Imagina pasarte la vida escribiendo, redactando rutinarias cartas de amor para otras personas por un sueldo. Dicen que un día la vida fue algo distinto, pero Theodore Twombly ya no puede recordarlo. La soledad hace al escritor, y tras un duro divorcio una misteriosa voz devuelve los latidos a este frustrado literato. 

“Her” es una película protagonizada por Joaquin Phoenix, cuyo guión y dirección corren a cargo de Spike Jonze, célebre autor del arriesgado Being John Malkovich. Como creador y padre de esta obra su mayor mérito no reside en haber obtenido el Oscar 2014 al mejor guión original ni el Globo de Oro dentro de la misma categoría, sino en dejar a los espectadores petrificados en la butaca durante los 126 minutos que dura todo el film.

Estamos ante una película que pese a estar ambientada en el futuro trata temas clásicos y muy profundos, como la condena de la soledad y el anhelo por encontrar afecto. Y es que la vida de Theodore da un giro de ciento ochenta grados cuando descubre que su PC puede comunicarse con él con una naturalidad y emotividad puramente humana. Con el tiempo, el protagonista vuelve a sentirse feliz y se enamora de la dulce voz de la carismática inteligencia artificial. De este modo se embarca en un viaje existencial que logra mitigar la soledad del hombre contemporáneo sumido en su vida insatisfecha. La voz femenina del sistema operativo, Samantha, corre a cargo de la actriz Scarlett Johansson. La cual paradójicamente humaniza al protagonista al no dar la impresión de ser un ser autómata, ni un frío algoritmo de unos y ceros que responde sin alma alguna.

Todo un cóctel de géneros donde converge la ciencia ficción, el romance y la tragicomedia. Esta combinación tan magistralmente orquestada tan sólo podría calificarse de genialidad, de no ser porque dicha palabra sea la más desgastada por los críticos desde el principio de los tiempos, y más todavía con respecto al cine. Así que no he dicho nada. El romanticismo presente es revelador, y nos muestra esa necesidad latente que tenemos los seres humanos de amar y de ser amados, de ser queridos pero también correspondidos.

Joaquin Phoenix tiene una actuación soberbia gracias a que logra mostrar sin reflejos los recovecos de su fragilidad cristalina. Pero aún así, pese a su personalidad retraída logra abrirse al espectador que lo contempla con ternura. El ambiente onírico, la tonalidad cromática y los sentimientos a flor de piel demuestran un enorme conocimiento del lenguaje cinematográfico.

La película está filmada con mimo y eso salta a la vista en cada uno de los detalles de cada plano, donde se aprecia una artesanía y una sensibilidad sorprendentes. Hay sentimientos que brillan con luz propia a lo largo del film, tales como el amor real hacia un ser artificial, la vulnerabilidad del corazón humano y también el sufrimiento fruto del desamor y de la pérdida de la esperanza. Esto contrasta enormemente con el hecho de que tanta intensidad emocional vaya dirigida a un ente inerte, que además comparte un protagonismo “invisible” con Theodore a lo largo del largometraje.

Con “Her” descubrirás que las personas tenemos la necesidad de sentirnos conectadas, sea como sea. Verás cómo un crisol de sensaciones recorre tu espinazo y toca tu fibra sensible gracias a una brillante crítica encubierta al humanismo de las máquinas y a la fría deshumanización de las personas. También salta a la palestra la necesidad de sentir a toda costa, aunque se trate de un dulce y enfermizo tormento. 

Otra historia de amor imposible que cargar a nuestras espaldas.