En los lugares menos insospechados pueden pasar las cosas menos impensables. Esto es lo que ocurre en uno de los lugares más emblemáticos de nuestra ciudad. En el Paseo de la Alameda número 16, se pasea durante  décadas un fantasma, el cual traza un itinerario idéntico día tras día y año tras año.

El edificio, un antiguo palacete construido en el año 1926 y  remodelado en el año 1951 (obra del arquitecto Antonio Gómez Davó), fue la antigua maternidad conocida como “La Cigüeña”. Esta institución, fundada y subvencionada por la Caja de Ahorros de Valencia, daría lugar a la sede de la Consellería de Trabajo y Agricultura, Bienestar Social y Transparencia.

Todavía  se conserva en su fachada la escultura de una cigüeña portando a un bebe, símbolo universal de la maternidad.

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El 22 de Marzo de 1990, el periódico las Provincias, inquieta a todos los valencianos con la siguiente exclusiva: “El fantasma de la mujer de rosa se llama Lourdes.  La Consejeria de Sanidad, que tiene su sede en el edificio de la maternidad llamada antiguamente La Cigüeña, está estos días absolutamente revolucionada con el fantasma de la mujer vestida con un camisón rosa que vaga por las noches en busca de su hijo”

Los vigilantes nocturnos y los trabajadores de la limpieza que realizan sus labores en dicho lugar, comienzan a relatar sus experiencias y los espeluznantes sucesos que ante ellos suceden durante sus horas laborales.

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Varios empleados refieren, en el mismo lugar, fenómenos casi calcados. Tanto se asemejan sus relatos que se llega a realizar un retrato robot con las características del fantasma: mujer alta y embarazada, viste camisón rosa con un lazo sobre cada hombro. Se le bautiza popularmente como “La Dama de Rosa”.

Los sucesos narrados describen lo siguiente: se escucha el llanto lejano de un bebe, las luces se encienden y se apagan sin ser activadas por nadie, el ascensor sube y baja y al abrir sus puertas nadie se encuentra en su interior, se escuchan golpes intensos e intencionados, los teléfonos suenan y al descolgar nadie contesta, se sienten cambios bruscos de temperatura dentro del edificio, se abre la manija de la puerta de la sala de la limpieza sin que haya nadie dentro. Pero, tal vez, lo más siniestro y escalofriante pudo ser el ver deslizarse por las escaleras lo que parecía una sombra casi antropomorfa que se dirigía hacia uno de los vigilantes nocturnos y tenía el aspecto de una nube concentrada. Esto último lo describía uno de los vigilantes nocturnos después de hacer su ronda en la noche, insistía mucho  en que sintió en varias ocasiones que se le echaba algo encima, como pasando a través de él. Era la misma sombra que otros testigos describieron como una mujer alta, embarazada, vestida con un camisón rosa deambulando por los pasillos del edificio en busca de una inexistente sala de niños prematuros.

Protecsa  era la empresa contratada por la Conselleria para velar por la vigilancia y seguridad de la misma. Uno de sus vigilantes nocturnos, José Antonio C.,   decidió despedirse  de la misma, pese a las suplicas de su jefe, Paco A., quien ya había escuchado los mismos argumentos de boca de otros empleados. Es de esta manera, como esa misma noche es Paco A. quien decide quedarse a terminar la guardia, llevando con él una de sus maquetas (para realizar en su tiempo libre de la noche). Realizando la guardia nocturna, comienza a oír pasos, como de tacones, en el piso superior. Subió a comprobarlo y no encontró nada ni nadie, pero al volver a su mesa de trabajo encontró que todas las herramientas de montaje no estaban en el mismo lugar en el que las había dejado, sino que estaban exactamente igual de dispuestas pero en el lado opuesto de la mesa.

