En nuestras facturas de la luz, seguramente nos llegará esta información en tablas y gráficas donde podremos observar que el origen de nuestra electricidad procede, en gran medida, de fuentes no renovables muy contaminantes (carbón) y potencialmente peligrosas (nucleares).

Quizá esta información ya nos empuje a plantearnos buscar otra alternativa de proveedor de electricidad que sí nos proporcione la energía 100% de fuentes renovables.

Si este motivo no fuera suficiente, seguramente las noticias de los últimos años sobre los grandes proveedores de energía no nos tengan muy contentos y solo nos haga falta un pequeño empujón para cambiar definitivamente:

-No bajamos de los cinco países con la luz más cara de la Unión Europea

-Las fuertes subidas de precio continuas, año a año, incluso doblando las subidas de otros países de Europa

-Los picos de subidas de precio de la electricidad cuando más falta hace acentuando la pobreza energética

-Las “generosas” condonaciones de deudas de estas empresas por parte de nuestros gobernantes, como la de entre 2007 y 2010 en que se les “perdonaron” 3000 millones de euros a costa del contribuyente

-Que haya, “sospechosamente”, tantos políticos retirados en los consejos de administración de estas empresas de energía

-Que los precios de la electricidad contribuyan a arruinar negocios que no pueden soportar los costes

-Que no se ponga solución ni por gobernantes ni por empresas a la pobreza energética que produce miles de fallecimientos al año.

Así que cabe preguntarse a estas alturas: ¿qué nos retiene en estas grandes empresas tan contaminantes y sin un compromiso social claro? Nada, solo unas sencillas gestiones.  Existen múltiples cooperativas eléctricas y comercializadoras que nos ofrecen alternativas de calidad y que aseguran una procedencia de la energía sin contribuir al cambio climático o generar residuos radiactivos, como Som Energia, Goiner, Seneo, Gesternova u Holaluz.

Además, solo hemos de llamar a la cooperativa eléctrica para empezar el cambio y convertirnos en socios, cuyo modelo supone una aportación inicial de unos 100 euros (el alta) y como no suele existir ningún contrato de permanencia, se pueden recuperar si alguna vez queremos marcharnos de la cooperativa. Tampoco los precios de las cooperativas nos resultan más caros que las empresas que se basan en fuentes fósiles.

¿Quieres formar parte de la transición a un modelo energético sostenible? Este es el camino y cada vez somos más. Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo.