Al noroeste de la provincia de Castellón y enclavado en la comarca del Alto Palancia, en la misma cabecera del rio Palancia, se encuentra un pequeño pueblo de nombre Bejís.

En el año 1928, una muy humilde familia trae a este mundo a una  niña, que será la tercera de cinco hijos. Doce años después, esta niña de nombre Pilar, será enviada a la ciudad de Valencia para dedicarse a servir en alguna casa, como hacían tantas otras muchachas de la época, quienes, al igual que Pilar, abandonan sus hogares  siendo analfabetas y sin formación alguna. Su único objetivo trabajar sirviendo en alguna casa para poder ahorrar  e ir haciendo la dote con la que casarse cuando conozcan a algún muchacho en la ciudad.

Pilar deja atrás el mundo rural donde vivió una desgraciada infancia y nadie nunca volvería a echarla de menos tras su marcha. De carácter seco e introvertido, llegaría a trabajar en tres casas distintas a lo largo de un año, hasta que en 1954 encontró trabajo en casa de un matrimonio en la calle Sagunto de Valencia.

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Enrique Vilanova y Adela Pascual eran un matrimonio sin hijos que regentaban una chacinería. Pilar ayudaba a doña Adela en las tareas de la casa y también sabía desenvolverse en la chacinería, echando una mano en la misma de vez en cuando. Doña Adela padecía de cólicos hepáticos y es por ello que le gustaba de tomar infusiones de boldo.

El 19 de marzo , y aprovechando que  doña Adela enferma de gripe y por ello pasa el día en la cama, Pilar prepara la infusión de boldo que le lleva a la señora, pero en lugar de azúcar le vierte unas gotitas de matahormigas, el cual sabe dar un sabor dulzón.

Doña Adela permanece bajo los cuidados y atenciones de Pilar, pero cada día que pasa la enferma se encuentra mas débil, se le comienzan a paralizar los brazos y las piernas, tiene continuos mareos y, a pesar de los cuidados de Pilar, cada día se encuentra peor.

Al enterarse Pilar, que don Enrique, convoca a un medico para el día 18 de mayo, Pilar aumenta la dosis vertiendo un  mayor numero de gotas de la toma ordenada por el medido y , de esta manera, es como doña Adela entra en estado comatoso y  muere. Se le atribuye la causa de la defunción como Pancreatitis Hemorrágica.

Don Enrique , el mismo día que regresa del entierro de su mujer, se encuentra abierta la chacinería con Pilar vestida con los almidonados y blancos delantales de su difunta esposa y atendiendo a la clientela como si fuera la misma dueña.Don Enrique la despide de inmediato, cierra el negocio y abandona Valencia, desolado por la reciente y precipitada muerte de su esposa.

Pilar, vuelve a quedarse sin casa que servir y regresa a la pensión. Todas las semanas asiste al Farol, un salón de baile, donde se reúnen los jóvenes de la época. Allí coincide con una buena amiga, quien sirve de cocinera en una casa donde se acaba de marchar la criada a Inglaterra y buscan sirvienta. Aurelia se la presenta a su señora y Pilar comienza a trabajar en la misma casa que su buena amiga Aurelia.

Don Manuel Berenguer y doña Mª Carmen Cid, era un matrimonio con cuatro hijos pequeños, que vivían en la calle Isabel la Católica numero siete de Valencia.

Pilar y Aurelia son buenas amigas y van juntas a todos sitios, pero la amistad  se rompe cuando Aurelia se ennovia con un muchacho del que Pilar se había encaprichado. Pilar nunca perdonara a Aurelia que la haya preferido a ella. De esta manera, Pilar comienza de nuevo a fraguar un maquiavélico plan.

Aurelia se siente indispuesta  y debe reposar en cama. Los síntomas son vómitos, diarreas, inapetencia, hinchazón de cara y extremidades. Don Manuel, medico militar, la atiende él mismo en la propia casa, pero al ver que no mejora la trasladan al Hospital Provincial de Valencia el 20 de Octubre. La muchacha, una vez ingresada comienza a mejorar, pero lo curioso es que el tratamiento recibido es prácticamente el mismo que le suministraba don Manuel.

De repente,dias despues y tras la visita al hospital de Pilar para visitar a su amiga y llevarle un bocadillo de carne, Aurelia vuelve a recaer y comienzan de nuevo a manifestarse los síntomas.

