Para despedir el invierno que aun no nos deja, nos fuimos a dar una vuelta por el sur de la peninsula acompañados por un ejemplar de nuestra revista para demostrar que Hello Valencia estuvo alli. Dado que este blog siempre proporciona informacion internacional habia que cruzar la frontera y por ello escogimos una de las muchas que tiene nuestro país,pero quizá un tanto peculiar por su situación política y territorial, la frontera con Gibraltar.

Este territorio dependiente, como sabemos del Reino Unido, ocupa menos de 7km cuadrados y posee una población de aproximadamente 30.000 gibraltareños, por lo que con un día de excursión tendremos suficiente para visitar sus principales atracciones. A este imponente peñon se puede acceder de diversas formas, nosotros elegimos por coche. Cuando nos estamos acercando a la frontera observamos la gran cantidad de personas que cruzan a pie, en bici o incluso practicando running que no deja de ser peculiar por la cotidianidad con la que se supone lo realizan, pues algunos enseñan a la policia sin detenerse el pasaporte mientras siguen pedaleando. Si, es cierto que en esta antigua colonia británica vamos a poder contemplar multitud de curiosidades, no en vano, se palpa la convivencia diaria y pacífica entre españoles e ingleses.

Acabamos de cruzar la frontera y nos detenemos en un semáforo específicamente creado para regular la llegada de aviones!. Si, en efecto, está aterrizando un aeroplano de British Airways por delante de nosotros sobre una pista de aterrizaje que atraviesa la propia carretera y donde la gente aprovecha para tomar unas curiosas instantáneas. Proseguimos nuestro camino conduciendo por la derecha, en eso podemos decir que mantienen las costumbres europeas, dirigiéndonos hacia la reserva natural que esta en la cúspide de «The Rock» como así lo llaman ellos. Por el camino de acceso destacan las fortificaciones, casamatas y muros, de una ciudad que ha sido bastión estratégico a lo largo de varios siglos.

hello valencia

Tras aparcar el coche en una de las zonas altas nos adentramos en la reserva natural del peñon, donde estaremos cerca de cuatro horas pateando sin parar pues la distancia entre los diversos puntos de interés es grande si vas andando. Tanto el camino rodeado de vegetación como las vistas son magníficas, la bahía de Algeciras se ve imponente y parece intuirse el cercano Marruecos en el horizonte.

Lo primero que visitamos es la Cueva de San Miguel, único sitio donde se puede tomar algo y donde ya nos ponemos a jugar con los famosos monos, simpáticos en apariencia pero rabiosos cuando surgen disputas por la comida entre ellos.Aunque están por todas partes, poseen una guarida particular al pasar la muralla de Felipe II. Traspasamos la entrada a la gruta y nos recibe su auditorio que se parece más a una discoteca benidormense, con sus laser de colores y su música disco, que a una gruta. No obstante la cueva es sorprendente y merece la pena. Caminos entrecruzados a diferentes alturas, estalagmitas y formas imposibles esculpidas en la roca húmeda que proporcionan belleza al entorno.

Al salir seguimos disfrutando del buen tiempo,mientras cruzamos una especie de minipuente colgante que impresiona por la altura para después disfrutar de los restos de un antiguo horno y una antigua torre de inspiración arábe coronada por la Union Jack.

Otro de los puntos indispensables de visitar en la reserva son los Tuneles del gran asedio. Desde la conquista británica a principios del siglo XVIII, son numerosas las ocasiones en que tanto España como otros países han intentado sin éxito reconquistar el peñon y una de las respuestas de porque no lo han conseguido puede ser la red de tuneles y puntos fortificados que existen alrededor de la roca. Una vez dentro de ellos te das cuenta de la increible red de comunicación tejida en el interior de esta mole y como los diferentes destacamentos ubicados allí fueron ideando innovaciones para mejorar en la defensa: armamento, colocación, aprovechamiento de recursos… Esta visita gustará mucho a los aficionados a la historia pues nos encontramos con recreaciones históricas en forma de maniquies, audios, armamento que van explicando cada defensa hasta el transcurso de la segunda guerra mundial donde la roca fue visitada por ilustres personajes como Eisenhower o Montgomery,entre otros.

Tras tomar numerosas fotografías la tarde va cayendo y nos dirigimos al centro de la ciudad para dar un paseo por Main Street. Arteria principal de comercios,colegios o capillas como la Real y su plaza principal, donde destacan los típicos emblemas y artilleria británica y uno puede sentir que se encuentra deambulando por una céntrica calle londinense. El ayuntamiento en la plaza John Mcintosh está cerca de los juzgados donde se casaron en 1969 la famosa pareja formada por Lennon y Ono. Proliferan las tiendas donde comprar perfumes, tabaco y alcohol pues siguen siendo más baratos que en España. El ambiente de sábado tarde es muy curioso y en la plaza de las casamatas observas como las familias siguen las costumbres inglesas, disfrutando de pintas en los pubs, tomando un brownie en un Burguer King, postre que aún no ha llegado a la peninsula en su cadena de cómidas rápidas o utilizando alguna de las cabinas rojas inglesas carácteristicas para quedar con alguien, hasta ahi como cualquier ciudad de las islas eso sí bajo un clima muy diferente que le confiere un aire pintoresco y curioso que invita a visitarlo al menos alguna vez en la vida.