Sincronizado, meditativo, ritual, visual, minimalista. Estos ingredientes envueltos por la esencia de cuerpos en trance dibujando el movimiento o representando la música que fluye de la misma danza forman parte de la tarjeta de presentación de las piezas 6 y 7 del coreógrafo Tao Ye y su compañía, TAO Dance, que hace dos paradas en España.

La primera fue en San Javier y la segunda, en Sagunto, ciudad ‘Escenario de tu historia’, que lo ha incluido en el programa del XXXIV festival Sagunt a Escena. Como testigo, el teatro romano de la ciudad valenciana, cargado de simbolismo desde la perspectiva clásica que contienen sus paredes en contraste con la evolución de la danza contemporánea que propone sobre las tablas este prestigioso, y ya reconocido en el ámbito mundial, coreógrafo chino. De hecho, Tao Dance nunca había estado antes en un contenedor cultural tan clásico como el romano de Sagunto, sus representaciones siempre habían sido acogidas hasta la fecha por teatros modernos, ‘encajadas’ en negro.

Las piezas 6 y 7 son una clara alusión al número de bailarines que danzan en cada una de las dos. En la primera, que dura 35 minutos, seis profesionales ataviados de blanco sincronizan una línea recta de contorsiones imposibles a partir de la columna vertebral que ponen al límite la elasticidad del cuerpo humano para fundirla en un todo con el que representan el movimiento básico en sí mismo. En la segunda, con una duración de 25 minutos, el minimalismo de los siete bailarines, con indumentaria negra, busca proyectar al público el sonido natural del movimiento de sus cuerpos al contorsionarse al unísono.

Entre Guillermo De Yzaguirre, ayudante de producción y traductor para la gira en España de Tao Dance, y el propio Tao Ye, el coreógrafo y alma máter de la compañía, entendemos mejor en esta entrevista el arte de una danza contemporánea tan primigenia como arriesgada que no deja indiferente al público.

TAO DANCE

¿Cómo nació la pasión por la danza de su creador, Tao Ye?

Con doce años mi familia reconoció que tenía una flexibilidad fuera de lo normal y creían que podía tener una buena salida en la danza. Me apoyaron en esa dirección y hasta aquí hemos llegado.

¿Cómo es la formación de un bailarín de danza en China?

Si tú quieres llegar a ser un bailarín excelente que viva de esto es muy difícil porque hay muchos candidatos. Y aunque se pueda tener acceso a una formación similar a la que pueda haber en Europa, es muy complicado dedicarse profesionalmente a la danza en China, y más a estos niveles. Lo más importante es que si quieres dedicarte a la danza, como en otros países, tienes que dejarlo todo para conseguirlo. Dedicarte en cuerpo y alma.

¿Qué concepto de minimalismo contempla su coreografía?

El minimalismo desde sus dos ramas; una, extremadamente simple; y, otra, extremadamente complicada. Cuando unes las dos conectas con la esencia del minimalismo. Es lo que yo busco en las piezas y el público las interpreta después en función de la generación a la que pertenecen desde un prisma más o menos clásico.

¿Tan clásico como el escenario del teatro romano de Sagunto?

Desde un punto de vista u otro, volvemos a lo primitivo, a la esencia, a la raíz. El contexto ayuda y este teatro romano aplica otra perspectiva desde la cual ver las piezas, pero el minimalismo de nuestra propuesta ayuda a rescatar el aspecto primigenio de la danza a través del movimiento. Porque el movimiento es la razón de ser del universo y de la eternidad, que es un todo enlazado de movimiento.

¿Con cuántos bailarines cuenta la compañía? 

Diez bailarines permanentes, aunque las piezas definen el número de bailarines que participa en cada coreografía. De hecho, el número de las piezas sirven para dar el único dato sobre lo que el espectador va a encontrarse en el escenario: el número de bailarines.

¿Cómo instruye a sus bailarines?

Con la libertad no contaminada de haber hecho antes algo diferente; procuro inculcarles el minimalismo y la base de las habilidades coreográficas que caracterizan el trabajo de la compañía. Usan el movimiento para esculpir el paso del tiempo. De esta manera sus cuerpos se convierten, a la vez, en universo, en tiempo, en espacio.

Minimalista y rompedor. ¿Existen otras palabras que definan también su espectáculo?

Fuerte, meditativo, sincronizado, sutil, muy visual (entre el blanco y el negro), un trance.

Primero crea la coreografía y después la música. ¿Por qué se decanta por esta opción en lugar de a la inversa?

Porque para mí la danza en sí misma es música y para conectar con lo más primigenio hay que quitar la música para conocer mejor el sonido del cuerpo y la musicalidad que éste proyecta al moverse. Respirar ya tiene un ritmo, por ejemplo, ya haces música con la danza. Eso va primero.

¿Qué más trata de transmitir al público a través de su trabajo?

Mi arte no busca educar al público, sino más bien inspirar y sensibilizar a la gente que asiste al espectáculo. Incluso conectar con su espiritualidad.

¿Es este un lenguaje universal que entiende igual el público de todos los países que visita Tao Dance?

Pienso que mi trabajo no es fácil de digerir para el público, en general. No espero que todo el mundo me alabe, más bien preveo una reacción negativa. Algo que, sorprendentemente, a lo largo de esta gira aún no he vivido, hemos tenido más aplausos y sonrisas.

¿Cómo percibe la reacción del público español después de haber tenido la oportunidad de representar anteriormente en Madrid o Barcelona; y en esta gira actual en San Javier y en Sagunto?

Pues por lo que he comentado antes pensaba que iba a tener un público más frío y para mi sorpresa la pasión del público español ha conectado con la espiritualidad de mi danza. Generalmente espero frialdad y rechinar de dientes; en España me han recibido muy bien, se nota que es un público apasionado. Espero que la gente en Sagunto también pueda encontrar en mi trabajo un espejo desde el que mirar de manera introspectiva su espiritualidad.

¿Qué plazas os esperan ahora?

Malasia en septiembre, Beirut en octubre, Pekín en noviembre. Ya hemos visitado más de 40 países. A España ya no regresaremos hasta 2018.