El concepto del hogar como metáfora existencial es la premisa en la que nos adentra el IVAM con “¿Cuál es nuestro hogar?”, la nueva exposición que el museo ha preparado en colaboración con el MAXXI de Roma.

Las semanas de confinamiento han dado pie a que reflexionemos entorno a diferentes cuestiones. Entre estas, se podrían destacar los conceptos del espacio y el hogar, que han sido decisivos a nivel personal en el transcurso de este encierro mundial.

El IVAM ha querido acercarnos a esta idea de cobijo, el lugar en el que los seres humanos habitamos. Mediante el recorrido de doce obras que conforman la muestra “¿Cuál es nuestro hogar?”, los diferentes artistas seleccionados para la exposición nos enfrentan a reflexiones existenciales.

Según el director del IVAM José Miguel Cortés, la intención de la colección es “analizar y preguntarnos acerca de las cuestiones centrales que vertebran la existencia de las sociedades actuales”, así como “plantear una metáfora para comprender que existen diferentes maneras de percibir nuestro entorno, tanto el público como en el privado”.

Para esta exposición, que estará disponible desde el 16 de julio del 2020 hasta el 31 de enero del 2021, el Instituto Valenciano de Arte Moderno ha colaborado con el MAXXI, Museo Nazionale delle arti del XXI secolo de Roma

«Farayadurt» de Jana Sterbak (2001). Fuente: IVAM

La obra Faradayurt (2001) es la primera en recibir al espectador. Con poliéster y cobre, la artista Jana Sterbak, nos muestra este lugar como aislamiento de ondas electromagnéticas externas, pero también como refugio para desarrollar la imaginación.

No solamente Sterbak nos evoca a nuestras raíces primitivas. La obra Sculture di linfa (2007) de Giuseppe Penone trata de vincular la naturaleza de las personas con la naturaleza, usando analogías como la piel de un árbol con la del humano.

Ya no solo nuestras raíces nos convierten en quienes somos, sino también el espacio en el que pasamos el tiempo. Triplo igloo (1984) de Mario Merz aborda esta cuestión de una manera singular. Las piezas del iglú ficticio, colocadas estratégicamente, nos hace plantearnos las formas arquitectónicas y sus materiales, y cómo estas condicionan nuestros actos más cotidianos.

La libertad es un tema recurrente en el transcurso de la exposición. Se puede destacar desde la obra del chileno Alfredo Jaar, Infinite Cell (2004), una celda ficticia con espejos inspirada en los escritos de Gramsci cuando este estuvo encarcelado, hasta For the benefit (1999) de Kara Walker, en la cual se pueden observar las siluetas de dos esclavas negras siendo observadas, para poner le foco en el control y el racismo. Ambas retratan la privación de libertad de maneras distintas.

No muy lejos de este tema están las obras del sudafricano William Kentridge, Flagellant (1996) y Preparing the flute (2004), que hacen una crítica social a los comportamientos racistas mediante objetos multimedia.

En contraste con la luminosidad oscura de algunas salas, encontramos la obra de Bruce Bauman, Model for tunnels (1981). Aunque la pieza parezca inacabada, genera cierta tensión en el espectador y Bauman consigue así que este experimente una sensación de extrañeza y ansiedad, sentimientos muy recurrentes en la sociedad posmoderna.

La experiencia multisensorial de las obras hacen que los artistas atrapen a los visitantes. Fun House (1956) de Richard Hamilton, John Voelcker y John McHale consigue captar esa atención con elementos visuales llamativos que representan una época de prosperidad pasada.

Un elemento importante en cualquier hogar es la ciudad en la que se encuentra. Valencia, Berlín, Milano del artista Gabriele Basilico se trata de un conjunto de imágenes de ciudades vacías. Aunque date del año 2000 es inquietante su conexión con la actualidad. Otra manera de entender la ciudad y sus delimitaciones son los más de trescientos conos de Cultural Traffic del artista Teddy Cruz, que evoca el concepto de frontera y separación.

"Cultural traffic" de Teddy Cruz (2010)

«Cultural traffic» de Teddy Cruz (2010)

El ucraniano Atelies Van Lieshout también consigue plasmar el concepto de la urbe en Slave City – Urban plan (2005), para representar el control desmesurado sobre las ciudades, así como The Globe (2007) que traslada esa distopía a todo el planeta.

La muestra culmina con Where is our place? de la pareja Ilya y Emilia Kabakov. Una curiosa instalación que consigue enmarcar tres períodos de la historia en una misma sala.

La primera está reflejada en unas piernas gigantes que están visualizando piezas de arte del mismo tamaño, pero ninguna de las dos figuras se ve completa, pues la intención es hacer sentir pequeñez al espectador. La segunda etapa es la contemporaneidad y se contempla en unos pequeños cuadros con poesías alrededor de la sala. Por último, la tercera etapa evoca al futuro con piezas por debajo del suelo. Esta trayectoria nos deja pensando: ¿cuál es nuestro hogar?

La conclusión de la exposición es la infinitud de significados que nos suscita el concepto de “hogar”. Bien puede ser hogar externo y social, como también puede ser interno y mental. A través del arte podemos delimitar con mayor facilidad estas definiciones.