Entrevistamos a uno de los hombres del momento en Valencia, Pere Fuset, regidor de Cultura Festiva y presidente de Junta Central Fallera. El político más joven en ocupar dos de los cargos más “tradicionales”.

¿Cómo tienes la agenda? ¿Te imaginabas tanto volumen de trabajo?

Lo que tiene de especialidad la concejalía de fiestas es que las fiestas no esperan, es una traca que está encendida y que por tanto tiene una dead line muy marcada que es el propio día de la fiesta. Las cosas no pueden tener ningún tipo de retraso. En cuanto al trabajo de gestión, está el despacho y la concejalía, para repensar las cosas y trabajarlas, pero por otra parte está el trabajo de representación. Esta festividad tiene mucha visibilidad y muchos actos empiezan en cuanto acaba la jornada laboral, por lo tanto mi agenda va desde por la mañana hasta bien entrada la noche.

Antes de entrar al Ayuntamiento, ¿qué era eso que tenías más ganas de cambiar?

En materia cultural y festiva hacía falta una mejor gestión, las tradiciones son las que son y en ese sentido hay que respetarlas. No obstante la innovación es la mejor aliada de la tradición, porque permite precisamente que se adapte al tiempo, que llegue a un nuevo público y quizá hasta su permanencia en un futuro. Hay que tratar las fiestas de Valencia como una oportunidad, nunca como un problema y en ese sentido potenciarlas y entenderlas como un motor social, cultural y económico.

¿Cuáles son esas innovaciones de las que hablas?

Sobre todo es tratar de buscar un enfoque más cultural. Es la primera vez este año que se va a subvencionar a las bandas de música, una cuestión que prácticamente estaba en peligro de extinción y pretendemos hacerlo también con los pirotécnicos. Luego hay cuestiones como la propia promoción de la fiesta, es la primera vez este año que el cartel de la fiesta no se queda guardado en un cajón, que son los propios profesionales los que lo eligen y en un jurado en un formato que estimula la participación. Hemos trabajado muy duro para que las fallas tengan la retransmisión de La Cridà en La2 y la mascletà del día 19 en La1, además de la cobertura internacional, documentales de Informe Semanal…

¿No crees que el ámbito cultural está dando paso a las verbenas y a la fiesta?

Efectivamente, nosotros creemos en ese sentido que la fiesta de las Fallas no se puede convertir en un macrobotellón. Por eso queremos poner el acento en esas cuestiones. La fiesta se ha ido mucho a la noche y esa inercia ha hecho perder pasacalles, bandas de música y parte de la propia pirotecnia.

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La candidatura para la UNESCO de convertir las Fallas en Patrimonio de la Humanidad. ¿Qué beneficios reportaría a la ciudad y a los propios falleros?

Primero es un reconocimiento para generaciones y generaciones de falleros que han trabajado para tirar esto adelante. Pero también es un estímulo porque cuesta muy poco perderla, eso nos obligaría a trabajar todavía más por cuidar la fiesta, la indumentaria, las bandas de música, las relaciones inter generacionales… La Lonja podría haber perdido dicha consideración si no se actuaba y se peatonalizaba su entorno.

La gente se lleva las manos a la cabeza cuando les tocan, por poco que sea, las tradiciones. Lo hemos visto en el ayuntamiento de Madrid con la cabalgata. ¿Vais con pies de plomo?

Somos muy conscientes de que en esta concejalía estamos trabajando con emociones y nosotros creemos que las fiestas se tienen que vivir con el corazón pero se tienen que gestionar con la cabeza. Y ambas cosas son perfectamente compatibles. Tenemos el máximo respeto a las tradiciones pero sin renunciar nunca a intentar mejorar.

¿Qué ves detrás de tantas polémicas?

Después de 24 años el cambio político que se produce en Valencia tiene más de transición que de relevo y eso puede generar una inquietud. Esa inquietud es lo que está tratando de explotar los que han perdido el Ayuntamiento de Valencia para decir que son o ellos o el caos. Toda la estrategia política de la oposición se está centrando en las cuestiones emocionales, buscando la crispación y el enfrentamiento en torno a materias que tendrían que servir para cohesionar.

A no todo el mundo le gustan las Fallas. ¿Habéis pensado en ese grupo que ciudadanos y ciudadanas que se consideran “Antifallas”?

Primero que nada tengo que decir que esto es una fiesta que engloba a toda la ciudad y es, posiblemente, el caos mejor organizado del mundo. Por ello pedimos generosidad y comprensión pero también avanzamos que nuestra voluntad es hacer esta fiesta del 100%. Este año ya hemos planteado algunas medidas, por ejemplo retrasar la instalación de las carpas en la calle, el día 8 y 9 las carpas que no generan cortes y el 10 las que sí. También el encendido de las luces se produce más tarde.

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En la Batalla de las Flores se quitó la bandera española y mucha gente desconoce el motivo.

Pusimos la senyera valenciana, antes se ponía una bandera española y sencillamente desconozco los motivos por los que se ponía, cuando en la Feria de Abril todas las casetas están llenas de banderas de Andalucía nadie piensa en independentismo y yo creo que utilizar nuestra bandera no debe ser un motivo de preocupación. A parte de que es una fiesta valenciana e identifica mejor la fiesta, si hay fotografías de la Batallas de las Flores y se ve la senyera es más fácil ubicarla y no pensar que está en Burgos.

Cambiar los símbolos, como la sustitución de las banderas, es cuanto menos valiente.

Hay que atreverse a mejorar, tener valentía. Soy consciente de que la mayor parte de las polémicas corresponden a las “trolas”, como se ha dicho, y no vamos a eliminar Mascletàs, que encima hay más, tampoco vamos a eliminar la Ofrenda. También dijeron que vamos a prohibir los caramelos en la cabalgata de Reyes… Eso genera un clima de alarma social que lo que pretende es crispar políticamente pero si luego vamos a la gestión real de los actos resulta que la exposición del ninot se va a la Ciudad de las Artes y las Ciencias.