Hace poco que salió el último libro publicado por Pilar Cebrián llamado “El infiel que habita en mi”. Cuenta la historia de los europeos que se adentraron en el califato del Estado Islámico y el espinoso dilema de su repatriación. Un relato de la única periodista extranjera que ha accedido a las cárceles de ISIS, en Irak, para entrevistar a prisioneros extranjeros.

Con este libro, y sus respectivos testimonios, acercas mucho más a la gente a este tema de los europeos que viajaron al califato del Estado Islámico, sin embargo, ¿crees que ellos son conscientes con sus respuestas de la visibilidad que aportan?

 Yo creo que no, porque ellos al final después de haber estado tanto tiempo como prisioneros de guerra han perdido un poco la perspectiva de qué es lo que está pasando ahí fuera. No son conscientes ni siquiera de la repercusión de sus casos o de su proceso como supervivientes del califato. Algunos saben que es un tema muy mediático, que efectivamente el EI ha declarado una guerra al mundo y que los medios de comunicación se han hecho eco de ello, pero no saben si la gente va a leer lo que me están contando a mí, ni si tampoco la sociedad europea en general está a favor de su repatriación o en contra.

 ¿Qué vacío quieren llenar? ¿Qué no han encontrado en la sociedad occidental para emprender un viaje tan radical?

Toda esta doctrina e ideología en general responde a cuestiones innatas del ser humano que nuestra sociedad no se atreve a responder, como por ejemplo la espiritualidad, la trascendencia de la vida, el sentimiento colectivo…Creo que el EI a pesar de ser una organización terrorista, de haber sido un fracaso y una absoluta calamidad, sí que ha llenado algunas de las dudas existenciales que tenían algunas de estas personas que atravesaban un momento problemático y de conflicto personal.

¿Siempre hay un punto de inflexión en esa decisión de viajar al califato?

Sí, hay un detonante. Hay una persona que de repente siente interés por cuales son los fundamentos de esta doctrina del salafismo yihadista. Ellos se culturizan, aprenden, asumen el modo de vida y poco a poco van radicalizándose y sintiendo rechazo a todo lo que no es eso. Sí que es verdad que llega un punto en el que algo ocurre que les hace pasar a la acción. Les hace o ejecutar un atentado en Europa o, en el caso del califato, dar ese paso de migrar a un país en guerra y someterse para siempre a Siria o Irak.

Cuál es el detonante creo que es uno de los grandes misterios de la radicalización yihadista. Lo que yo he observado en algunos de los perfiles ha sido casos judiciales, es decir, huyen de la justicia en el momento en que sus actividades, que para ellos son religiosas, empiezan a ser delictivas y saben que no van a poder continuar con ese estilo de vida sin tener que enfrentarse a la justicia. En otros casos es porque es el momento de casarse con un combatiente, como pudo ser el caso de Romina.

El infiel que habita en mi

En tu conversación con Yolanda, no dejas de estar hablando con una mujer de tu edad, de tu mismo país y que seguramente haya crecido en un entorno parecido al tuyo…ella habla en tu entrevista de disfrutar de una libertad que en España no tenemos, ¿no resulta paradójico?

Sí, esto es una gran paradoja. Cuando yo le pregunto, ¿qué has sentido cuando cruzaste la alambrada del Estado Islámico? Me decía que no sabia como explicármelo porque por fin había logrado su libertad.

Este es el proceso de la radicalización, la idea que este grupo terrorista les mete en la cabeza a los reclutas, la idea de que este tipo de practicas son las propias del buen musulmán. El EI lo que les dice es que tienen que vivir un poco a espaldas de la vida que han llevado hasta la fecha, entonces de pronto la idea de poder vivir en un entorno acorde a esa nueva vida que ellos han asimilado es un a liberación porque no tienen que mirar hacia otro lado cuando pasa una chica con una minifalda, no tienen que intentar buscar un banco halal para poner sus ahorros…

Como primera mujer periodista extranjera que ha entrevistado a prisioneros extranjeros del ISIS en Irak, ¿cómo fue y cómo se lo tomaron los entrevistados?

