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Nosotros, los de Entonces es la última novela de la escritora Marta Rivera de la Cruz, ahora Diputada en las Cortes Generales de Madrid por Ciudadanos. Charlamos con ella de los sentimientos que esconde su obra y del nuevo camino que ha tomado en su vida, la política. 

 

¿Se trata de una obra puramente nostálgica o también mira hacia delante? 

Tiene un componente de nostalgia pero es una nostalgia bastante amable. Es la nostalgia del que ya ha llegado a la madurez, que mira a los veinte años y los recuerda con muchísimo cariño pero que tampoco necesita volver a ellos. 

 

¿Hay parte de tu vida en la novela? ¿Tienes cuentas pendientes con el pasado? 

Más que autobiográfica yo creo que se trata de una novela generacional. Es perfecta para la gente que tiene ahora “treinta y muchos” hasta los “cuarenta y todos”. Más que cuentas pendientes con el pasado, sí que es cierto que hay gente a la que has perdido, no por enfados ni por nada, simplemente la vida te va separando de ellos y a veces está bien pararse e intentar recuperar a los viejos amigos. Me encantaría que la gente en cuanto cierre el libro se vaya al ordenador a buscar un correo electrónico o un teléfono para mandar un mensaje a esa amiga perdida, a ese amigo que no ve. 

 

Los sueños frustrados aparecen de forma recurrente. ¿Pasados los 40 es imposible cumplir los sueños de joven?

Hay algunos que ya son imposibles de cumplir. Hay que aceptarlo pero también ser consciente de que hay otros que a lo mejor sí que se pueden cumplir. Los sueños se van apagando poco a poco pero soy de las que piensan que hay que tener muchos sueños. ¡Y cuanto más irrealizables mejor! También consigues cosas que no te habías parado a soñar jamás. 

 

Como escritora y política. ¿Qué sueños te quedan por cumplir?

Yo nunca he querido dedicarme a la política, ni siquiera tenía interés personal por la política, jamás pensé en dedicarme a la política. Ahora mi sueño como política es que durante estos cuatro años se aprueben cosas que yo impulsé, como poner el acento a los derechos de la propiedad intelectual, mejorar la la asistencia a cines… Como escritora me gustaría tener más lectores y entrar en el mercado americano.

 

¿Y como periodista?

Pues mira yo creo que eso ya se acabó. Porque hay que ser honesto y sinceros, y una vez que te metes en política ya no puedes volver al periodismo.

 

¿Ha sido difícil esa decisión? 

Ha sido duro, yo recuerdo perfectamente el momento porque lo escenifiqué participando en un mitin de ciudadanos y lo dije, que desde ese momento adquiría un compromiso político y que cerraba la puerta a una actividad profesional que me había llenado durante más de 20 años. No puedes ser político y periodista porque el primer ingrediente que tiene que tener el periodista es una pureza ideológica. Lo que tengo yo ahora es un compromiso con unas siglas y eso, te marca. 

 

¿Por qué Ciudadanos?

Yo entré en política, no porque me interesara la política sino porque me interesaba el proyecto de Ciudadanos. Me gustó mucho su voluntad de regeneración. Por desgracia he visto muy de cerca durante estos años cosas que me han horrorizado con partidos a los que había votado.