Pienso a menudo en el cine que conocemos a día de hoy, pero incidiendo en el sitio al que vamos a ver las películas, al lugar donde nos proyectan las historias, ya sea bien el maxi complejo de ocio, el centro comercial o el austero cine de barrio. Las salas son oscuras, el sonido, cada vez más avanzado se escucha por todas partes, la teconología del 3D, aún incipiente en algunos aspectos, y más y más cosas, que me llevan a imaginar si ¿Será así para siempre?

Leo en las notícias la revolucionaria pero no inminete aparición de la pantalla LED, que permite ver películas con la luz encendida, que me deja medio traumatizada. ¿Con la luz encendida? No creo que podamos plantearnos en serio algo así.

En Someone in the Crowd, hemos acudido a las visitas de la cabina de proyección que ofrecen en los cines Kinépolis. Allí nos han explicado, el proceso y la historia sobre como se ha pasado de proyectar películas en 35 milímetros, que aunque era algo como “mágico”, también era un material que daba muchos problemas a la hora de proyectar, y una vez solucionados los inconvenientes que se tenían, y claro está, el avance de la tecnología y el tiempo, se llega a la era digital, la proyección que vemos actualmente en cada sala, y que supone un cambio abismal en todos los aspectos. Ya no hay que preocuparse de restaurar una copia, o rebobinarla, o incluso montarla. Únicamente se reciben las copias, todas ellas, con un código de seguridad, y la faena está prácticamente hecha. Hay que controlar el sonido también, pero el trabajo dista mucho de lo que se hacía años atrás.

El cine sigue siendo, y debería serlo, un lugar para soñar en salas a oscuras. Allí dentro, los problemas ya no son tuyos.

Si quieres disfrutar de estas visitas guiadas a las cabinas de proyección, sólo tiene que hacerte del grupo de amigos de Kinépolis y estar pendientes del correo electrónico.