Texto: EVA CLÉRIGUES

JUNIO

LA DISEÑADORA BELGA LAURENCE LEENAERT CAPTURA DESDE MARRAKECH LA ESENCIA DEL CONTINENTE AFRICANO, LLEVANDO LAS TÉCNICAS TRADICIONALES Y LOS MATERIALES LOCALES A LA ESCENA GLOBAL.

COLECCIÓN BOYS FROM THE SOUTH

El primer abrazo de la joven diseñadora belga Laurence Leenaert a la cultura africana fue en 2015 cuando, después de estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de Gante, decidió mudarse a Marruecos y empezar a trabajar con artesanos locales. Siguiendo métodos tradicionales, produce desde cerámica a textiles, calzado y accesorios de decoración hechos y pintados a mano. Objetos coloridos, vitales, honestos y nada pretenciosos. “No me tomo el trabajo demasiado en serio, quiero crear piezas felices y alegres. Es un diario de mi vida, algo muy espontáneo, muy real”, explica.

Sus ideas son un contrapunto a la vida acelerada. Así como para Delacroix, Picasso y Matisse, el continente africano ha cambiado su forma de ver el mundo. Ahora domina la luz, el color, la calma. Desarrolla su obra con materiales nativos y naturales —terracota, algodón, lana, etc.— mientras avanza, sin prisas, hacia el diseño de mobiliario. Desde su estudio y cuna de la firma LRNCE, en el barrio industrial de Sidi Ghanem en Marrakech, se complace de estar rodeada de una de las fuentes de inspiración más ricas del mundo: “Me siento inspirada por la forma de vivir de aquí, la cultura, la gente. Despertar todos los días con el sol y las palmeras cambia tu vida —si vienes de Bélgica—”, sabe que el buen diseño requiere de la vieja virtud de la paciencia, “los artesanos con los que trabajamos son muy talentosos y es muy enriquecedor estar rodeada de personas que tienen tanto amor por lo que están haciendo”. Sus palabras revelan un deseo constante de vida lenta.

A ese ritmo, sin atajos, presenta su última colección Boys from the South como un puente metafórico entre las tradiciones africanas y la vida salvaje. Basada en la celebración del Dodo de Burkina Faso, en la que niños provistos con máscaras cantan y bailan bajo la luna llena, las nuevas propuestas de LRNCE son un homenaje profundo y personal a una cultura encontrada, más que un lugar, un estado mental. Con este enfoque entusiasta Leenaert ha conseguido difuminar los límites entre el diseño funcional y el emocional.

Se llame arte o artesanía, ya son muchos, miles, los seguidores que celebran la vitalidad visual de sus objetos en su cuenta @lrnce de Instagram, un reino en el que asume que hablar de un estilo de vida consciente y simple es también una forma de responsabilidad.

 


MAYO

EL VÍNCULO ENTRE ESTE MATERIAL ANCESTRAL Y EL DISEÑO CONTEMPORÁNEO NUNCA ESTUVO TAN CLARO

Donde algunos siempre han visto excentricidad, otros ven la combinación perfecta de diseño industrial y artesanía. En busca de formas inventivas de usar el vidrio, la compañía WonderGlass ha llevado al estudio japonés Nendo, dirigido por Oki Sato, a trabajar junto con sus maestros artesanos en la prodigiosa colección Melt de mobiliario, accesorios y lámparas de araña tan únicas como complejas.

El resultado son formas inspiradas en los movimientos del equipo alrededor del material fundido. Un ballet meticuloso y estrictamente planeado. “La idea principal fue aceptar el flujo de la gravedad y utilizar el peso del vidrio para diseñarlo”, explica Oki Sato. Es en este punto donde da comienzo la coreografía de las piezas, cuya intención no es otra que dejar que el material dirija el proceso, desplegando el vidrio caliente sobre elementos de acero para que él mismo revele su forma. Una vez más, muebles que evitan el alboroto y abrazan la artesanía. “En cierto modo, hacer menos y lograr más es lo más complicado de hacer”, apunta el fundador y alma de Nendo sobre estos diseños creados bajo la ley de la gravitación universal. Esculturas casi invisibles a las que la última edición de Fuorisalone les ha dedicado la instalación onírica Shape of Gravity en el Istituto dei Ciechi de Milán.

