Bueno, un año más comienza el periplo para encontrar bikini con el que no parezca una señora viuda de los años 50, o Yola Berrocal con todo aquello rebosando.

Estoy cansada de gastarme el doble en firmas específicas, de tener que probarme y ‘arreglarme’ casi a medida la ropa de baño, de buscar y buscar…, porque todavía se piensa en ‘normativo’.

Parece que hay dos opciones: eres una 100 y tienes unas espaldas contundentes, o eres una 100 de contorno estrecho, con prótesis, y tus bubis afortunadamente no pesan un kilo cada una. Que ambas están muy bien, pero los fabricantes de bikinis tienen que ir más allá, entender que la carne pesa y que un cordoncito a modo de tirante NO sujeta. Y que talla grande NO significa ‘señora gorda’. ¿Les cuesta mucho meter un tirante acorde con la copa de esa prenda y un estilo juvenil en sus modelos?

Para ser justa, es cierto que on line encuentras algo (aunque lo del contorno pequeño ya sea mucho pedir), pero luego en tienda física la mayoría de las veces no está y comprar sin probar en esta tesitura, pues como que no.

Conclusión: Señores de los bikinis, existe la gente menuda, que no ha llegado a la ancianidad y con mucho pecho de los que caen por la fuerza de la gravedad, con la fuerza de los mares.