigma de que la gente que iba allí se ponía fina, eso sí. Pero encuentro ahora mucha más violencia en las discotecas, por ejemplo, que en la época. Ahora hay peleas, falta de empatía e incluso de educación… Antes chocabas con alguien y derramabas su copa y lo más probable era acabar en la barra invitándole a algo. Ahora, lo normal es acabar a trompicones (a ostias, para ser totalmente fidedignos).
Nosotros tuvimos la suerte de ser una generación con educación y con empatía, donde imperaba un respeto que ahora mismo brilla por su ausencia. Éramos transgresores teniendo una buena base de educación que ahora no hay.

Chimo Bayo

Tengo la sensación que durante mucho tiempo en tus entrevistas tratabas de negar la mayor y ahora no te cuesta tanto admitir que en la Ruta se consumía.
Esto es verdad. Vivíamos muy estigmatizados con ese tema. En las entrevistas que hacía siempre quería resultar más serio y más coherente de lo que realmente soy. El tema de las drogas era un monotema y procuraba evitarlo, porque no se ponía en cuestión sólo a Chimo Bayo, estaban haciéndole un examen a Valencia, a la gente de la Ruta. Me convertí en la cabeza visible de todo eso y tenía que ser muy respetuoso con el resto y tratar de ser mucho más coherente de lo que por aquel entonces era. Al final, me preguntaran lo que me preguntaran, yo siempre respondía lo que me pasaba por los cojones, pero siendo muy consciente de esta responsabilidad que tenía sobre todo lo que representaba.

Por fortuna parece que el mensaje ha ido calando…
He tenido que luchar con esto desde la primera entrevista que me hicieron.
La exposición sobre la Ruta que se hizo en el IVAM ha sido la más visitada de su historia, lo que quiere decir que ya comienza a ser considerada parte de nuestra cultura y no hace falta demostrar nada. Ahora somos más respetados y me resulta mucho más fácil hablar abiertamente del tema.

¿Crees que hoy se consume menos que entonces?
Hoy en día la gente sigue poniéndose hasta arriba, y además con sustancias de una calidad bastante dudosa, porque no les sienta muy allá que digamos viendo sus comportamientos.

Lo que está claro es que la música de esa época esta de moda. ¿Qué puedes contarnos del Festival de los 90 del que todo el mundo habla?
Si no llego a participar yo, imagínate…¡no podía faltar! Las entradas están volando. Será un espectáculo digno de presenciar, seguro. La nostalgia tiene mucho tirón y eso que una de mis frases épicas del libro es: “No se puede tener nostalgia de algo irrepetible”. La Ruta del Bakalao sería algo inviable a día de hoy -más que nada por los controles de alcoholemia, no por falta de ganas.

¿Se pueden considerar los festivales de hoy lo más parecido a la Ruta?
Creo que son distintos. Ten en cuenta que la mayoría de gente de la Ruta volvía a su casa a dormir, aunque luego se despertaran y volvieran a salir de nuevo la noche siguiente. Los festivales pueden llegar a requerir estar más tiempo despierto y lo que esto conlleva…Yo no lo recomiendo. A partir de 48h. seguidas no se debería estar fuera de casa, aunque esto es una cuestión personal de cada uno. También depende de si has tomado mucho alcohol o algunas cosas raras, por supuesto. Tampoco recomiendo pasarse más de 48h. estudiando, te puede llegar a explotar la cabeza… o llegar a aprobarlo todo, ¡no sé qué es peor!

Tu hija Tanya Bayo sigue tus paso como dj. ¿Qué consejos le has dado?
No soy de dar consejos a nadie, ni siquiera a mi hija. Lo único: creer en uno mismo. Tengo amigos a los que les horrorizó mi tema “Así me gusta a mí”, como a la mayoría de discográficas a las que se lo hice llegar, y mira en lo que se convirtió… Y pasó lo mismo con “Esta sí, esta no”. En un principio me dijeron que esta canción no iba a pegar, y luego mira, ¡nunca se sabe! Lo mejor es apostar por uno mismo y ser auténtico.

Para poner el broche de oro a esta entrevista, dinos con qué frase mítica de tus canciones te quedas si tuvieras que elegir una.
“Seres extraños de un planeta que se extingue, destino la Tierra propósito, bailar sobre ella…¿hay alguien ahí?”