El otro día contacté con mi buena amiga Amparo, una de estas personas luchadoras que no ceja en el empeño de buscar su sueño profesionaly desgraciadamente ha tenido que poner tierra de por medio en la persecución de ese objetivo. Me sorprendió al ver en su facebook su nuevo destino europeo, Tirana, la capital de Albania. Se me quedó esa cara de ignorancia que supongo ponemos todos cuando nos hablan de una ciudad e incluso un país del que apenas sabemos nada. Pensé, Albania, bandera roja con una aguíla bicéfala negra, es país costero que mira al adríatico y no se me ocurrián más cosas. Le pedí,cosa que desde aquí aprovecho para agradecerle, que nos explicara algunas cosas sobre esta pequeña y curiosa nación. Así que ahí van las impresiones de una valenciana convertida en albanesa por algún tiempo.

” Después de casi dos años sufriendo la sauna asiática de Phnom Penh, me decidí a cambiar mi domicilio por temas de trabajo. Mi nuevo destino me esperaba en la vieja Europa de los Balcanes, una zona totalmente desconocida para mi. Tirana, capital de Albania, iba a ser mi ciudad para los próximos dos o cuatro años. Antes de partir, leí un poco sobre el país y sobre su historia. Descubrí cosas como que Albania formó parte del imperio Otomano durante cinco siglos, que fue un país comunista cincuenta años, que Ismail Kadaré escritor albanés fue galardonado en 2009 con el Premio Príncipe de Asturias de la Letras y que la selección nacional de fútbol por primera vez en la historia jugará la Eurocopa de este verano.

El pasado 31 de Enero tomé un avión con destino Tirana desde Valencia. El viaje fue corto y agradable, comparado con el de Camboya. Llegué al aeropuerto con mis maletas que contenían ropa, libros y un caleidoscopio y un taxi me estaba esperando. El camino hasta el hotel fue por una carretera general normal y corriente pero sobre iluminada con farolas. 

En el hotel empecé a percibir que españoles y albaneses, como mediterráneos que somos, tenemos una herencia común. El recepcionista, agradablemente trató de hablar en español mezclado con italiano (aquí casi todo el mundo habla italiano) y me dio varias recomendaciones sobre lugares y restaurantes. La habitación era amplia y la cama dimensional, moqueta roja y estilo de los años 80 y sin calefacción. Poco después de llegar me decidí a pasarme por la zona de bares y restaurantes, Bloku. Un rectángulo de seis calles por tres que concentra casi toda la actividad nocturna y de restauración de la ciudad. Comencé a caminar, cosa que no podía hacer mucho por Phnom Penh, y a ver gente pasear y gente sentada en bares y terrazas. Una animación que me reconfortó y me dio júbilo, al ser un nexo común con la nueva cultura en que era extranjera. Me senté en una terraza con estufas de gas, pedí un mojito y un paninni de spek, y así acabó mi primera tarde en mi nueva ciudad.

La primera semana, no me fue mal, después de presentarme a múltiples compañeros de trabajo y tomar setecientos cafés, italiano o turco, me enganché al brebaje negro. Llevo 36 años odiando el café y dos años diluyéndome en té asiático de todos los tipos, pero los albaneses con su arraigo al café de herencia turca e italiana me han convencido para dar este paso tan contradictorio en mi vida. Durante los interminables conversaciones de los cafés, comencé a conocer lo agradables y simpáticos que son los albaneses.

Una de las cosas que más me sorprendió de la ciudad es sus calles desordenadas y sin salida, con edificios nuevos, antiguos y ruinosos, aceras heterogéneas en altura y material adornadas con fruta y verdura a la venta, y señores sentados en pequeños taburetes con botellas de coca cola llenas de aceite de oliva a la venta. Edificios con entradas principales en la fachada posterior heredado de la época comunista. En definitiva una urbe en la que se respiraba actividad y inmovilismo, mediterráneo y montaña, ciudad y pueblo, historia y tradición, orden y desorden, en definitiva cultura resultado de la herencia histórica.

Y para finalizar, sospecho que este país en reconstrucción, reorganización y renacimiento de sabor mediterráneo y de gente afectuosa, van a conquistar mi corazón.”

Más info en:

https://es.wikipedia.org/wiki/Albania