Hoy en día nadie (o casi nadie), pone en duda que junto a las expresiones  artísticas de todos los tiempos consideradas como Bellas Artes (pintura, escultura,  arquitectura y música) se puede incorporar el Arte de la moda como una más de ellas.

Los diseñadores, como veremos a continuación, desarrollan sus creaciones tratando de expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea éste real o imaginario. Y para ello utilizan todo tipo de recursos plásticos para expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones. Poseen la capacidad creativa y las técnicas necesarias para reflejar en sus diseños la expresión de su Arte.

El Arte y la Moda se funden en uno. No resulta obvio afirmar que la relación entre  el arte de la  Moda y las Bellas Artes tradicionales, se pone de manifiesto en casi todas ellas. Incluso en la arquitectura, donde en la búsqueda de la belleza estética, cobra especial relevancia el movimiento de los volúmenes y el ritmo lineal. El secreto de la belleza está en la proporción, en la medida, en la armonía entre las partes y la totalidad de la estructura; y estos mismos parámetros, serán los utilizados por los diseñadores para crear su obras.

Centrándonos en la relación entre la pintura y la moda, encontramos varios ejemplos de diseñadores que se han visto influidos e inspirados por obras pictóricas emblemáticas.

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El primero de todos ellos fue el  diseñador Yves Saint Laurent. Inspirado en el pintor Piet Mondrian y en su obra “Composición con rojo, azul y amarillo” pintada en el año 1930, elaboró un vestido para su colección Otoño/Invierno de 1965 en el cual trasladaba a su diseño el motivo principal del cuadro relacionado. Dejó para la historia la obra geométrica del pintor holandés en su vestido, donde se aprecia la gran similitud entre el cuadro  y el vestido elaborado por el diseñador.

YSL y Mondrian

 

Con posterioridad a Saint Laurent, John Galliano optó por este tipo de influencia, dejando reflejo de ello en su colección Primavera/Verano presentada en el año 2008 para Christian Dior. Galliano se inspiró en el cuadro ‘Retrato de Adele Bloch-Bauer I’del magnífico Gustav Klimt, pintado en el año 1907. Fue una pintura polémica en su tiempo por el erotismo que desprendía. Se podría decir que el diseño del vestido es una fiel reproducción en 3D de la obra pictórica.

Galliano y Klimt

“Mi trabajo es hacer soñar a la gente”, declaraba John Galliano tras su desfile. Una auténtica celebración de la intensidad de los colores mezclados con las formas, todo ello expresión de una extrema delicadeza.

Desfiles como el de Galliano, escapan de lo puramente  mercantil . Y  aunque no deja de ser notable, que los ricos de las economías emergentes como Rusia y China, tienen dinero y ganas de gastarse hasta 100.000 euros en un vestido de noche, un espectáculo como este otorgan a la moda la categoría indiscutible de artística en su mas alto nivel.

El volumen de las figuras del retrato, fielmente reproducido en el diseño que luce la modelo, así como los colores dorados utilizados por el diseñador y tan característicos en la obra del pintor, unidos a  su espectacular puesta en escena -fijémonos en el peinado y maquillaje-,  presentan al diseño como una auténtica obra de arte. Un homenaje particular de Galliano a su pintor favorito que apuntala la verdadera motivación de la alta costura como un espectáculo en el que todo es posible.

En cuestión de inspiraciones, no hay nada establecido. Aquí vemos cómo la moda y el arte van de la mano y se conjugan a la perfección, pues estamos ante dos formas de expresión de las que se sirven los seres humanos.