Si formara parte de la baraja española, Isabel sería la reina de caracoles. Su puesto (caracoles Peribáñez) es el único que vende caracoles de campo todo el año en el Mercado Central de Valencia. Un puesto con tradición que lleva décadas vendiendo únicamente este producto.

IMG_20150519_084119

Aquí podemos comprar caracoles de distintas variedades y tamaños: moro, avellanek, choneta (ideal para paella) o cristiano (utilizado para elaborar salsas y sopas). Los precios oscilan entre los 5 y los 10 euros. La variedad “moro” es la más cotizada: ronda los 12 euros el kilo.

malla de caracol

Se venden vivos, pero también congelados. Bien a peso, en malla (lavados y seleccionados para la hostelería) o envasados al vacío en bolsas, limpios y listos para consumir. Junto a los moluscos, Isabel entrega un ramo de hierbabuena a cada uno de los clientes, un aderezo ideal para cocinarlos.

caracoles y hierbabuena

Muy utilizados en la ‘paella valenciana’, también permiten elaborar platos y tapas como caracoles con all-i-oli, ceviche de caracol, caracoles con chorizo y panceta o caracoles al champagne.

Isabel confiesa risueña: ‘Los valencianos estamos acostumbrados a cocinar caracol, pero este puesto despierta la curiosidad de pequeños y turistas’, añade: ‘Los extranjeros preguntan si son animales de tierra o de mar, los niños me dicen que si los recojo yo misma por las tardes’.

caracoles en mano

Para cocinarlos es necesario purgarlos, hacerlos ayunar en una malla y dejarlos en un recipiente varios días para que suelten la baba. Posteriormente hay que cocerlos bien, escurrirlos y ya están listos para cocinar.

No te dejes guiar por su ‘babosa apariencia’ y atrévete a visitar este puesto: los caracoles son sabrosos, bajos en grasas, ricos en proteínas y minerales y un buen aliado contra el colesterol.