"La magia no es llegar y ver cómo cortan a una persona o aparece un conejo en una chistera, es mucho más, es un gran show que envuelve al espectador"

Jorge Blass, el ilusionista que, en palabras de David Cooperfield, «eleva el arte de la magia a otro nivel», presentará del 28 de marzo al 02 de abril en el Teatro Olympia de Valencia su nuevo espectáculo «Palabra de Mago». Con este trae una reflexión sobre el apasionante mundo de los magos: ¿son personas honestas?, ¿o unos tramposos? El ilusionista nos cuenta en esta entrevista algunos detalles sobre su trabajo, sus ideas sobre la magia y su próximo show. ¿Nos sorprenderá? Palabra de mago.

Entrevista con el ilusionista Jorge Blass

 

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Empecemos por el principio, tus inicios. Comienzas a interesarte por la magia con tan solo 6 años; a muchos niños les puede llamar la atención este mundo, pero ¿qué es lo que te lleva a saber que tú quieres dedicarte a esto profesionalmente?

Con seis años vi a un mago y me dejó alucinado, pero fue cuando empecé a practicar magia delante de mi familia cuando me di cuenta de lo que genera en la gente, de cómo se quedan asombrados, del buen rollo que transmite, de cómo puede transformar la realidad. Empecé delante de mi familia primero y cada vez de un público más grande.

Lo que me hizo enamorarme de esta profesión es ver lo que genera en la gente. Con un truco de magia puedes ilusionar a alguien y se puede quedar con la boca abierta, y eso dura días, meses o incluso años. Ese momento es lo más chulo de la magia, cuando el público se queda fascinado y les haces vivir una experiencia que no van a olvidar.

David Copperfield ha llegado a declarar que «elevas el arte de la magia a otro nivel», ¿qué dirías que hace tus números diferentes a los de otros magos?

A lo largo de los años he ido innovando, creando magia que es original, que sorprende a la gente porque no está acostumbrada a ver lo que hacemos aquí en otros shows. Todo el material que hay en este show es original, son cosas que he ido creando yo mismo y que son muy personales.  Además en el show hay momentos de “magia tecnológica” donde entran en juego redes sociales, dispositivos como un iPad…; es magia interactiva con el público, y eso es lo que creo que gusta a la gente.  Ver que la magia no es llegar y ver cómo cortan a una persona o aparece un conejo en una chistera, es mucho más, es un gran show que envuelve al espectador.

En 2001 te incorporas al mundo de la televisión, ¿dónde te sientes más cómodo trabajando, ante las cámaras o en las actuaciones en directo?

Son dos lenguajes distintos, creo que son necesarios ambos. Yo disfruto más en el teatro, que es donde tienes al público, te ven en directo y ahí no hay trampa ni cartón. Están delante de ti y si lo que haces no está bien no te aplauden y te abuchean. En televisión tienes la ventaja de que llegas a mucha gente y puedes hacer magia muy impactante. Ambos mundos son necesarios para transmitir y comunicar lo que hacemos.

Pero la incorporación de la magia a la televisión ha conllevado la aparición de programas dedicados a explicar y revelar algunos trucos. ¿Qué opinas de estos?

Lo que hacen es una cosa fea: desilusionar a la gente. Los magos ilusionamos y ese programa, cuando apareció, desilusionaba y enseñaba una parte de la magia que el público no quiere conocer, estoy convencido. Aunque hay una curiosidad que todos tenemos, cuando conoces el secreto no es tan bonito ni tan emocionante como ver el efecto, por eso creo que no es positivo para la magia que se desvelen los trucos.

Lo bueno de la magia es lo otro, ilusionarse. Es cierto que en los secretos hay mucho ingenio, de hecho hay secretos que han derivado en inventos para la humanidad, como el cine. Georges Méliès era un mago y presentaba el cine como un truco de magia, luego este se popularizó y se convirtió en el cine que conocemos hoy en día. Los magos hemos estado siempre ahí, en la vanguardia, y al final algunos secretos se han hecho públicos y han dejado de ser magia para ser tecnología. Como decía el científico Arthur C. Clarke, “toda tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. El hecho de que la gente no quiere conocer estos secretos se ve también fácilmente en internet: si buscas un efecto de magia, tiene millones de visitas, y al lado está el vídeo donde desvelan ese truco y ese vídeo lo ve muy poca gente. Es decir, a la gente le gusta mucho más la parte del efecto, de ilusionarse y quedarse fascinada, que el saber cómo se ha hecho.

