El portavoz del grupo municipal Compromís en el Ajuntament de València, Pere Fuset, regidor de Cultura Festiva y Administración Electrónica y president de la Junta Central Fallera, compartió mesa en el restaurante Valen&Cia con un grupo de empresarios del Club Moddos para compartir experiencias de su trabajo en pos de un modelo de ciudad que base su potencialidad en sus rasgos de identidad.

Las Fallas son un valor tan exportable como cualquier otro de identidad popular, dentro del marco de la controversia en la que se ha visto inmerso estos días con varios frentes abiertos entre la dimisión del secretario de Interagrupación Fallera por la asistencia del presidente a la manifestación con ultras, y la propuesta del PSPV de que la tasa turística recaudada en Fallas se reinvierta en las comisiones.

El regidor piensa que es más adecuado reinvertir este impuesto en la mejora cívica y social de Valencia, permitiendo al Ayuntamiento establecer las dotaciones hacia las necesidades del municipio.

Fuset entró en política en el año 2000, entre otros con el propósito de encontrar terceras vías a la confrontación histórica entre valencianismo y catalanismo, respaldando importantes campañas por el patrimonio cultural y lingüístico, por la cohesión del pueblo valenciano y un valencianismo moderno. Responde al perfil de un hombre que utiliza las redes sociales de una manera contemporánea, participando de la fiesta y la cultura popular, la práctica del teatro amateur, la visibilidad de la diversidad sexual, el diseño, la comunidad política y la música independiente.

Acompañado por el asesor Amadeu Mezquida intercambió las opiniones con una representación de los empresarios de Moddos presentes en el encuentro como Gustavo Gómez-Lechón de Mila Peris, Amelia Delhom, Mónica Barceló del Grupo Hello, Carmen Iturriaga, Julia Pérez-Broseta del Club de Encuentro, Jorge Alcocer de Xinxeta Multimèdia, Alina Giorgeta de Capitol Empresa, Lluís Nadal de Nil Comunicación, Lluís Llopis de ELO Construcciones y el director del club Josep Lozano, representado a sus empresas y grupos empresariales que hicieron del encuentro una puesta en común en pos de la Valencia que deseamos para el siglo XXI.

Como portavoz del grupo Compromís habló del proyecto de Valencia para el futuro que, sobre todo, pasa por una mejora en el aumento del gasto social, aumentar la inversión en la ciudad (‘’que se ve menos que los grandes eventos’’), por explotar más racionalmente el modelo de ciudad y, en lo que le atañe más directamente, incidir en la calidad de los visitantes en Fallas, así como en la visibilidad de la Gran Fira (de Juliol), y la consolidación de la variada y rica oferta de Navidad, como espacio abierto de Valencia a la ciudadanía.

Un modelo de ciudad que pasa, en definitiva, por construir una sociedad civil fuerte y organizada.