Me apetecía hacer un post pero paradójicamente NO HE PARADO, esta cuarentena está siendo frenética, la gente en casa engulle contenido on line y aquí estamos para dárselo.

No he tenido mucho tiempo y eso que llevamos encerrados tres días más que el resto de los mortales. Muy previsora yo, el jueves 12 ya saqué a los niños del colegio, cogí un poco de ropa y mi ordenador y huí al chalet con mis padres y mi tía, con la idea de alejarnos de la ciudad y de los focos de contagio.

Pasé de ser una loca alarmista a la que miraban raro, a una especie de Nostradamus. En mi familia el jueves y viernes seguían con sus planes de comilonas y celebraciones y mi tía de 70 y pico años y fumadora empedernida, tenía previsto salir el domingo con las amigas a pasear al río y a tomar un vermut… con dos ovarios. Me costó convencerles de que era una locura y de que esto iba muy en serio. El domingo ya estábamos en estado de alarma.

Cuando salí pensaba que en cualquier momento podría volver al piso, o al menos coger ropa, libros, carteras, pero no. Estoy atrapada con mucho trabajo, dos niños y una casa llena de gente de alto riesgo: un padre medio Toc, una madre que está como una cabra y la tía que quería salir de parranda con las amigas. El otro día fui a hacer la compra y si conocierais a mi padre os imaginaríais el dispositivo que se organiza en la llegada y recepción de los productos y del miembro que sale al exterior. Con deciros que cuando nos lavamos las manos se pone detrás a cronometrar los 20 segundos…

Aún así somos unos privilegiados, ropa no necesitamos porque con un par de pijamas y de sudaderas, listo. Paso de pijama al chándal y viceversa; el cole es on line, así que nos arreglaremos como podamos. Aquí tenemos algo de jardín, aire libre y una cama elástica para salir y ejercitarnos. Y lo más importante, estamos juntos.

En general hay que mirar la parte positiva:

le estamos dando un respiro al planeta (la contaminación ha descendido un 85% y los delfines llegan hasta los canales de Venecia). La tierra lo pedía a gritos, incluso mi hijo ya hace años pintaba cápsulas como la de la imagen para salir al espacio porque nos estábamos cargando el mundo. La naturaleza es lo que tiene. Nos acaba de gritar ¿Pero quién narices os creíais? A casita y calladitos que aquí mando yo.Y hay que hacerle caso. Además de bebés, porque baby boom habrá, van a nacer canciones, libros, obras de arte… Está emergiendo la solidaridad, el sentido del humor, el ingenio.

Pensad en cuando esto acabe. La de abrazos que vamos a dar, la de alegría que vamos a derrochar, la de fiestas que vamos a montar… Eso sí va a ser histórico. ¡Ánimo!