Ayer fue el día Mundial del Asperger y este quiere ser un texto ‘homenaje’ a los asperger de mi vida.

Unos diagnosticados, otros no, pero estoy rodeadita. Sí, sí… Tú el que lees esto podrías ser asperger o convivir con alguno y no saberlo. Simplemente son gente con una personalidad muy marcada, poderosa y distinta que normalmente no mira a los ojos, pero no llevan un cartel en la frente.

Solo quieren que se les comprenda, como queremos todos. Y yo creo que he aprendido a entenderles, incluso más que a nosotros los neourotípicos: predecibles y en ocasiones retorcidos.

En cambio nunca sabes por dónde te van a salir ellos, ni cuál va a ser la próxima pregunta ‘con miga’ que te van a lanzar. Tu mente siempre está alerta esperando sus estímulos.

Cada persona es un mundo, así que hablo desde mi experiencia. Este no pretende ser un artículo científico. Sin embargo lo que está claro es que nunca he visto a un asperger mentir bien, ni ser falso.

La imagen que se tiene de un asperger es como gris, en cambio ellos son de colores, de colores diferentes, variados y divertidos.

Son genuinos, a veces estrafalarios.

Tienen pensamientos divergentes, precedidos de una lógica aplastante. Lo que es una bendición, teniendo en cuenta que cada día somos más clichés. Los grises, si acaso, somos los demás. Nos estamos convirtiendo en una panda de borregos. Es lógico que las grandes empresas busquen divergencia y creatividad, si no estamos perdidos.

Contrariamente a lo que se piensa, tienen empatía y sentimientos a flor de piel. Puede que no los expresen igual, les cueste comprenderte, o no empaticen con lo mismo que tú.

Pero…¿Y quién no? Cada cual conecta diferente.

Se enamoran, se casan, tienen hijos a los que adoran y viceversa, son exitosos en sus profesiones… ¿Cómo no van a ser sentimentales? No les gusta el contacto. Vale, osos amorosos no suelen ser. Pero para mí simplemente son selectivos con sus muestras de afecto. Escogen a quién y cuándo. Por eso un achuchón suyo vale mil soles.

Son honestos, sin dobleces; egocéntricos también. Pero… ¿Y quién no? La cuestión es que ellos no lo disimulan. No tienen falsa modestia.

No pillan las ironías… Incierto. Puede que su humor sea distinto, o que no ‘pillen tu rollo’. Pero son irónicos al suyo. Aprenden a descifrar los dobles sentidos, lo que no harán es hacerte daño con ello. Peeeero, sí lo harán con su super sinceridad, si te afecta. Son tan transparentes que te pueden dejar planchadísima con una sentencia de las suyas.

No todos son genios, pero son inteligentes, cada uno a su manera. Honestos, buenos y muy, muy leales. Tienen VALORES.

De acuerdo, a veces son obsesivos. Pero.. ¿Y quién no?

Sus manías te sacan de quicio, aunque visto desde la distancia las acabas adorando. Porque cuando quieres a alguien ‘sus cosas’, te hacen gracia, son las que recuerdas, las que nos distinguen.

Por eso son tan especiales, pero especiales en plan bien. Porque van sobrados de rasgos personales. Ellos son así y así seguirán…