El director de cine Juanma Bajo Ulloa estrena la película Baby, un cuento para adultos que habla sobre el renacer de una madre que, enganchada a las drogas, vende a su hijo recién nacido y luego, arrepentida, intenta recuperarlo.

Baby nos habla de cuestiones complejas como son el tráfico de bebés o las drogas, ¿cómo decides abordar temas tan trágicos?

Bueno yo el concepto de trágico o no trágico creo que es una percepción del observador, realmente en todo elemento hay una dualidad, algo positivo y algo negativo. Las drogas tienen consecuencias nefastas, pero te dan un aviso, y es que estás desconectando de ti mismo. Todos tenemos algún tipo de adicción, son los paraísos artificiales: alcohol, tomar 20 cafés al día, ver series…  Los usas porque te cuesta estar bien contigo mismo. La protagonista la vemos con una adicción a las drogas, no consigue conectar con ella misma ni con su sentimiento de madre. Su caída al abismo es la que dispara su aventura personal y le obliga a salir de ahí. Tocar fondo es la señal para renacer.

Baby

La película es casi como una fábula, un cuento para adultos, pero sin diálogos, ¿por qué decides prescindir de las palabras?

Resumiendo un poco, algunos estamos hartos de palabras, como es mi caso. Yo he confiado es dos cuestiones en este film, uno son las herramientas del cine, como los decorados, la luz, la oscuridad, la música, la interpretación… y por otro lado, he tratado de ir a la esencia, eliminando todo aquello que no es necesario, la película busca a un público que tenga capacidad de interpretar 

Al no tener diálogo el peso narrativo está en la mirada de las personas, en el sonido, la fotografía, ¿crees que los espectadores entenderán la historia?

¡Más que creerlo ya lo he visto -risas-! Era una apuesta por ver si el público que ya ha sido adoctrinado y cultivado en sentarse y hacer otra cosa mientras escucha una película y se la van contando, sin hacer un esfuerzo personal, la entendía. Lo que tiene Baby es que te obliga a sumergirte y prestar atención, está hecha para verla en un cine, porque damos información muy sutil que requiere toda la atención. En todos los países donde la hemos presentado la gente la ha entendido, tiene un lenguaje universal. El cine se refleja con un lenguaje universal.

Baby

Cuentas además con un excelente reparto femenino como Natalia Tena, Rosie Day o Mafalda Carbonell, ¿les diste algún consejo interpretativo?

Tuvieron que hacer un trabajo de composición enorme, quizás en otros papeles uno puede transitar por el personaje de una manera menos orgánica. El espectador tenía que comprender sus personajes, que son de cuento, y ver todos los matices que tienen por medio de la composición, el maquillaje, la peluquería. El caso de Natalia Tena era excepcional porque ella es una mujer muy guapa y femenina y tenía que interpretar a un personaje andrógino, y cuando llegaba al plató de rodaje realmente nos inquietaba y nos daba miedo.

Improvisas mucho en los rodajes de las películas, de hecho en esta misma viste un perro y tuviste que pedir permiso a su dueño para que saliera en el film, ¿es verdad esto?

¿Cómo sabes esto -risas-? ¡Sí, es verdad! Yo no creo en los guiones cerrados, para mi están vivos y nunca terminan. Yo los cambio y los reescribo conforme transcurre el rodaje si descubro que algo es mejor, y en el montaje igual. Y lo del perro pasó eso, yo estaba dándole vueltas al personaje de la camello y de repente vi pasar a un galgo afgano maravilloso y dije ¡esto es lo que necesita el personaje! Era un personaje que aunque vendía droga tenía muchas ínfulas y al ver pasar a ese animal tan perfecto salí corriendo, hablé con el dueño, le pedí permiso, y rodamos con ese perro.

Baby

Llama la atención que a parte de ser el director y guionista de la película también has hecho de cámara y hasta has creado tu mismo el cartel, muy multifacético.

Yo empecé haciéndolo todo yo, me interesa mucho la creación en general y por eso he creado el guion, he dirigido y he sido uno de los cámaras en el rodaje. Normalmente los pósters de las películas los hago yo, porque tengo muy claro cuál es la imagen que tiene la esencia y que resume el alma de la película. La fotografía la hice en la casa donde se rodó Baby, con una araña que compré en un bazar y con el chupete, que fue elaborado artesanalmente.