Texto: EVA CLÉRIGUES

TRES MARCAS PIONERAS RECUPERAN DISEÑOS DE MEDIADOS DEL SIGLO XX PARA DEVOLVERLE LA RAZÓN A LA FERIA SALONE DEL MOBILE DE MILÁN, EL ESPECTÁCULO MÁS GRANDE DE MOBILIARIO DEL MUNDO.

Para Mobles 114 el rediseño es, y será, un deber indispensable de la profesión. Dispuestos a fomentar una historia de amor con los clásicos, estos editores de mobiliario siguen rescatando productos que están en los museos o que han sido olvidados para reeditarlos y que puedan convivir con las propuestas más jóvenes de su catálogo.

Este año, una nueva mesa de Josep Maria Jujol, estrecho colaborador de Gaudí, está preparando alas para viajar a la próxima edición del Salone del Mobile de Milán, del 9 al 14 de abril. “La descubrimos en una exposición que hizo el artista Perejaume en el Museu Nacional d’Art de Catalunya en 2014” explica Gabriel Moragas, codirector general de la marca. “Creemos que la mesa original es un prototipo que nunca llegó a producirse. Ahora, afortunadamente y gracias al Arxiu Jujol y a su familia, la gente que la compre podrá disfrutar de una pieza diseñada entre 1920 y 1927 que mantiene una contemporaneidad extraordinaria”. Una mesa sustancial y hábilmente detallada. Moragas asegura que buscan productos que por su estilo o forma sean atemporales, “de la misma forma que buscamos esta línea editorial cuando encargamos un producto a un diseñador; la única diferencia es el año”. Sus colecciones están llenas de ejemplos: “La butaca diseñada por Torres Clavé en 1934 o la estantería Tria tienen una vigencia absoluta dentro del mobiliario de hoy en día”.

En este sentido, Thonet se ha convertido en modélico, un líder. Los clásicos son productos vivos para la compañía alemana que celebra el 200 aniversario con una versión especial de la silla 214. Un diseño basado originalmente en la cultura de las cafeterías de mediados del siglo XIX, cuya revolucionaria técnica de doblado de madera maciza permitió, por primera vez, la producción casi industrial de una silla. Ahora, con una revisión de Eva Marguerre y Marcel Besau, solo disponible en 2019, esta pieza icónica irradia un aire fresco con colores como el rojo terciopelo, verde salvia, blanco y negro, combinados cada uno de ellos en dos tonos. El ingenioso giro busca que las miradas se centren en la composición, mientras traslada el lenguaje tradicional de su silueta a un contexto contemporáneo.

La necesidad imperiosa de novedad parece virar hacia una apariencia más racional, lenta, hecha a mano. Así lo lleva proclamando durante más de un siglo Carl Hansen & Søn, que añade ahora a la colección de clásicos la silla Contour, del diseñador Børge Mogensen. Ni excéntrico, ni complicado, sí encontró en sus obras, a menudo austeras, la manera de reunir palabras como “artesanía”, “modernidad”, “confort” y “simplicidad”.

A pesar de ser más conocido por un modo de expresión robusto, el danés también fue un maestro de las formas expresivas y esculturales. La nueva incorporación se aleja estéticamente de muchos de sus diseños pero también se caracteriza por presentar una serie de detalles típicos, como son el ensamblaje de caja y las juntas en espiga que se complementan con cuñas de madera en contraste. “Estos detalles reflejan su enfoque de tecnología probada para el diseño, con la artesanía siempre en el corazón”, afirma Knud Erik Hansen, director ejecutivo de la compañía. “Contour Chair se fabrica de acuerdo con los dibujos originales de Mogensen y nosotros, en colaboración con su familia, hemos decidido tapizar el asiento para conferirle mayor comodidad”.

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