Mi vida en los últimos meses es un ‘plot twist’ constante. Soy muy de improvisar, pero últimamente me supero. Sin embargo, me he dado cuenta que por mucho que las cosas se vuelvan del revés, si lo esencial continúa derecho y buscas el lado bueno, todo sigue bien. Todo correcto. De hecho, he aprendido muchísimo en todos los sentidos en poco tiempo.

Primer giro de la trama: Mis padres se han mudado. No lejos, pero lo suficiente como para trastocar mi rutina totalmente. Ahora, con hijos cuarentones, empiezan a saber lo que es el síndrome del nido vacío (y tampoco demasiado…) Lo positivo: cuando voy a verlos encendemos la chimenea y puedo salir al jardín. En los pocos momentos en los que nadie grita, se puede decir que encuentras RELAX. Y de una manera u otra, siguen aquí, cerquita. Además, como tengo una familia más larga que un día sin pan, siempre hay alguien. Siempre todos, en realidad.

Segundo. He comenzado un trabajo de los que se pueden calificar como ‘menor’. Monitora de comedor: cuidar niños en el patio… ¿Qué haces tú, con tu experiencia, tu carrera, tu máster y tu todo, poniendo mesas, limpiando mocos y sirviendo lentejas?. Pues oye porque es ideal, son unas horitas al día (lamentablemente mejor pagadas que en mi profesión ahora mismo) y me da tiempo a tooodo el resto… Que es mucho.

Pero es que además es hiper gratificante. No como entrevistar a Hugo Silva, pero casi. Nunca había recibido tanto cariño de tantas personitas a la vez. Los niños dan lo que reciben, pero multiplicado por mil. Es un curro precioso, juego con ellos y me traslado a la infancia. Me adoran y les adoro. Abrazan porque les sale, te hacen un dibujo lleno de corazones porque quieren. Sin más. Sin querer nada a cambio. Sin dobleces. Son espontáneos, sinceros, e inocentes y estoy muy orgullosa de trabajar con y para ellos. No hay trabajo menor. Trabajo es trabajo.

Por último, me dio una bolada y empecé un curso (que ya termina casi sin darme cuenta) así como de rebote. En plan ¿Por qué narices me he metido yo aquí? Y me he encontrado con un mundo que me encanta. Hacer montajes, vídeos, animaciones, diseñar… Y lo más importante: una gente top, que espero llevarme ‘forever & ever’. Un ‘barreig’ de edades diferentes, vivencias diferentes, caracteres diferentes: frikis, pijis, hippies y un profe que sabe la releche y tiene más paciencia que todos los Santos juntos, incluido Job, porque soy muy intensita y muy pesada.

Mi compi de al lado a primera vista no tiene mucho en común conmigo, o las de en frente, o los freaks de la derecha… Pero resulta que son unos seres geniales que están más locos que yo y se ríen de todo. Así que me alegro muchísimo de seguir mi corazonada.

No sé dónde voy a estar mañana, porque hago tantas cosas a la vez que ni me encuentro…. Pero lo que sí es seguro que todo seguirá bien. Todo correcto.