La Rambleta acogerá el próximo 25 de abril la representación de ‘Los cuernos de don Friolera’, una adaptación y dirección de Ainhoa Amestoy que recupera uno de los textos más influyentes de Ramón María del Valle-Inclán y lo acerca al presente con una lectura crítica y actual.
La propuesta escénica vuelve sobre una obra clave del teatro español del siglo XX y la reinterpreta desde una perspectiva contemporánea que pone el foco en los rumores, la presión social y la fragilidad del honor como construcción colectiva.
El rumor como detonante: celos, honor y violencia
La historia sigue a Don Friolera, un militar rígido y obsesionado con la disciplina y la honra, que recibe una nota anónima con información infundada sobre la supuesta infidelidad de su esposa, Doña Loreta. Ese rumor, sin pruebas ni contexto, desencadena su caída emocional.
El personaje alimenta la sospecha, pierde el control y entra en una espiral de celos que lo conduce hacia una decisión extrema marcada por la venganza. La obra expone cómo una información no verificada puede destruir vidas y cómo el orgullo y el honor mal entendido agravan el conflicto.
Valle-Inclán y el esperpento como espejo deformado de la realidad
‘Los cuernos de don Friolera’ abre la trilogía ‘Martes de Carnaval’ y consolida el desarrollo del esperpento, una de las grandes aportaciones literarias de Valle-Inclán.
El autor construye la obra desde una estructura fragmentada que combina teatro de títeres, representación escénica y romance de ciego, lo que multiplica los puntos de vista y refuerza la crítica social. Amestoy recupera esa estructura y la traslada a un lenguaje escénico actual que dialoga con la forma en que hoy circula la información.
Una lectura actual sobre la identidad y la mirada social
El montaje explora cómo la sociedad condiciona la identidad individual y cómo la presión externa influye en las decisiones personales. La directora insiste en que el esperpento “no se aleja de la realidad contemporánea”, sino que la refleja con crudeza a través del exceso y la deformación.

La puesta en escena sitúa a Friolera en un espacio simbólico que evoca una corrala contemporánea, una plaza pública o incluso un paredón social. En ese entorno, el personaje se expone constantemente a la mirada de los demás, lo que intensifica su paranoia y su deriva emocional.
Ocho nominaciones a los Premios Max 2026
La producción llega a València con un fuerte respaldo crítico tras sumar ocho candidaturas a los Premios Max 2026, entre ellas las de Mejor Espectáculo de Teatro, Mejor Dirección, Mejor Adaptación y Mejor Elenco.

Un reparto coral para un universo grotesco y humano
El montaje reúne a un elenco de amplia trayectoria que encabezan Miguel Hermoso, Armando del Río y Lidia Otón, junto a Ester Bellver, Pablo Rivero Madriñán, José Bustos, Miguel Cubero e Iballa Rodríguez.
El reparto da vida a un universo marcado por el exceso, la ironía y la tensión emocional que define el esperpento valleinclanesco.














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