Acabo de leer que un niño ha muerto porque se le trató su enfermedad con homeopatía. Hace unas semanas otro caso similar, muerte de un pequeño desnutrido al que le daban leche de no se qué porque los padres son veganos.

Mirad modernos del mundo, vosotros haced lo que queráis que sois mayorcitos. Como si os alimentáis de semillas y raíces.

Pero los nanos son sagrados, SA-GRA-DOS. Necesitan vitaminas, hierro, calcio y VACUNAS. Pero de comerse los mocos no, de las que se pinchan y el niño llora y luego evita que una enfermedad, ya casi erradicada acabe con su vida.

Que la quinoa y la leche de soja están estupendas. Pero cuando uno está bajo en hierro, el médico, el de verdad, te dice que comas carne roja (sí roja, roja, la mala) berberechos, espinacas y lentejas. Y que los niños beban leche, primero materna y luego de vaca (sí de vaca, vaca, la mala).

Que hay que comer sano y natural, claro ¿Qué hay más sano y natural que un buen filete y un vasito de leche? Incluso con Cola Cao… Ohh qué he dicho, dulce caca. Y es que no me imagino a los paleolíticos cazando pavos y haciéndose batidos DETOX, (igual se purgaban comiendo hierbas) tampoco mojando magdalenas, ni abriendo precocinados, pero comían DE TODO. Ahora me diréis que la esperanza de vida no era muy allá. Claro, sin vacunas, ni medicinas…

Somos omnívoros por naturaleza. Ya luego por convicción que cada uno sea lo que le de la gana, pero que respeten el crecimiento de su prole.

Igual no soy quién para hablar. Nadie es perfecto, mis hijos comen chuches, nocilla y vamos a Mc Donald. Matadme.

La cosa está en llevar una dieta equilibrada.

Voy a comerme un solomillo de ternera.