Hablar de Manuel Fernández es hacerlo de una de las figuras más singulares de la creación española contemporánea. Diseñador, artista visual, impulsor del proyecto internacional Fashion Art y firme defensor del compromiso social a través de la cultura, lleva más de cuatro décadas explorando los territorios convergentes entre la moda, el arte y la conciencia colectiva.

Tras presentar sus proyectos en escenarios internacionales como la Fashion Week de Nueva York y colaborar con numerosas organizaciones sociales y medioambientales, Fernández llega ahora al MuVIM-MAD con ¿Qué tengo en la cabeza?, una exposición profundamente personal que reúne algunos de los universos que han marcado su trayectoria. A través de imágenes de gran fuerza visual, la muestra, comisariada por Josep Lozano, invita a reflexionar sobre la imaginación, la libertad, la memoria, la identidad y también sobre algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo, desde la protección de la naturaleza hasta el papel transformador de la creatividad.
Con motivo de esta exposición conversamos con un creador que ha hecho de la imaginación una herramienta de reflexión y del arte una forma de compromiso con la realidad.
El título de la exposición parece una pregunta íntima, casi una confesión. ¿Qué tiene realmente Manuel Fernández en la cabeza en este momento de su vida?
Tengo muchas cosas. Ideas, preocupaciones, sueños, recuerdos, proyectos y también una enorme curiosidad por lo que me rodea. Siempre digo que los creadores tenemos la cabeza llena de pájaros, y en mi caso siguen volando con la misma intensidad que cuando empecé.
En muchas de las obras aparecen elementos simbólicos que transforman el cuerpo en un territorio narrativo. ¿Por qué te interesa tanto convertir el pensamiento en imagen?
Porque las imágenes llegan donde a veces no llegan las palabras. Una imagen puede emocionar, inquietar o hacer reflexionar en apenas unos segundos. Mi objetivo consiste precisamente en traducir emociones e ideas en un lenguaje visual.
La cabeza suele asociarse con la razón, pero tus creaciones apelan a la emoción, la intuición y la fantasía. ¿Dónde encuentras el equilibrio entre esos mundos?
No los separo. Creo que la creatividad nace precisamente de la mezcla entre razón y emoción. Una idea necesita estructura para desarrollarse, pero también imaginación para convertirse en algo especial.
“La creatividad se enriquece cuando diferentes lenguajes se encuentran”
Después de décadas trabajando entre moda, arte y diseño, ¿qué te sigue obsesionando y qué has dejado atrás?
Sigo obsesionado con la libertad creativa y con la necesidad de comunicar. Lo que he dejado atrás es la preocupación por las etiquetas, ya no me interesa decidir si algo es moda, arte o diseño. Lo importante es que transmita.
Tus proyectos siempre han buscado dialogar con otras disciplinas. ¿Crees que el arte necesita mezclarse con la moda, la tecnología o la comunicación para conectar con el público?
Absolutamente. Vivimos en un mundo híbrido. Las disciplinas ya no pueden vivir aisladas. La creatividad se enriquece cuando diferentes lenguajes se encuentran.
El MuVIM-MAD es un espacio dedicado a la reflexión sobre la modernidad y la cultura visual. ¿Qué significa para ti presentar la exposición aquí?
Es una gran satisfacción. El MuVIM-MAD es un lugar donde me siento como en casa, la imagen tiene un papel protagonista y esta exposición está construida precisamente desde el poder de la imagen para contar historias.
La estética de tus obras resulta muy atractiva a primera vista, pero suele llevar mensaje social. ¿Qué preguntas te gustaría que se llevara el visitante al contemplar la exposición?
Si una obra consigue provocar una reflexión, ya ha cumplido parte de su función.
Has impulsado proyectos colectivos con artistas de diferentes países y disciplinas. ¿Qué has aprendido sobre la creatividad compartida después de tantos años de colaboración?
Que nadie crea solo. Siempre aprendemos de los demás. Compartir experiencias multiplica las posibilidades creativas y ayuda a mirar desde otros puntos de vista.
La sostenibilidad ha sido una constante en tu trayectoria. ¿Puede el arte contribuir a cambiar nuestra relación con el consumo, los residuos y el medio ambiente?
Sin duda. El arte tiene una enorme capacidad de sensibilización. No cambia el mundo por sí solo, pero sí puede cambiar la manera en que miramos el mundo.
La imagen principal de la exposición muestra pájaros escapando de una jaula situada en el interior de una cabeza. ¿Qué simbolizan esas aves?
Simbolizan las ideas, los sueños, la imaginación y también la libertad. Todos necesitamos abrir nuestras propias jaulas mentales para dejar volar aquello que realmente somos.
Vivimos rodeados de imágenes y estímulos visuales en una época marcada por la IA y por las RRSS, ¿cómo puede un creador seguir sorprendiendo sin perder autenticidad?
Siendo honesto consigo mismo. Las herramientas cambian, pero la mirada sigue siendo humana. Lo importante no es cómo haces una imagen, sino qué quieres contar con ella.
“El arte tiene una enorme capacidad de sensibilización”
A lo largo de tu carrera has convertido vestidos, objetos cotidianos y cuerpos en soportes artísticos. ¿Dónde encuentras hoy los límites entre arte, moda y diseño?
No los encuentro. Hace mucho tiempo que dejaron de existir para mí. Vivimos en una época donde todo dialoga con todo.
Algunas piezas de esta exposición recuerdan a la fuerza visual de las grandes portadas editoriales. Si te encargaran una portada para Vogue, Vanity Fair o SOUL, ¿qué historia elegirías contar?
Una historia sobre el planeta. Creo que la gran narrativa de nuestro tiempo es la necesidad de aprender a convivir con nuestro entorno de una manera más respetuosa.
Estamos asistiendo a la conversión del arte en una herramienta de activismo. ¿Una portada protagonizada por animales en peligro de extinción podría tener más impacto que muchas campañas institucionales?
A veces sí. Las imágenes tienen una capacidad extraordinaria para generar empatía. Una portada puede llegar a millones de personas y convertirse en una llamada de atención global.
Si tuvieras que diseñar una portada para SOUL dedicada a los animales en peligro de extinción, ¿cómo sería la imagen y cuál su mensaje principal?
Me gustaría que fuera una portada impactante, elegante y profundamente incómoda. Una imagen capaz de atraer por su belleza y obligar a reflexionar por su contenido. El mensaje sería muy sencillo: todavía estamos a tiempo.
“Las imágenes tienen una capacidad extraordinaria para generar empatía”
Tus obras suelen invitar a mirar hacia dentro. Cuando el visitante salga de la exposición, ¿prefieres que encuentre respuestas o que se haga nuevas preguntas?
Prefiero las preguntas. Las preguntas son las que nos mantienen vivos, curiosos y abiertos al cambio.
Dentro de veinte años, cuando alguien vuelva a contemplar estas obras, ¿qué te gustaría que descubriera sobre el mundo en el que fueron creadas?
Que era un mundo lleno de contradicciones, pero también de esperanza. Un mundo que todavía tenía la posibilidad de corregir muchos-muchos de sus errores.
Después de recorrer la exposición, volvemos a la pregunta inicial: ¿Qué Tienes En La Cabeza y qué te gustaría que el público tuviera en la suya al salir del MuVIM-MAD?
Tengo imaginación, compromiso y ganas de seguir creando. Y me gustaría que el público saliera con algo muy parecido: más curiosidad, más conciencia y más libertad para imaginar otros futuros posibles.
























