Las piscinas del país han vuelto a llenarse de bañistas y, si bien las medidas de protección e higiene se han reforzado, no se han podido reabrir en su totalidad. Todavía hay localidades en las que, por prevención, no se han abierto al público, el cual ha tenido que ver otras alternativas, ya sea acudir a la playa o instalar una piscina en casa.

Precisamente, ha crecido la demanda de estas últimas porque evita tener contacto con personas extrañas. Las piscinas desmontables cuentan con filtrado, cloro y depuradora, de modo que eliminan las bacterias del agua. Tiendas como Leroy Merlin, Carrefour o Amazon España han reportado un incremento en sus ventas.

Una de las enfermedades que se busca evitar con la implementación de medidas de higiene en todo tipo de piscinas es la conjuntivitis. Muchas veces el abuso del cloro, las bacterias y virus que pululan en el agua pueden causar la temida enfermedad, por lo que conviene adoptar otras recomendaciones.

Si bien nadar en la piscina es una de las actividades más divertidas y saludables, los beneficios pueden verse alterados por la presencia de ciertas bacterias como las clamidias (Chlamydia trachomatis), o por virus como el adenovirus y el virus del herpes, causantes comunes de la conjuntivitis.

Además de esta afección, los niños pueden sufrir reacciones alérgicas por la presencia del cloro, un elemento usado para desinfectar y limpiar el agua de la piscina. Si bien el cloro elimina y neutraliza los patógenos presentes, algunas bacterias pueden ser resistentes a este químico y terminan afectando a los ojos.

Lo más importante es la prevención, por lo que el primer paso de protección es evitar el contacto del cloro con los ojos. Las gafas de piscina o de buceo son una primera barrera protectora importante. Otra recomendación es enjuagarse bien la cara, los ojos y las orejas una vez hayamos salido de la piscina.

También es aconsejable evitar concurrir a piscinas donde haya grandes multitudes, pues existe una mayor concentración de cloro que puede aumentar las posibilidades de contagio, pues a ello se le suma el sudor y la orina. Por su parte, aquellos niños que usan lentes de contacto deben quitárselos antes de sumergirse en el agua. El cloro puede resultar tóxico para la córnea, lo cual puede ocasionar una contaminación bacteriana, viral o fúngica.

Los síntomas más comunes de la conjuntivitis son: irritación, picor, lagrimeo, hinchazón y enrojecimiento. También suele haber hipersensibilidad en los ojos, especialmente frente a la luz.

En caso se presente alguno de los síntomas visibles, lo primero que debemos hacer es limpiar bien los ojos con un poco de agua tibia. No obstante, es necesario acudir al médico para que prescriba un antibiótico y curar el ojo lo más pronto posible. Por lo general, se recetan gotas y, como prevención, evitar que el resto de familiares entre en contacto con ciertos objetos como almohadas, pues podría extenderse el contagio.