2021 no espero mucho de ti, pero por poco que te lo propongas seguro que mejoras el 2020: incertidumbre, confinamiento, enfermedad, crisis..

Independientemente de la pandemia este año ha terminado con un montón de mierda literal, dos ordenadores rotos, mi móvil en el wáter, (que a su vez se convirtió en un escaparate de truños anónimos) y un chichón en la frente; resultado del desplome del estante de los platos, que fueron cayendo sobre mi cabeza de uno en uno y muy rápido. En vez de retirarme a un lado y dejarlos estallar en el suelo, traté de pararlos y así sufrí un bombardeo por parte de mi propia vajilla.

Supongo que lo del escaparate de caca anónima también habría que desarrollarlo un poco: hubo un emboce y clausuramos el wc, sin embargo cada vez que abría la tapa aparecía un modelo diferente. Brotaban heces muy diversas que no eran nuestras. Finalmente se desatascó la cosa, aunque sin resolver el misterio de la cacaruleta.

Accidentes varios y anécdotas escatológicas a parte, lo peor es sin duda la partida de gente muy querida y el sufrimiento de los que se quedan.

Por ellos hemos de intentar ser felices y disfrutar el mayor tiempo posible, como ellos querrían. Y también por los niños que nos dan lecciones cada día con su alegría y capacidad de adaptación a todas las situaciones por surrealistas o apocalípticas que sean.

2020 chao y cierra al salir.