Mientras, en casa del matrimonio, la señora también cae enferma a los pocos días de enfermar la cocinera. Pilar le prepara los desayunos que le lleve a la cama y se los endulza con el matahormigas.

Está muy dulce”- se queja doña Mª Carmen. “Coma señora, tómeselo todo, que cuanto mas dulce esté antes se curara”- le contesta Pilar.

Don  Manuel, al ver que su mujer cada día que pasa está mas enferma y viendo que en el hospital iban  a darle el mismo tratamiento que él le estaba suministrando, comienza a preocuparse. Consulta a un colega suyo y éste le recomienda que le haga la prueba del Propamio (un inyectable que podría descubrir si la paciente había ingerido algún toxico). Efectivamente, el resultado fue alarmante. ¡Su mujer estaba siendo envenenada con arsénico! Tenia los mismos síntomas que Aurelia, la cocinera, quien recayó al recibir la visita de Pilar en el hospital tras llevarle un bocadillo envenenado, así como ocurría con  su mujer cuando recibía todos los días el desayuno en la cama, preparado por Pilar.

Don Manuel, no tenia pruebas contra Pilar y decide visitar al antiguo jefe de Pilar, a quien sirvió en su casa de la calle Sagunto. Don Enrique le describe el horrible suceso de las circunstancias en que enfermó y murió  repentinamente su esposa, así como la actitud de Pilar en el mismo día del entierro.

Coincidiendo los síntomas de la enfermedad de la  difunta esposa de don Enrique con los de su cocinera y su mujer, se exhuma el cadáver de doña Adela. En el cadáver  se hallan restos de arsénico y no solo eso, sino que el cadáver se presenta en pleno proceso de momificación, algo que solo ocurre cuando en los restos hay presencia de sustancias químicas.

Pilar utilizaba un producto matahormigas conocido en el mercado con el nombre de Diluvión en cuyo envase llevaba una calavera y dos tibias cruzadas. El mismo se componía de arsénico y melaza, lo que le confería un sabor dulce, con la intención de atraer a los insectos.

El matahormigas «Diluvión» fue el veneno utilizado por Pilar Prades en el asesinato de Adela Pascual y en el intento de asesinato de Aurelia Sanz y Carmen Cid.

Pilar  llegó a convertirse en una verdadera experta en la dosificación de las dosis. Podía mantener a una persona postrada en la cama el tiempo que precisara.

La ambición de Pilar era llegar a ser la señora de la casa, sustituir a quien servía y llegar a ser la esposa del reciente viudo. Su ilusión en la vida trataba de llegar a casarse y todo ello la condujo a ejecutar su premeditado plan en cada una de las dos últimas casas en las que sirvió. En el caso de su amiga Aurelia, nunca le perdonó que el muchacho se fijara en su amiga en lugar de en ella.

Don Manuel presentó una denuncia en la Comisaria de Ruzafa. Fue acusada de delito de asesinato y de dos asesinatos frustrados con la concurrencia de las agravantes de premeditación y abuso de confianza. La pena para el primer delito fue pena de muerte y para el segundo veinte años de prisión por cada uno de los dos.

El verdugo designado vino desde Badajoz y fue Antonio López Sierra, quien tras saber que tenia  que ejecutar a una mujer se negó a hacerlo.

La ejecución estaba prevista para las seis de la mañana, pero se llevo a cabo más de dos horas después, esperando un indulto que nunca llegó.

Al verdugo hubo que emborracharlo para llevarlo a rastras al patíbulo.

En un patio interior de la Prisión de Mujeres de Valencia, se oían los gritos  y las quejas de Pilar diciendo: “Soy muy joven. No quiero que me maten”.

A pesar de sus suplicas, no pudo evitar que el garrote vil, accionado por un verdugo venido desde Badajoz, acabara con su vida. Nadie fue a recoger sus restos.

Pilar Prades Santamaría, fue la última mujer ejecutada en el garrote vil en España.

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BIBLIOGRAFIA:Jose Maria de la Vega- Quince años junto al crimen./P.Martienez Calpe- 12 grandes crímenes de la historia judicial española/Pedro Ortiz- Sentencia Cumplida/Pedro Cosa-El Pais.com