Como ya demostraste en tu espectáculo Birlibirloque, en el que actuabas con un grupo de 7 músicos en directo, te gusta innovar. ¿Qué novedades trae el show que vas a presentar en el Teatro Olympia?

En este show va a haber un montón de novedades. Estuvimos con este mismo espectáculo hace dos años, pero hemos incorporado nuevas ilusiones y nuevos efectos. Hacemos una doble levitación, en la que vuelo por el aire junto a una bailarina; una teletransportación con las redes sociales, que consiste en elegir una persona al azar, esta entra en su facebook, elige un amigo o amiga y, aunque no esté en la ciudad de Valencia, aparece en el teatro físicamente, de hecho este es el truco del cual David Copperfield me ha comprado los derechos para hacerlo en Estados Unidos… Además es un show para todos los públicos, hay magia tanto para niños como para adultos.

Muchos habrán leído y seguirán leyendo tu libro, Magia para no dejar de soñar, sin embargo no todos llegan a ser Jorge Blass. ¿Qué dirías que necesita una persona para convertirse en un mago (y, además, de los buenos)?

Sobre todo, que le apasione la magia, eso es lo primero, que no haya suficientes horas en el día para ensayar magia. Te tiene que picar el gusanillo, es la única manera de proponer algo realmente interesante. Hay que trabajar mucho. El mago no nace, se hace. También hay que saber comunicar al público, esto es un arte de comunicación, tienes que llegar. Si no atraviesas esa cuarta pared imaginaria que te separa del público y llegas a tocarles y hablar con ellos, lo que haces puede ser buenísimo, pero no va a interesar a nadie. Por último, creo que el tercer paso es innovar, hacer cosas que antes no se han hecho, porque es muy fácil repetir lo que han hecho otros y hacerlo muy bien, pero crear algo que no existía y que al público le guste es la mayor satisfacción.

Es evidente que en nuestra sociedad actual la gente cada vez vive con más prisas y preocupados por sus asuntos, ¿qué crees que tiene la magia para conseguir que tantas personas sigan encontrando un momento para dedicárselo, ya sea asistiendo a un espectáculo o incluso comprando distintos artilugios para intentar hacer magia ellos mismos?

Creo que es una afición muy buena, que desarrolla el ingenio y te ayuda a comunicarte. A mí me ayudó mucho de niño a perder la vergüenza y los miedos. Hay, además, muchos magos que no son profesionales, que son pilotos de avión, abogados, jueces…, y que tienen como afición la magia. El club de magia de Valencia (CIVAC), por ejemplo, o la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI) de Madrid, cuentan con un montón de magos aficionados que tienen su trabajo pero les apasiona la magia. Algunos son muy buenos, incluso mejores que los profesionales. Creo que lo que les interesa y atrae es el misterio y el ingenio que hay detrás. Por eso creo que tiene tanto éxito como afición y también para el público. Una vez que ven un espectáculo en directo, incluso hay gente que repite, a veces me encuentro a una misma persona entre el público dos o tres veces.

Por último, me gustaría que nos contaras cómo es el día a día de un mago.

Depende un poco, pero generalmente viajando de una ciudad a otra, montando los shows, viendo las luces… Cuando estamos creando un nuevo show hay que pensar mucho, trabajar, leer muchos libros de magia, hacer bocetos, pruebas, ver qué cosas no funcionan… Es un trabajo que requiere mucha dedicación, persistencia y resiliencia, todo junto.

Porque un truco no sale nunca a la primera, entonces es muy fácil intentarlo y desistir, pero el más “pesado”, el que más repite y repite, es el que al final acaba consiguiendo que le salgan las cosas y así un truco que no funcionaba de repente coge forma y crece. Hay que pensar mucho y trabajar mucho para que cada número tenga éxito y sea sorprendente

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