Si viviera Vlad Tepes,el legendario Dracul “el empalador” seguro que se habría montado un loft en esta gran capital del este de Europa. Nos damos una vuelta rápida? Ok, te cuento algunos imperdibles.

1 En Gawk te topas con el edificio parlamentario más grande del mundo (hay más de mil salas). Se trata de una locurilla del exdictador Nicolae Ceaucescu apoyado por Elena, su esposa, como muestra de la habilidad de la ingeniería y materiales rumanos, oro, madera y mármol en los años 80. Algunos de los más sangrientos enfrentamientos para derribar al dictador comunista tuvieron lugar cerca en Piaca Revoluciei (Plaza de la revolución), algunos edificios todavía conservan marcas de las balas. En el centro de la Plaza, verás el Memorial que simboliza el renacimiento del país hacia la democracia. Justo al otro lado de la Plaza se encuentra el antiguo edificio del Comité Central del partido comunista rumano, desde donde Ceaucescu pronunció en 1989, su último discurso antes de huir en un helicóptero.

2 Descubre una parte del viejo “París del este”. Apodo de Bucarest en las décadas anteriores a la II guerra mundial, cuando los palacios de estilo art nouveau predominaban en el paisaje de la ciudad. La réplica del famoso arco del triunfo, un auténtico homenaje a París, al final de la avenida Şoseaua Kiseleff evoca aquellos felices días. Al igual que los jardines de Cimigiu o Herăstrău Park (parques construidos alrededor de lagos.En los últimos años, han proliferado los cafés al aire libre como la librería de Cărtureşti, que cuenta con su extenso jardín de Verona en la parte posterior. Aprovecha y hazte una merienda, degusta una covrigi, galleta suave cubierta con semillas de amapola o de sal, servida muy caliente recién salida del horno. El jardín de remo, al lado, ofrece más privacidad y la posibilidad de jazz en vivo o guitarra acústica algunas noches. No lejos, escondido detrás de las ruinas Palatul tirbei (Palacio tirbei), relájate en el exhuberante jardín de Eden.

3 Presenta tus respetos a Vlad Tepes el gran “empalador”. Ya sabes, fue el príncipe sanguinario que sirvió como inspiración para el Drácula de Bram Stoker. A solo 40 kilómetros al norte cogiendo un bus en Piaca Presei Libere, encontrarás un monasterio aislado en medio del lago Snagov donde está presuntamente la sepultura del príncipe.

4 Hablamos de arte. ArtRomania ha irrumpido en la escena del arte contemporáneo con fuerza en los últimos años. Resulta difícil describir precisamente lo que constituye el arte contemporáneo rumano, aunque los críticos apuntan a elementos compartidos de ingenio y humor negro, un ánimo sombrío y pedacitos del surrealismo en la definición de un estilo común. La cercana ciudad Cluj-Napoca ha producido una generación de artístas que, desplazados a la capital, han creado nuevas galerías y centros de diseño. Las mejores de estas para experimentar la emoción incluyen la Galería Zorzini, H’art y Anaid. Sorpréndete viendo el atractivo perchero tallado sobre un tronco de árbol en la galería Neogalateca.

5 Disfruta de la ciudad oculta, la verdadera belleza de la arquitectura eclesiástica Ortodoxa Oriental se observa en sus catedrales. La iglesia Stavropoleos en la ciudad vieja es un excelente ejemplo, con sus ricas pinturas murales y puertas finamente talladas. Disfrutar con las pequeñas iglesias y capillas de los siglos XVII y XVIII ubicadas en pequeños rincones las que fusionan elementos de estilos bizantino, griego, otomano y renacimiento.

6 Para acabar la jornada que tal un spirit acompañado de algo típico para comer. Te recomiendo la ciudad vieja, territorio del Tribunal Princely en el siglo XV y posteriormente el lugar de los gremios. Hoy se ha transformado en el distrito donde encontrar los mejores clubes y cafés. Los top festeros son Strada Smârdan o Strada Covaci donde puedes desde comer a bailar sin parar. También tienes los incondicionales La Musa y Mojo, en el mismo corazón de esta área. Finalmente como “raritos de vanguardia” Biutiful, no muy lejos, ofrece un concepto basado en un estilo de diseño industrial con precios más altos.

Proporciona un gusto al paladar,prueba los rollos de col rellenos de carne de cerdo picada con especias y las mămăligă, gachas de harina de maíz cocinados al más puro estilo de la abuela. Acercate a probarlos en la cervecería tradicional del centro en Caru’ cu Bere.