Es la misma Generalitat Valenciana quien encarga una investigación oficial en el edificio alertada por los sucesos narrados por sus trabajadores, quienes son testigos de excepción de experiencias que llegan a poner los pelos de punta  y, debido a ello, presos por la histeria, se negaban a volver a entrar en el lugar de trabajo.

La investigación encargada por la Conselleria corre a cargo del parapsicólogo Jesús Genaro, quien realizó una intensa y completa investigación con un equipo multidisciplinar dirigida en los pasillos y salas del edificio. Se concentran los esfuerzos  del equipo de investigación en la sala de niños prematuros, ubicada en la tercera planta, y en el supuesto recorrido que realizaba el fantasma de la mujer del camisón rosa. Para ello se hizo uso de  un completo dispositivo compuesto por grabaciones de audio, aparatos de rayos infrarrojos para captar psicoimagenes, detectores de aire y movimiento, psicofonías, etc.

A pesar de todo ello el resultado fue negativo en todos sus intentos de dar una explicación paranormal.

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Los archivos de la maternidad La Cigüeña, certifican que solo  constataron dos muertes. Se trataba de dos mujeres. Solo una de ellas dio a luz  a un recién nacido, muerto en el parto, y horas después murió la madre. La madre de nombre Lourdes, joven, esposa de un médico, y ambos esperando su primer hijo con la mayor de las ilusiones propias del estado de buena esperanza, no temían el trágico final, al gozar la madre de buena salud.

Otro suceso que podría dar una supuesta explicación a estos fenómenos misteriosos fue el que asaltó los medios con fuerza y  a la par escalofriante: “El escándalo de los niños robados” o como llegaría a conocerse popularmente como “Los bebes robados del  franquismo”.

La mayoría de casos registrados se produjeron en el hospital La Cigüeña de Valencia. El modus operandi era el siguiente: Los padres biológicos eran engañados comunicándoles la trágica noticia de la muerte de su hijo recién nacido. No  se les permitía ver al niño aduciendo que el hospital se encargaría del sepelio y los trámites necesarios para ahorrarles un mayor sufrimiento. Por otro lado, la trama compuesta por doctores, enfermeras y matronas, algunas de ellas religiosas, tenían ya planeado entregar estos niños recién nacidos a familias pudientes de la ciudad que no podían tener hijos propios. Los precios oscilaban entre las 50.000 y 250.000 de las antiguas pesetas, e incluso se sabe que se llegó a pagar 1.000.0000 y hasta 3.000.000 de   pesetas. Estos padres adoptivos creían que estaban tramitando una adopción rápida, pues a menudo se les informaba de que la madre había muerto o no quería hacerse cargo de la criatura. El escándalo, al ser descubierto años más tarde, fue monumental y todavía hoy continúan apareciendo casos nuevos.

¿Es casualidad que estos dos sucesos hayan ocurrido en un mismo lugar? ¿Es la maternidad la que vaga por el edificio?

Difícil es conocer la respuesta, como difícil es entender  un dolor tan grande. Tal vez sea el fantasma de Lourdes el que vaga por el edificio para la eternidad, o  tal vez sea el de una de las madres que sufrió el horrible robo de uno de sus hijos recién nacidos.

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Otro de los testimonios igual de espeluznante, trata de una de las parturientas que tuvo a bien de parir a sus dos hijos en la antigua maternidad, uno en el año 1970 y otro en el año 1972. Años después, esta madre recuerda  cómo mientras estaba instalada en el hospital debido a su estado, las enfermeras le contaban que veían el espectro de una mujer y oían el llanto de un bebe. Tanto era el miedo que tenían que hacían las rondas en parejas de enfermeras, no se atrevían a ir solas por las noches.

Cuenta la leyenda negra que todos estos  sucesos paranormales ocurren durante la noche, y que al levantar el alba todo desparece, se desvanece, nada se oye……

Y dígame, querido lector, ¿también usted escucha oídos inexplicables durante sus horas de vigilia nocturnas?

Paloma Juan