Texto: Nuria Salom

HABLAR CON VERÓNICA RELAJA. SUS RESPUESTAS PAUSADAS PARECEN MEDITADAS DURANTE HORAS, CUANDO EN REALIDAD SIMPLEMENTE ESTÁ DEJÁNDOSE LLEVAR POR LA CONVERSACIÓN. DA EN EL CLAVO HASTA CON SU DESCRIPCIÓN DE L’ALBUFERA: “ES UN PAISAJE ASIÁTICO Y LORQUIANO AL MISMO TIEMPO, JAMÁS IMAGINÉ QUE EXISTIERA UN SITIO ASÍ TAN, TAN, CERCA”. LA ADOLESCENTE ‘EVA DE LOS SERRANO’ SE HA CONVERTIDO EN UNA GRAN ACTRIZ, CON PERSONAJES INCREÍBLES A SUS ESPALDAS COMO PILAR, EN ‘TIEMPOS DE GUERRA’, AMPARO EN ‘SIN IDENTIDAD’, O LA CHISPA, EN LA PELÍCULA ‘CAMARÓN’. EL 17 DE ENERO ESTRENA EN MOVISTAR+ LA SEGUNDA Y ÚLTIMA TEMPORADA DE ‘EL EMBARCADERO’ Y AL TIEMPO SE ENCUENTRA INMERSA EN VARIOS RODAJES PARA CINE Y TELEVISIÓN.

¿Qué ha supuesto para ti el personaje de la serie? Es una persona con la que empatizas mucho y a la vez te sorprende en cada capítulo.

Lo que me dices es el mayor regalo que puede recibir un actor. Pensar que consigue crear un personaje que es comprendido y a la vez sorprende. Alvaro Morte dice mucho una frase que me encanta: “nuestro trabajo es convertir los personajes en personas”. Si eres capaz de construir una persona con la que la gente se identifica y que además tiene ‘jugadas a la contra todo el rato’… como ocurría en ‘El Embarcadero’, ya puedes estar satisfecho. Con jugadas a la contra me refiero a que, por ejemplo, tienes que decirle a tu amiga que tu marido ha muerto, pero riendo o sonriendo. Buscábamos siempre que al materializar la escena tuviera algo inesperado. Es un ejercicio de funambulismo actoral y de dirección, pero tan enriquecedor que para mí ha sido una experiencia maravillosa. Yo nunca había trabajado así en películas ni en tele. No es lo habitual.

Pues lo conseguisteis con creces. Todo es inesperado en esta serie. ¿Qué le espera a Alejandra, tu personaje, la próxima temporada?

La muerte de su marido y las circunstancias de su muerte sacuden su vida y de paso su identidad. Tie- ne una relación bastante conflictiva con su madre y se plantea muchas cosas. En la primera temporada empieza a preguntarse quién es ella y en esta segunda comienza a quitarse capas de todo lo que no es suyo, de lo que puede ser prestado.

Se va convirtiendo en alguien más valiente y menos ‘lo que el mundo espera de ella’. Ni su madre, ni sus jefes, ni su carrera, sino lo que ella quiere ser. Sigue sorprendiendo y buscando su nueva identidad. Un nuevo yo que le haga feliz en esta nueva etapa de la vida. Se va descubriendo y haciéndose cada vez más decidida.

A Alejandra se le entiende desde el principio, sin embargo al resto de personajes comienzas por juzgarles y acabas entendiéndolos también. ¿Verónica entendería al personaje de Álvaro, por ejemplo?

Sí, yo podría no reaccionar de la misma manera que ellos, pero les entendería. Creo que es un ejercicio muy humano. Intentar entendernos. Todo el mundo tiene sus razones para hacer lo que hace. A veces las cosas pueden ser más loables, o menos, y uno puede estar más de acuerdo o menos; pero entender las razones del otro siempre es un ejercicio de convivencia.

Para un actor es simplemente obligado. Estás condenado a entender a tu personaje y eso es una de las cosas más bonitas de mi profesión, porque te hace cada vez más abierto, más tolerante. Gracias al trabajo de actriz encarnas a personas, te tienes que enamorar de unos personajes que no siempre concuerdan con tu manera de pensar. Cuando acabas el proyecto piensas: pues nunca lo habría enfocado desde ese punto de vista, pero cuando me vi obligada a entenderlo en la secuencia, de paso ya lo enten- dí en la vida.

Es un poco lo que pasa en ‘El Embarcadero’. Derriba prejuicios.

Sí, empiezas pensando de una manera y vas abriendo la mente. Se trata de tus límites, no tienes por qué cambiarlos, pero sí entender que los de otras personas están ubicados en otros sitios y hay que respetarlo.

¿Cómo te has sentido aquí? ¿Qué te han parecido las localizaciones?

