Por Jessica Iordache

El Festival de Cine Antonio Ferrandis alza el telón de su quinta edición y hace entrega del Premio de Honor al actor Javier Gutiérrez, sin duda uno de los intérpretes más premiados del cine español de los últimos tiempos. Aprovechamos su visita a Valencia para hablar con él en esta entrevista sobre cine, política, actualidad y mucho más.

Empezaste en comedias pero has trabajado en películas y series de diversos géneros, ¿te gusta más ser el bueno o el malo?

Bueno, el género me da igual, me interesa que la historia me aporte algo y yo poder aportar algo también, que me guste el director, que me gusten los compañeros de viaje. Cada vez doy más importancia a los compañeros de viaje, actores o actrices con los que me gusta trabajar, con los que quiero repetir, o algún director con el que no haya trabajado. O que la historia me llame la atención. Me da igual que el personaje sea bueno o malo, que sea teatro, cine o televisión. Le doy mucha importancia al proyecto en sí.

Por lo que hemos podido leer en entrevistas previas, no evitas entrar en temas políticos. Si se rodara una película sobre el momento histórico que estamos viviendo y tuvieras que interpretar el papel de un político del panorama actual, ¿quién te gustaría ser?

Pues no sabría decirte cuál, no hay por dónde coger casi a ninguno político actual, entonces me daría igual. Lo que sí es verdad es que echo en falta producciones que hablen de la política, de la realidad social que nos rodea. Parece que el cine estuviera simplemente para anestesiar o para entretener a la sociedad, y creo que puede aportar mucho más. De hecho hay producciones en este país que así lo atesoran, como El Reino, que pone el dedo en la llaga, o estoy pensando también en B de Bárcenas. Cuando realmente nos dejan, porque no es fácil levantar una película que hable sobre la política de este país, yo creo que hay buenos guiones y buenos proyectos.

Pero ahora mismo no sabría decirte. Creo que hay buenos temas, por ejemplo el de la Gürtel. Yo hice un espectáculo en el teatro que se llamaba El Traje que tenía que ver con eso y funcionó bastante bien. La Gürtel creo que es un caso maravilloso, a pesar de que Rajoy haya dicho en un comunicado esta semana que él ha salido indemne y que no tenía nada que ver, pero M. Rajoy sigue existiendo en esas libretas a las que me gustaría, no sé, echar un vistazo a ver qué se cuece.

Has participado en muchas producciones y seguro que de todos los papeles has sacado algo, pero ¿destacarías alguno que te haya marcado especialmente?

Es como cuando me preguntan «¿con qué película te quedarías?», no me quedaría con ninguna en concreto, me quedaría con partes de una y de otra, con alguna escena… No me quedaría con ningún personaje ni ninguna película. Por lo importante que ha sido para mi carrera quizás el que hayan confiado en mí para hacerlo, el personaje de La Isla Mínima. Pero luego ha habido también otros momentos muy bonitos, enriquecedores e importantes profesionalmente.

Aunque ese salto cualitativamente ha supuesto para mí jugar en otra liga y poder llegar a leer otros guiones, a que otros directores contasen conmigo cuando no me habían tenido en cuenta. Que directores de casting de repente hayan pensado en mí para hacer un thriller o un drama cuando me tenían encasillado en la comedia. Así que sí, ha sido un personaje que me ha ayudado, más allá de la peli, que me encanta, y creo que Alberto Rodriguez es uno de los grandes cineastas de nuestro país.

Javier Gutiérrez

Circulan historias de actores y actrices que tienen rituales muy peculiares para preparar sus papeles, ¿cuál es tu proceso para meterte en la piel de un personaje, sobre todo si se trata de uno que no se parezca en nada a Javier Gutiérrez?

Lo primero que hago cuando me llega un guion, si me gusta y voy a hacerlo, es hablar con el director. No es que sea pesado pero quiero hablar mucho con el director, que me hable del personaje, de por qué ha querido contar esa historia, que me dé referentes, desde novelas a películas, música…, cualquier cosa que me ayude a mí como actor a poder contar ese personaje. Y desde ahí luego confrontar con él. Yo tengo mis ideas acerca del personaje y la película y él tiene las suyas, poder dialogar.

Yo disfruto mucho con el proceso de creación sobre todo, no tanto con el rodaje, que también, pero soy muy libre y me vuelvo muy loco pensando en cómo puede ser el personaje, cosas que se ven y cosas que no. Quizás es como en la vida, lo que no se ve es más interesante que lo que se ve.

El cine compite con muchas alternativas de ocio, y parece que el público cada vez se inclina más por el entretenimiento instantáneo, ¿qué piensas del futuro?, ¿seguirá la gente optando por dedicar horas de su tiempo libre a ver una película?

Sí, por supuesto. Creo que el cine igual que el teatro van a pervivir. No tengo tan claro que de aquí a 20 años haya salas de cine, igual se consume el cine como si fuese un bien muy preciado y a lo mejor las salsas tienen unas butacas como si fuesen de un avión en business y puedes comer sushi, no lo sé. Sé que va a cambiar radicalmente.

Sé que el cine se va a consumir en casa, que para mí es una lástima, porque yo soy un romántico del cine, yo prefiero ir al cine, solo o acompañado, pero a oscuras, con una pantalla grande, con un buen sonido, y disfrutar como se tiene que disfrutar de una película. Si tú quieres disfrutarla en un móvil o una tablet yo no voy a ser quién para decirte que no lo hagas, pero me parece lamentable, me parece muy triste. Pero de cualquier manera el cine sí va a pervivir, a seguir existiendo.

Además, según te hemos escuchado decir, el cine no es solo entretenimiento, debe cumplir también una labor social.

El cine es como la música. Si a ti te gusta la bachata yo no te voy a decir que no escuches bachata, si te gusta el jazz te gusta el jazz, pero está bien que escuches música. En el cine, yo prefiero un cine lleno a un cine vacío, pero yo no soy quién para decirle al espectador lo que tiene que ver.

“Soy muy libre y me vuelvo muy loco pensando en cómo puede ser el personaje, cosas que se ven y cosas que no. Quizás es como en la vida, lo que no se ve es más interesante que lo que se ve”