En 2010, la escritora irlandesa Emma Donoghue publica una novela llamada Room. Esta novela de relato claustrofóbico, comienza a expandirse convirtiéndose en un «Best Seller» y 5 años después, llega su adaptación a la gran pantalla, de la mano de Lenny Abrahamson.

El director de la cinta, consigue con este film su primera nominación al Oscar en la categoría de director y también película. Abrahamson nos muestra sin florituras la historia de un secuestro desde dentro, tan de dentro que asfixia. La película queda dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera parte tiene más fuerza narrativa, más embrujo para cautivarnos como espectadores y prepararnos con alerta sobre qué sucederá después.

ROOM (LA HABITACIÓN, 2015)

Joy (Brie Larson) es una joven inocente que pasa los días sumida en una profunda depresión. Le ha tocado ser la víctima aleatoria de un captor desequilibrado. Lleva 7 años soportando vivir encerrada, pero, por fortuna tiene algo de ayuda: su hijo Jack (Jacob Tremblay), formado y nacido en esa celda. Su hijo no ha conocido el mundo exterior a esa habitación, y le cuesta distinguir entre realidad y ficción. Jack ha cumplido 5 años y Joy está preparada para escapar. Jack tendrá que asimilar que el mundo que conoce es sólo una farsa.

La propia escritora fue la encargada de adaptar el guión de la película. A título personal, me gusta cuando los creadores de la historia original, guionizan la adaptación de su obra. Es una forma de conseguir que la historia no se deforme y pierda calidad.

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Los personajes son difíciles y las actuaciones creíbles. Brie Larson recogió su Oscar en la pasada edición de los premios, a la mejor interpretación femenina. Un Oscar que se sabía que iba a ser para ella, porque había arrasado con todos los premios anteriores. Larson engendra a una madre compleja, transmite mucho gestualizando muy poco, cambia de registro y deja un rol más adolescente atrás. Jacob Tremblay (Jack, en la película), hace una actuación realmente brillante y se convierte en una gran promesa, un nombre al que seguir la pista.

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Cuando observamos la historia de un secuestro desde dentro, nos puede provocar ansiedad. No es la primera vez que hemos visto algo así. En 2010, Rodrigo Cortés nos mostró un caso mucho más extremo, encerrando a Ryan Reynolds dentro de un ataúd, en uno de sus más famosos largometrajes: Buried (Enterrado). Estos relatos nos provocan tensión. Room no nos muestra la otra cara de un secuestro como sí lo hace Prisoners (Prisioneros 2013), donde vemos la desesperada y alocada búsqueda por el familiar perdido. Un Hugh Jackman sin límites dispuesto a encontrar a su hija donde quiera que esté. Lo que sí encontramos en Room, es un personaje lleno de inocencia como lo es Jack. Si Jack y su madre consiguen escapar, ¿cuál es el mundo que van a encontrar? ¿Puede seguir tu vida tal como la habías dejado 7 años antes?

Y para finalizar esta pequeña reseña, el visionado de una película así, nos induce a reflexionar sobre las posibilidades de nuestra sociedad ¿acaso nos hemos cansado de buscar a todos aquellos que desaparecen?

  • *Imágenes: IMDb / gettyimages.com
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Alba Fernández Villanueva