Yo he vuelto enamoradísima de Valencia. De hecho todo el equipo hemos regresado así. Sí conocía la capital, pero nunca había estado en L’Albufera. Con vergüenza te digo que jamás imaginé que existiera un sitio así tan, tan, cerca. Es una zona tan mágica, con esos paisajes, esos arrozales… Tiene algo que no te sé explicar. Era un paisaje muy curioso. Asiático y lorquiano al mismo tiempo. Me pareció una mezcla extraordinaria.

Es preciosa y única, aunque como anécdota he leído que hubo invasión de mosquitos…

Sí, alguna noche que rodamos allí imagínate con los focos tan enormes que llevamos, los atraíamos a las luces. Pero por lo demás ha sido maravilloso.

Compaginábamos 8 meses de rodaje en Madrid con la L’Albufera y cada vez que volvíamos eran los mismos lugares, pero el paisaje era distinto. Todo tenía que ver con el ciclo del arroz. Aprendimos mucho. Ibas en una época y era todo fango, un paisaje muy inquietante porque era marrón, lodo, humedad, agua estancada… Volvías a Madrid y al regresar pasado un tiempo era todo verde, luego venía una explosión de amarillo. ¡Era alucinante no saber qué te ibas a encontrar o que atardeciera distinto cada día!

Los atardeceres en L’Albufera son maravillosos. ¿Os dio tiempo a comer un buen arroz mientras disfrutabais del paisaje?

¡Sí, lo del arrocito lo hicimos! Pero poco más, aunque nos hubiera gustado. Rodábamos a tiempo completo. Fueron un días muy intensos y hemos conocido muchísimo de esta tierra. No tanto de ocio, pero sí mientras trabajábamos. Rodar te descubre muchas cosas, entre ellas estos lugares.

Los compañeros de reparto son actorazos también y estáis en un momento extraordinario. ¿Cómo fue el rodaje?

Esta serie tenía un ambiente muy bello. Se produce algo especial cuando te encuentras con un equipo como este, tanto artístico como técnico. Es muy importante no solo en el resultado, si no a la hora de cómo percibes tú la serie. Pocas veces me he encontrado con equipos con tantísima pasión por lo que hacen. Eso saca lo mejor de ti. Aunque estés exhausta, intentas dar más y más porque todos lo hacen. Era muy apasionante ir a trabajar.

Y a la vez acabaríais agotados…

Sí. Luego, cuando he acabado la serie, me he dado cuenta del cansancio que llevaba acumulado, pero mientras lo hacías ni te dabas cuenta.

Has hecho de todo: cine, teatro, series de super éxito, sin embargo muchos aún te reconocen como ‘Eva la de Los Serrano’…

Sí, pero no me molesta. Lo llevo bien, me resulta entrañable… Ha sido lo más masivo. Pasan y pasan los años y todo el mundo me conoce por eso y la verdad es que lo recuerdo con cariño. Esa serie fue muy importante para la gente y me hace ilusión haber formado parte.

¿Y qué le depara 2020 a Verónica ?

Seguro que cosas preciosas, Alex Pina ha vuelto a contar conmigo para su próximo proyecto, así que vuelvo a rodar con la productora Vancouver, con el mismo equipo. Estamos haciendo una cosa muy loca e interesante y no te puedo contar mucho… Yo creo que va a ser muy sorprendente. Estoy encantada.

Además de la serie ¿Te apetece volver al cine, o el teatro?

Más que cine, teatro o series, lo que me apetece son personajes intere- santes, que tengan algo que contar, que cuando los leo me conmueven y me planteen un reto. Si ese per sonaje está en cine, lo haré; si está en otra serie, lo haré para televisión, y si es un personaje de teatro, subiré a los escenarios. Me resulta más importante la historia y el personaje que el medio.

Lo cierto es que es un momento con muchas alternativas: plataformas digitales, televisión, teatro, cine…

Sí, es un momento incomparable en nuestra industria. Creo que no ha habido nunca un periodo así en cuanto a la ficción en España. De producir tanto y tan bueno. Esta es una profesión con bastante paro, y ahora mismo hay muchísima gente trabajando. No tengo los datos, pero seguro que tanto delante como detrás de los focos, la diferencia de cifras respecto a otros tiempos es alta. Y es gracias, sobre todo, a que las plataformas digitales como Movistar+ han puesto el ojo en la ficción que hacemos.

¿A qué crees que se debe?

Primero producimos mucho, además hemos subido el nivel, estamos arriesgando, haciendo series muy distintas. Existen productos españoles muy, muy, diferentes. Esto me hace muchísima ilusión, porque ves ‘El Embarcadero’ y no tiene nada que ver con ‘Arde Madrid’ o con ‘Hierro’ o con ‘La Casa de Papel’. Y todas de éxito.

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