Bigote, barba perilla, barba sombreada, barba tenedor francés, barba collar, barba cola de pato, barba imperial, barba de chivo, barba estilo heleno, barba regia, barba candado, barba tipo hipster  o, tal vez, barba Van Dyke  ¿Qué tipo de barba prefiere el caballero?

Querido lector, si me está leyendo, pertenece al género masculino y, además, ha dejado de ser imberbe, estas son unas cuentas opciones a las que puede optar para acicalarse y lucir una espléndida barba, cuando su barbero le pregunte por su elección. Si por el contrario es usted de los que prefieren un buen rasurado, como ha estado de moda durante toda la existencia humana y, para más inri, reside usted en Valencia, sepa usted que debe estar agradecido a que la fortuna le haya permitido coexistir en nuestra maravillosa ciudad de Valencia en el presente siglo XXI.

Pero mejor  será que se lo vuelva  a preguntar después de contarle la siguiente historia….

Allá por el año 1830, Valencia todavía era del tamaño de un barrio. Sus habitantes se conocían por cercanía, por amistad o  por vecindad. Las mujeres frecuentaban los mismos colmados donde mantenían conversaciones de lo más entretenidas y los hombres acudían al barbero para realzar su viril rostro. Ambas eran costumbres de lo más normales, rutinarias e inocentes de la época. Pero, en cierto momento y en cierto día, la costumbre dejó de ser inocente y se transformó en un cúmulo de acontecimientos siniestros, espeluznantes, inimaginables y sanguinarios.

Existió una barbería en la antigua calle de Cerrajeros (hoy llamada calle dels  Mayans), la cual la regentaba uno de los protagonistas de nuestra macabra historia. Los clientes que osaban visitarla no sospechaban que sería la última vez que verían la luz del día, una vez se hubiesen adentrado en el siniestro establecimiento.

Mientras el barbero les daba trivial conversación, la confianza, así como la yugular del cliente, estaban a disposición del barbero. Este liquidaba sus vidas mediante una afilada navaja que rasgaba sus gargantas. Tras el macabro suceso, eran desvalijados allí mismo.

Los pobres infelices no se percataban de lo inusual de la escena encontrada al entrar en la barbería debido a que, por aquel entonces, encontrar sangre en el cuarto de un barbero era del todo normal, ya que estos se dedicaban tanto a recortar barbas como a la extracción de los dientes, los tratamientos con sanguijuelas, la operación de forúnculos, etc.

https://www.republica.com/ciencia-para-todos/2015/02/07/la-figura-del-barbero-sangrador/

Pero ,no terminaba aquí el macabro suceso, sino que  el pobre moribundo espirando su último aliento de vida, podía contemplar como era transportado al local contiguo, donde el vecino involucrado en los hechos, regentaba una pastelería y  hacía las veces de carnicero para hacer de la propia víctima relleno de carne para sus pasteles.

La pastelería, como ocurría con todos los negocios de alimentación de la época, despedía un aroma apetitoso y sugerente ,que para cualquier goloso valenciano lograba despertar sus más básicos instintos de alimentación.  De esta manera y por este camino, era como los clientes de la barbería se convertían en ingredientes de la pastelería, desembocando en los paladares de mas de un valenciano.

 

El bibliófilo y escritor valenciano Rafael Solaz descubre él mismo un anecdotario de la ciudad de Valencia de título “Cosas particulares, usos y costumbres de la ciudad de Valencia desde 1800 a 1873”, cuyo autor y cronista Pau Carsi y Gil hace la siguiente afirmación:

En la calle de Cerrajeros, entrando por la de San Vicente a la derecha sobre la mitad de la calle, hay como un corral que tiene puerta a la calle, entrando por allí se sale a una taberna que hay en la de la Pellería, que todo forma una casa. Encima de esta puerta del corral hay tres cabezas de hombre, de piedra de las que se cuenta que en otros tiempos  había una barbería y que los que entraban a afeitarse los mataban y robaban, y otros añaden que en la otra casa había una pastelería y metían en los pasteles carne humana de los que mataban. Esto fue un hecho verdadero.”

https://valenciaplaza.com/guia-de-la-valencia-del-1870-el-paradis-en-transformacio-de-carsi

De aquella construcción que hablaba el cronista Pau Carsi y Gil, no queda prácticamente nada, ni la taberna, ni la barbería, ni el corral y mucho menos la casa con “tres cabezas en la puerta”, pero si se sabe que cerca de la localización de la antigua y tétrica barbería, estaría junto a ella el desaparecido cementerio de San Martín,  el cual se situaba a la izquierda entrando por San Vicente.

https://www.geocaching.com/geocache/GC7ENEX_el-barbero-diabolico-de-la-calle-manyans?guid=c78e7568-3b97-40b4-a09f-74de2213ddd4

Para más señas y para los más curiosos se debe tener en cuenta el paso del tiempo y con ello el cambio de los nombres de las calles protagonistas de esta macabra historia. La calle Cerrajeros ha pasado a denominarse Calle dels Mayans y la calle Pellería es ahora la calle de los Derechos.

Quizá os suene la historia y la relacionáis con el famoso relato ingles conocido como “Sweeney Todd, el barbero diabólico de Flett Street”, llevando a la gran pantalla como protagonista a Johnny Deep. Las dos versiones, la valenciana y la londinense. son prácticamente coetáneas, pero con una diferencia muy importante. Parece ser que mientras el barbero de Flett Street fue solo una leyenda, el barbero de la calle de Cerrajeros existió, pues así nos lo cuenta el cronista Pau Casi y Gil haciendo la siguiente afirmación: “Esto fue un hecho verdadero”.

Y ahora, caballero, dígame… ¿Qué estilo de barba prefiere….o tal vez…prefiere un rasurado?

Paloma Juan

 

Bibliografia:
http://valenciaculture.com/el-barbero-diabolico-de-valencia/13/05/2018
 https://elsemanaldepenelope.wordpress.com/2017/01/30/el-barbero-asesino-y-lo-que-jamas-contaron-de-la-leyenda/13/05/2018
http://viajandocontigomesientofeliz.blogspot.com.es/14/05/2018