Es posiblemente el artista valenciano con más talento y proyección internacional del momento. Cuando llegamos al lugar acordado para la entrevista, lo primero que hace Rubén es presentarse: “Buenas, soy Ruben Talón, pianista valenciano”, lo dice orgulloso porque la música es su gran pasión pero conservando esa humildad que caracteriza a los verdaderos genios.

Con la excusa de su próxima actuación en Valencia el 24 de septiembre, hemos querido charlar con él para que nos cuente cómo se siente al ser uno de los pocos pianistas al que el Palau de la Música de Valencia abre su sala Iturbi para ofrecer un concierto de piano como solista, y de paso, nos cuente su mágica historia con la música, digna de una película de Hollywood.

¿Cómo te sientes al volver a actuar en casa? ¡Muy contento! Para mi Valencia es el escenario más importante y emotivo que puede haber, es mi casa, mi gente… Sabes que el público te conoce por algo más que tu nombre en un cartel, sabes que hay muchos amigos que están escuchándote.

La Sala José Iturbi del Palau de la Música se abre para acoger a un solista nacional, ¿sientes una presión añadida al ser profeta en tu tierra? Más que presión siento una enorme responsabilidad, pero también un orgullo, espero estar a la altura de la situación. Afortunadamente la acústica de la sala es maravillosa y el piano puesto a mi disposición por la excelente empresa Clemente Pianos roza la perfección.

Como curiosidad… Además de actuar en esta sala, has vivido toda la vida en el edificio Iturbi, en la calle Pianista Amparo Iturbi ¡lo tuyo es cosa del destino! También mi conservatorio se llamaba José Iturbi, (ríe)… La verdad es que estas coincidencias no sé si serán cosa del destnino pero te aseguro que hacen que me sienta orgulloso, como pianista, de que valencia haya contado con un artista de la talla del gran José Iturbi.

Para la noche de la actuación tienes preparado un repertorio muy especial, ¿puedes adelantarnos algo? Sí, este concierto es muy especial, pienso mucho en el público y he querido hacer algo no muy pesado pero serio. Las dos piezas más importantes para mí será la del inicio, ‘Claro de Luna’ de Beethoven y la que considero la mejor obra de Manuel de Falla, con la que terminaré el acto, ‘Fantasía Baetica’. Siempre intento tocar algo de compositores españoles, tanto dentro como fuera del país, para representar a España y dar a conocer la música española.

Los que te han visto actuar dicen que tienes un talento innato que llena el escenario y engancha al público. ¿Cómo y cuándo empieza tu pasión por el piano? Siempre me ha atraído la música, de pequeño iba a gatas hasta el altavoz cuando sonaba música clásica, pero no fue hasta los 12 años cuando a un amigo le regalaron un teclado y probándolo empecé a sacar las canciones de oído. Mis padres en seguida me regalaron uno y, por azahar del destino, mis vecinos del sexto eran músicos y me oyeron tocar casualmente por la ventana. Les preguntaron a mis padres en qué curso de piano estaba y al saber que tocaba de oído me presentaron a la persona a la que siempre estaré agradecido y que sigue siendo mi profesor, Ricardo Roca.

Pero ese no fue tu primer profesor de música. El primero le dijo a tu padre que nunca serías pianista. ¡Vaya ojo! (Ríe) Bueno, no era profesor de piano, era un profesor de la clase extraescolar de música a la que me apunté porque ya apuntaba maneras pero… sí, me dijo que yo no nunca podría ser músico, que era nervioso y no tenía paciencia.

Pues lo clavó: Entraste directamente en 5º curso de piano y has sido premiado en más de 20 concursos nacionales e internacionales… Además eres el único español admitido y graduado con honores en la escuela de pianistas más prestigiosa del mundo en Imola. Sí, nunca se puede decir que es la mejor escuela del mundo, pero tanto por los alumnos como por los premios que ha obtenido todo indica que es la mejor. Estoy muy orgulloso de formar parte de la academia “Incontri col Maestro” y ser alumno del gran Leonid Margarius durante estos 5 años, vine a probar suerte porque todo el mundo me decía que era imposible entrar pero después de unas pruebas muy difíciles me eligieron entre 200 personas.

Además de unas pruebas muy difíciles para conseguir formar parte de la escuela, el rendimiento debe ser muy exigente y estricto ¿cuántas horas le dedicas al día? ¡Todo el día! Cuando no toco estoy pensando en qué mejorar, pero sentado en la banqueta frente al piano mínimo 7 horas diarias.

Pero al final no todo es la técnica… dicen que tu talento consigue traspasar el escenario y llenar al público de emociones muy diversas ¿lo crees así? No sé si es la pasión y la sinceridad con la que intento compartir con el público la música, pero de alguna manera siento que conecto con el. La fuerza de crear o manejar la energía que necesitas transmitir al público y su reacción, cómo respiran, los silencios… es un intercambio increíble, se trabaja con sentimientos y emociones y se crea una atmósfera casi mágica.

Tanto es así que con tu música has conseguido desde hacer salir de una depresión hasta volver a hacer tocar el piano. Debe ser alucinante que la gente que te ha visto tocar te diga que le has cambiado la vida. Totalmente, estas experiencias son las que pagan todo el esfuerzo, no un jurado. Que a la gente le afecten las notas, es maravilloso. Creo que esta es la verdadera misión de un artista ¿no? inspirar a los demás. Vivimos en una sociedad muy materialista, no nos damos cuenta de que el mayor activo somos nosotros mismos.

¿Cómo se consigue emocionar a todo un auditorio como ocurrió en tu último concierto para la Fundación Bancaja? Pasión, esfuerzo, trabajo… He tenido la suerte de tener una familia de la que he aprendido esto y que además me ha apoyado desde siempre y me ha ayudado a conseguir que esto sea posible.

¿Qué pasa por tu cabeza cuando te sientas frente al piano? Te divides para conseguir el término medio, el doble control, de repente tienes dos personalidades, una que se deja llevar y la otra que controla para no cometer fallos.

¿Rituales? ¿Manías? Cierro los ojos para concentrarme y oír todo mejor pero hay pasajes que tengo que abrirlos porque si no puedo confundir notas…

Debe ser todo un espectáculo no sólo oírte sino también verte, gracias por concedernos este momento tan íntimo y cercano y emocionarnos. Gracias a vosotros y también a la gente que sabe valorar el esfuerzo y que le gusta mi manera de sentir la música. Es mi fuerza para que siga adelante, pensar que estoy en el buen camino, que cumplo mi objetivo… Que no es otro que eso, emocionar al público.

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 Rubén Talón. Palau de la Música (Sala Iturbi). Sábado 24 de septiembre de 2016 a las 19’30 horas