Hablamos con Arturo Fernández, célebre actor de amplia trayectoria teatral y televisiva, muy popular por su intervención en más de sesenta películas y en las series de televisión como Truhanes y La casa de los líos. El Chatín por excelencia de la pantalla, ahora con la sotana y el alzacuellos al frente de la obra de teatro “Enfrentados”.

Podremos disfrutar de “Enfrentados” en el Teatro Olympia de Valencia, del 3 de febrero al 30 de marzo. ¿Qué puede contarnos de esta obra que protagoniza y dirige?

Puedo contar, ciñéndome a la verdad, que Valencia va a ver la mejor comedia de los últimos tiempos, tal y como suena. Es el premio Moliere a la mejor comedia, el Theatre World Award y el Drama Desk Award en Estados Unidos. Es una función muy inteligente que narra la historia de un joven seminarista que quiere cambiar la Iglesia, que las mujeres sean sacerdotes, que los sacerdotes se casen y que los homosexuales sean admitidos. Temas muy de actualidad, por cierto.

El Padre José María es el personaje que usted interpreta. ¿Qué puede contarnos de él?

Es un burgués dentro del sacerdocio que no quiere problemas y que se enfrenta a un joven seminarista. Se trata de un hombre que lo único que le apetece es vivir tranquilo en una comedia llena de sentimientos, divertidísima por la situación que arrastra.

¿Se puede bromear dentro de una Iglesia?

Pues sí, en esta comedia sí. Es una comedia terriblemente divertida, hace pensar al espectador y ahí está el éxito de la función. Me gustaría aclarar que existe mucho respeto hacia la iglesia, eso por supuesto.

¿Qué opina de la gente que considera que las religiones han de quedarse fuera del alcance del humor?

Que todo es susceptible de hacer humor con ello.

En la obra vemos como un joven seminarista pone patas arriba el mundo del personaje que usted interpreta. ¿Estamos los jóvenes “poniendo patas arriba” el mundo que nos hemos encontrado?

Todo cambia en esta vida y todo también se acaba. Ha pasado siempre, desde que el mundo es mundo. Cuando somos jóvenes pensamos que todo es blanco o negro, y en la vida ni todo es blanco ni todo es negro. En la Iglesia esos cambios se van haciendo poco a poco, sopesándolo todo mucho. Si hablamos del problema político, han surgido dos partidos liderados por gente joven y esa es la lucha que hay actualmente. España ya ha cambiado, pero todavía hay más cambios que se tienen que hacer. Todo en la vida necesita renovarse, ¿qué duda cabe?

¿La figura del Papa Francisco ha traído un aire fresco y renovador al catolicismo? ¿Creé que disfrutaría sentado en la butaca y viendo la obra?

Sin duda, el Papa Francisco ha traído un aire nuevo que lógicamente se necesita. En cuanto a la segunda pregunta, estoy convencido de que se reiría mucho porque la versión que hemos hecho de Enfrentados está muy inspirada en todo lo que este Papa ha introducido.

El teatro Olympia de Valencia ha cumplido 100 años, ¿cuáles son los mejores recuerdos que guarda de ese escenario?

Recuerdo con mucho cariño la función “La chica del asiento de atrás”, a partir de ahí mis mejores recuerdos del teatro están unidos al Olympia y sobre todo a Valencia. Los dueños del Olympia son personas que luchan día a día por mejorar el teatro de la ciudad.

A lo largo de todos los años de su carrera como actor, ¿qué tal le ha recibido el público valenciano?

Yo siempre digo que soy un asturiano de paella. Valencia para mí es piedra de toque, me ha dado muchísimas satisfacciones. Madrid, Barcelona y Valencia son las tres plazas en las que yo estoy más contento, pero Valencia es mi casa.

¿Tiene una cierta “magia” el teatro de la que carece la televisión?

Absolutamente. El teatro es el único medio escénico donde los actores nos manifestamos en estado puro. No hay capacidad para repetir y tampoco hay filtros. El público te ve como eres y si lo haces bien se levantan y te aplauden. La televisión y el cine dan popularidad, pero el teatro es otra cosa, chatín.

¿Con el tiempo se pierden los nervios antes de salir al escenario?

Bueno, los nervios continúan pero son nervios de responsabilidad. Y la responsabilidad crece cada día porque mi mayor miedo es defraudar a un espectador. A uno solo.

Hemos vivido momentos inolvidables, repletos de humor, viéndole a usted en la televisión. ¿Con qué personaje de todos se quedaría?

Elegir un personaje de todos lo que he interpretado es como elegir entre hijos, uno es más simpático, otro más cariñoso, etc. Por ello no puedo quedarme con un personaje. En televisión he tenido muchos éxitos, desde “Truhanes” a “La Casa de los Líos.” La televisión me ha dado muchísimas satisfacciones.

Si hay en la parrilla televisiva española un galán, ese es usted. Aprovechando que estamos en el mes de San Valentín, ¿algún consejo para los que seguimos solteros? ¿Algún truco de ligue?

Los consejos hay que darlos en metálico. Pero mucha conversación y, como verás, ese es mi fuerte. Hay que pasar por las situaciones y darse cuenta de los errores cometidos. Yo si tengo algún truco no lo doy porque hay mucha competencia y, como comprenderás, tengo una edad y ya juego con un poco de desventaja. El truco es mío.

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