"Después del amor" es la quinta novela de la escritora madrileña

La novela ganadora del premio Fernando Lara, “Después del amor”, de Sonsoles Ónega, cuenta la difícil historia de amor entre Carmen Trilla y Federico Escofet en el contexto de los años 30 en España.

Es un libro que parece tenerlo todo, pero sobre todo la capacidad de poner en la piel de los lectores las vivencias de Carmen y Federico. ¿Cómo definirías tu obra?

Es una obra muy realista con altas dosis de ficción que recupera un amor que estaba escondido en la trastienda de la historia con mayúsculas. Mi objetivo era ese, que las personas que lo leyeran sintieran lo que sus protagonistas sintieron en esa época. Por otra parte, he pretendido escribir un relato costumbrista de una época muy turbulenta para España y para el mundo.

Sé que es una pregunta que te repiten constantemente, pero es necesaria para entender tu libro. ¿Cómo has llegado a esta historia?

La historia me llegó a través de las hijas de Carmen, la protagonista – ahora tienen 87 años- que en un momento de su vida quisieron recomponer el relato de su madre y para ello, contactaron conmigo a través de un familiar. Al principio me resistí porque acababa de entregar mi anterior novela y estaba esperando prácticamente su publicación, pero al final accedí a sentarme y escucharlas. Cuando lo hice, supe que la historia tenía todos los ingredientes para escribir una novela. Tardé 3 años en recrear esta historia, pero tenía claro que debía ser contada.

¿Han leído las hijas de Carmen la novela? ¿Qué opinan de la historia final?

Están muy contentas, ¡ya la han leído dos veces! Me cuentan que no se separan del libro y eso me alivia de la responsabilidad que tenía cuando me enfrenté a su historia. Son situaciones en la que la ficción entra de lleno. A pesar de todo, ellas han hecho suyo el texto, eso era muy importante para mi porque me daba mucho vértigo meterme en su vida de esa manera. Fue difícil poner palabras a su madre, a sus sentimientos de niñas… Pero el resultado ha sido positivo porque, aunque siempre he tenido total libertad, ellas han ido colocando piezas de su propio relato. Finalmente, les ha gustado el tono y se ven reflejadas en todas las citas. Me dicen que han vuelto a la calle Roselló 253 – donde empezó todo- y a mi eso me hace muy feliz.

¿Cómo hubiese sido la historia de amor entre Carmen y Federico en el siglo XXI?

Hubiese sido mucho más fácil ya que hoy en día está normalizado que una mujer pueda encontrar el amor fuera del matrimonio. En cambio, pienso que hay ciertas inercias de nuestro tiempo que siguen vigentes, como por ejemplo la forma en la que se condena a una mujer cuando ella es la que comete una infidelidad, y la forma en la que NO se condena a un hombre. Pero sí, sin duda hubiese sido más fácil. Probablemente Carmen no tendría que haber renunciado a todo lo que renunció por intentar ser feliz al lado de este hombre, y sin duda no tendría que haber padecido todas las guerras que le tocó, no solo la de los cañones, sino la guerra interna que le supuso tener que abandonar a su hijos.

La influencia que ejercían los maridos sobre sus mujeres jugaba un papel determinante a la hora de adoptar cualquier decisión. ¿Hemos superado esta fase de subordinación al hombre al completo?

En términos generales yo creo que sí, que las mujeres son infinitamente más libres de lo que fueron, pero todavía estamos subordinadas a las inercias de las sociedades construidas por hombres.

El amor está presente en todos los personajes y en todas las escenas de la novela. Dime, ¿Qué tiene esta novela que la diferencie de tus 4 anteriores?

Es una historia mucho más completa que las anteriores, y sobre todo mucho más ambiciosa. Contiene todo, una parte de documentación muy amplia y muchas emociones. Yo diría que el proceso de escribir esta novela ha sido la aventura más ambiciosa hasta ahora.

¿Qué porcentaje de periodista y qué porcentaje de escritora has puesto en esta novela?

Yo creo que ha ganado la batalla el escritor. Te diría que hay un 90% de literatura y un 10% de oficio periodístico. Esta última faceta me ha venido muy bien, porque el “yo” periodístico ayuda mucho a la escritora, sobre todo a la hora de saber buscar, saber contrastar y no perder el tiempo en cosas superfluas que no llevaban a nada. Esa parte del oficio que consiste en rebuscar día a día, ayuda muchísimo al escritor.

Llevas las palabras en las venas, la literatura en la sangre. A la hora de escribir, ¿En qué os parecéis y diferenciáis tu padre y tú?

Nos parecemos en la profunda inseguridad que nos empapa cada día y nos diferenciamos en el ritmo vital: él es un hombre mucho más pausado y reflexivo, mientras que yo tengo un impulso un poco peligroso en algunos momentos. Su capacidad analítica es algo de lo que yo aprendo cada día. Aún así, pienso que todavía me falta tener esa perspectiva que él tiene de ver las cosas, que sin duda va apareciendo con los años y ayuda a saber valorar todos los hechos.

¿Cuántas veces se lee tu padre tus novelas? ¿Es aún más crítico con su hija?

Espero que mi padre lea por lo menos una vez mis novelas, y sin duda, es el más crítico con su hija. Tengo un padre muy atlántico -que está bien que sea así- porque nos mantiene con los pies en la tierra, y a la mínima que intentamos vivir de la complacencia, la mata él de un periodicazo. Es un hombre que no regala los oídos, ni siquiera a nosotras.

Finalmente, ¿Qué opina él de tu nueva novela?

Yo creo que está satisfecho, que le ha gustado mucho. Un día me dijo: es tu mejor obra. Solo me dijo  eso. Le contesté que supongo que le gustarían también las anteriores, me contestó que sí, pero que de momento esta era la mejor.

¿Qué van a encontrar los lectores en “Después del amor”? ¿Por qué tienen que leerla?

Van a encontrar una historia de amor, de dolor y de traiciones con una dosis de aventura. También van a encontrar un relato que yo he intentado reflejar lo más fiel posible a la época de la que hablamos: Segunda Republica, el exilio español y esa Europa que escuchaba de lejos hasta meterse de lleno en la Segunda Guerra Mundial.

La gente tiene que leerla principalmente porque espero que la disfruten tanto como yo he disfrutado escribiéndola.