Por fin en casa!!! Se acabaron las mini vacaciones en familia y después de todo puedo decir que PRUEBA SUPERADA y con nota.

Ya de normal no es fácil viajar con niños, aunque sea aquí al lado. Pero si encima uno viene con virus incluido, la otra es una maniática empedernida y el papá de paciencia anda justito… Te ganas el cielo en cuatro días. He estado a punto de tirarme a la bebida, pero lo único que tenía a mano era el Dalsy.

Las vacaciones han consistido en pasear a un nene que mide menos de 1,20, con 39 de fiebre, por Port Aventura (los que habéis ido entenderéis mejor lo de la altura). Y también por el parque acuático más grande de Europa, por Tarragona y por la Costa Dorada, a 39 grados a la sombra (con la consiguiente preocupación y culpabilidad mamil), aguantar protestas de la mayor por no estar ‘a tope’, recoger ‘vomitonas azules’ de helado de pitufo y varias noches en blanco, con sus días negros. Pero como ya dije, mejor verlo en rosa:

Disfrutamos de momentos muy divertidos, como el ‘super sinpa medioinvoluntario’ (vamos que nos empujaron a hacerlo) o cuando me quedé con el peque en la habitación y trajeron comida china para cenar, pero no cubiertos para comerla… (video en el link) 

Descubrimos Cala Llobeta, todo un paraíso nada más pasar la frontera con Cataluña, catalanes maravillosos que no parecían tener ninguna gana de poner fronteras, Tarragona que es preciosa. Y cómo no, Salou, que ya no pertenece a Fresita. Ahora ‘es mío’.

Con deciros que, pese a todo, ya voy en busca de la segunda escapada familiar del verano…

Ya os contaré. Como siempre ‘en confidencia’.