A base de audacias decorativas los hermanos Ronan y Erwan Bouroullec, reconocidos por crear objetos visionarios
y sorprendentemente imaginativos, también han sabido jugar bien con la naturaleza de este material en la colección Diapositive para Glas Italia. Un sistema de ensamblaje de paneles de vidrio cuyos bordes, protegidos con madera, lo alejan de la sensación de fragilidad. La propuesta incluye dos tamaños de escritorios, bancos y un estante, todo presentado bajo una elocuente selección de colores —gris oscuro y claro, rosa, naranja y transparente— en opción monocromo o mixta. Un diseño abrumadoramente moderno que se alía con el, hasta ahora, capítulo más conocido de la colaboración entre los Bouroullec y la compañía italiana:

Rayures es una pantalla modular, fabricada en vidrio estratificado y templado, compuesta de paneles unidos con bisagras. La libertad compositiva de este biombo, con acabado traslúcido, permite realizar estructuras que escudan, separan y al mismo tiempo crean islas de intimidad, filtrando y devolviendo la luz de manera poética y sensible. La propuesta está también disponible con la incorporación de un espejo que se puede sumar a la extremidad de la composición. Con la particularidad de una textura mínima de líneas horizontales o verticales —según el formato del panel— y un enfoque funcional, es solo un ejemplo más de las extraordinarias posibilidades del diseño dentro del ámbito del vidrio. Un material que aunque solo sea por su gran durabilidad tiene ahora más sentido que nunca.

 


ABRIL

TRES MARCAS PIONERAS RECUPERAN DISEÑOS DE MEDIADOS DEL SIGLO XX PARA DEVOLVERLE LA RAZÓN A LA FERIA SALONE DEL MOBILE DE MILÁN, EL ESPECTÁCULO MÁS GRANDE DE MOBILIARIO DEL MUNDO.

Para Mobles 114 el rediseño es, y será, un deber indispensable de la profesión. Dispuestos a fomentar una historia de amor con los clásicos, estos editores de mobiliario siguen rescatando productos que están en los museos o que han sido olvidados para reeditarlos y que puedan convivir con las propuestas más jóvenes de su catálogo.

Este año, una nueva mesa de Josep Maria Jujol, estrecho colaborador de Gaudí, está preparando alas para viajar a la próxima edición del Salone del Mobile de Milán, del 9 al 14 de abril. “La descubrimos en una exposición que hizo el artista Perejaume en el Museu Nacional d’Art de Catalunya en 2014” explica Gabriel Moragas, codirector general de la marca. “Creemos que la mesa original es un prototipo que nunca llegó a producirse. Ahora, afortunadamente y gracias al Arxiu Jujol y a su familia, la gente que la compre podrá disfrutar de una pieza diseñada entre 1920 y 1927 que mantiene una contemporaneidad extraordinaria”. Una mesa sustancial y hábilmente detallada. Moragas asegura que buscan productos que por su estilo o forma sean atemporales, “de la misma forma que buscamos esta línea editorial cuando encargamos un producto a un diseñador; la única diferencia es el año”. Sus colecciones están llenas de ejemplos: “La butaca diseñada por Torres Clavé en 1934 o la estantería Tria tienen una vigencia absoluta dentro del mobiliario de hoy en día”.

En este sentido, Thonet se ha convertido en modélico, un líder. Los clásicos son productos vivos para la compañía alemana que celebra el 200 aniversario con una versión especial de la silla 214. Un diseño basado originalmente en la cultura de las cafeterías de mediados del siglo XIX, cuya revolucionaria técnica de doblado de madera maciza permitió, por primera vez, la producción casi industrial de una silla. Ahora, con una revisión de Eva Marguerre y Marcel Besau, solo disponible en 2019, esta pieza icónica irradia un aire fresco con colores como el rojo terciopelo, verde salvia, blanco y negro, combinados cada uno de ellos en dos tonos. El ingenioso giro busca que las miradas se centren en la composición, mientras traslada el lenguaje tradicional de su silueta a un contexto contemporáneo.

La necesidad imperiosa de novedad parece virar hacia una apariencia más racional, lenta, hecha a mano. Así lo lleva proclamando durante más de un siglo Carl Hansen & Søn, que añade ahora a la colección de clásicos la silla Contour, del diseñador Børge Mogensen. Ni excéntrico, ni complicado, sí encontró en sus obras, a menudo austeras, la manera de reunir palabras como “artesanía”, “modernidad”, “confort” y “simplicidad”.

A pesar de ser más conocido por un modo de expresión robusto, el danés también fue un maestro de las formas expresivas y esculturales. La nueva incorporación se aleja estéticamente de muchos de sus diseños pero también se caracteriza por presentar una serie de detalles típicos, como son el ensamblaje de caja y las juntas en espiga que se complementan con cuñas de madera en contraste. «Estos detalles reflejan su enfoque de tecnología probada para el diseño, con la artesanía siempre en el corazón», afirma Knud Erik Hansen, director ejecutivo de la compañía. «Contour Chair se fabrica de acuerdo con los dibujos originales de Mogensen y nosotros, en colaboración con su familia, hemos decidido tapizar el asiento para conferirle mayor comodidad”.

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