Hay que tener en cuenta que estos prisioneros han nacido y han crecido en Europa, han ido a clase con chicas, han salido a discotecas, han tenido novias, han bebido alcohol, han tenido relaciones…Aunque ellos luego han sufrido un proceso de radicalización y han estado unos años viviendo bajo el Estado Islámico, para ellos hablar con una española un poco más mayor no es un gran dilema.

¿Has notado arrepentimiento en tus conversaciones con ellos?

La verdad es que sí. Por ejemplo, me acuerdo hablando con Romina, que ella cayó en la cuenta de lo que había hecho cuando se queda embarazada de gemelos, da a luz a los dos, pero una vez aparecen las matronas del hospital de Raka le dicen que ha muerto el niño. Es ese sentimiento de madre de que no ha podido salvar a su hijo, y, por tanto, empieza a crear una reacción contra el sistema del EI. Yo creo que Romina y algunas otras mujeres, viendo lo que les está pasando a sus hijos, sí que sienten arrepentimiento. Luna Fernández, también española, me decía que había mucha corrupción y que los iraquíes eran los que se quedaban con todo. Ellas han sido conscientes de que ha sido una organización criminal y corrupta que ha abusado y en la que no ha habido ni justicia, ni igualdad, ni todos esos valores que promulgaba la propaganda del EI para atraer a todos los reclutas europeos. Lo que pasa que luego todavía subyace ese sentimiento de que los musulmanes necesitan ser defendidos y que su dignidad necesita ser reestablecida.

En tu libro expones la necesidad de repatriar a los niños y jóvenes para evitar que crezcan en un ambiente bélico y estemos creando otra generación que repita los mismos errores, pero los países europeos están poniendo trabas, ¿Cómo ves el futuro de esto?

El futuro de esto yo lo he visto muy negro desde que empezó esta investigación. Pero, por ejemplo, el pasado jueves se aprobó en el Parlamento Europeo el inicio de una resolución de repatriar a todos los niños europeos. Esto es algo que si que se está hablando ahora en el seno de la Unión Europea, hay bastantes interrogantes, uno de ellos es si traerlos con las madres o no. Por lo menos es una cosa que ya se esta hablando y por ejemplo Bélgica ya ha decidido traer a todos los niños. Sí que creo que es algo que durante el coronavirus ha estado muy detenido, por una cuestión de movilidad, pero estoy viendo que este año se está reactivando y el regreso de los niños es sin duda el inicio del retorno de los yihadistas europeos.

Pilar Cebrián

Pilar Cebrián. Fotografías: Jesus Umbria

Actualmente mucha gente ha perdido la fe en el periodismo porque los medios están cada vez más politizados…Tu decidiste dejar las comodidades atrás en 2012 para independizarte y ser reportera en zonas de conflictos bélicos. Cada vez hay menos periodismo de búsqueda de la información tan profunda en el lugar de los hechos, ¿sigues confiando en el periodismo tradicional?

En un momento en el que las audiencias están medidas al milímetro, en el que se sabe perfectamente que artículos te pinchan y que artículos no, son los lectores los que están dictando a los medios de comunicación. Entonces sí se está apostando por otro tipo de periodismo, si todo aquello que conlleva cierta profundidad no se está haciendo es porque los lectores no están pinchando en esos artículos, por tanto, no es culpa de los periodistas. También en parte es culpa de los medios que están tan al servicio de la dictadura del “click”. Al final creo que estamos un poco a la deriva en ese sentido porque el criterio periodístico ha quedado muy difuminado, entonces ahora solo se busca que haya tráfico en un periódico y para eso se cuelan videos virales o “tweets” en las portadas de los periódicos que están convirtiendo a los periódicos en plataformas de contenidos.

 ¿Sientes que llenas un hueco con este proyecto, o después de haberlo hecho seguirás investigando más a fondo?

Es un tema que no ha terminado. Si te digo la verdad yo cuando cree este proyecto creía que iba a ser un libro sobre los retornados del califato. Yo creía que entrevistaría a muchos de ellos en Europa, pero es que el retorno no ha culminado, ellos siguen en las cárceles de Siria e Irak entonces es una historia que sigue viva y que uno de los objetivos que yo tenía con esta investigación era ver como se integraban en la sociedad europea o como era su regreso a casa. Estará por ver si vienen que ocurre con ellos, que tipo de tratamiento se les puede ofrecer y sobre todo que será de esa generación de niños que nacieron en el califato.