El festival de artes escénicas regresa a Ruzafa del 16 al 27 de septiembre con el lema ‘Sagrada y profana’ y una programación que busca cuestionar los límites del ritual y la representación
Del 16 al 27 de septiembre, las calles del barrio de Ruzafa volverán a convertirse en escenario con la XVI edición de Russafa Escènica – Festival de Tardor, una cita que cada año impulsa la creación escénica emergente valenciana y que en 2026 propone mirar hacia un territorio donde conviven dos conceptos tradicionalmente enfrentados: lo sagrado y lo profano.
Bajo el lema ‘Sagrada y profana’, el festival plantea una reflexión sobre la manera en la que la sociedad contemporánea entiende la espiritualidad, el espectáculo y los rituales. La organización quiere llevar este debate al terreno escénico y cuestionar las fronteras que separan aquello que consideramos intocable de lo cotidiano, lo terrenal y lo mundano.
Un lema para cuestionar los límites entre lo espiritual y lo cotidiano
Después de varias ediciones centradas en la situación de los profesionales de la cultura y del propio festival, Russafa Escènica cambia el foco en 2026. “Era el momento de echar una mirada más amplia a la sociedad en la que se desarrolla Russafa Escènica”, explica Jerónimo Cornelles.
El equipo del festival ha detectado una transformación en la forma en la que la sociedad se relaciona con lo espiritual, los rituales y aquello que tradicionalmente consideramos sagrado. No buscan, sin embargo, seguir una tendencia concreta.

“Muchas personas en diferentes disciplinas, cada una con su tiempo de cocción previo y su sensibilidad propia, están investigando algo que nos parece interesante”, explica Cornelles. El festival recoge esa inquietud y la traslada a su propio lenguaje: el de las artes escénicas.
La propuesta parte también de una paradoja. “Se supone que la cultura tendría que ser algo sagrado, pero está profanada por la precarización”, señala la dirección del festival. Al mismo tiempo, los rituales que antes parecían reservados a determinados espacios forman parte ahora de la vida cotidiana. Las redes sociales convierten cualquier momento en espectáculo, desde un desayuno hasta una jornada en la playa, mientras lo íntimo se vuelve público y determinadas figuras adquieren una dimensión casi sagrada.
“Nos planteamos qué sentido tiene seguir pensando en lo sagrado y lo profano como elementos opuestos”, apunta Cornelles. A partir de esa pregunta, Russafa Escènica quiere romper con las convenciones asociadas al ritual y a la escena.
“Queremos cuestionar el concepto en sí de espectáculo, de dramaturgia… tocar todo lo que parece intocable”, añade el director artístico. El objetivo pasa por acercarse también a “la belleza que surge de esa miseria”.
Viveros y Bosques llevan la reflexión al escenario
El lema de esta edición también ha guiado la selección de espectáculos. Dentro de Viveros, la programación dedicada a piezas de corta duración, el festival ha seleccionado 10 proyectos de 30 minutos que ocuparán espacios de representación no convencionales.
Durante el mes de julio, los artistas emergentes seleccionados participan en el programa de residencias de creación Via Escènica, con el apoyo de los municipios de Alaquàs, Alboraia, Aldaia, Alfafar, Almussafes, Alzira, Benifaió, Foios, Quart de Poblet y Rafelbunyol.
La programación incorpora además 13 espectáculos de larga duración dentro de Bosques, otra de las ramas del festival que llevará las artes escénicas a diferentes espacios culturales de València.
Las propuestas podrán disfrutarse en lugares como Escalante Centre Teatral (Nau Ribes 3), Sala Russafa, La Rambleta, La Mutant, Teatro Círculo, CCCC y Centre Cultural La Beneficència.
Rubén Mateos Brea transforma el lema en cuatro imágenes
La voluntad de romper con los cánones establecidos también llega a la comunicación visual de esta XVI edición. Para construir su identidad gráfica, Russafa Escènica ha contado con Rubén Mateos Brea, director creativo de la firma valenciana de mobiliario Viccarbe.
Mateos Brea recibió junto a Viccarbe el Premio Nacional de Diseño 2025 en la categoría ‘Diseño y Empresa’, concedido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Afincado en València desde su etapa universitaria, el diseñador mantiene además una relación personal con Russafa Escènica desde hace años.

“Por eso fue una sorpresa, pero también un reto, que me propusieran plasmar en imagen el lema de este año”, explica.
La naturaleza como punto de encuentro entre dos mundos
El diseñador decidió alejarse de una representación evidente de lo sagrado y lo profano. En su lugar, buscó un elemento capaz de conectar ambas dimensiones y encontró esa respuesta en la naturaleza.
“Lo primero fue escoger una manera de representar cómo conviven lo sagrado y lo profano en algo que no fuera obvio, pero que pudiera llegar a mucha gente. Y la naturaleza me pareció un símbolo que podíamos compartir todos”, señala.
Su vínculo personal con la montaña también influyó en el proceso creativo. Mateos Brea combina su trabajo con intereses como el alpinismo, la fotografía de paisajes naturales y la reflexión sobre los vínculos entre las personas y el entorno.
La montaña, explica, ha funcionado históricamente como escenario de diferentes imaginarios. Primero como barrera natural y refugio asociado a las brujas; después como espacio de ermitas, apariciones marianas y otros fenómenos. “Si pensamos en lugares como Montserrat”, apunta, “la montaña sigue reuniendo la mística y lo mundano”.
Cuatro carteles para construir un mismo universo visual
Mateos Brea recurrió a fotografías propias tomadas en Los Alpes, los Pirineos y Estados Unidos para desarrollar la identidad visual del festival. En lugar de apostar por un único cartel, creó cuatro variantes, cada una con una imagen y un tono de color diferente.
Las cuatro piezas comparten elementos y mantienen una misma línea estética para construir un universo reconocible en todos los soportes de la edición.
“Quería generar un universo, con un concepto y un criterio estético unificado. He apostado por usar la estética como función”, explica el diseñador.
La propuesta busca llamar la atención desde la imagen para despertar después una pregunta: ¿qué relación existe entre un paisaje y el lema ‘Sagrada y profana’?. El juego continúa cuando el público encuentra las diferentes piezas en soportes como una tote bag, el programa de mano o los distintos materiales de comunicación del festival.
Con esta identidad visual, Mateos Brea acompaña el espíritu de una edición que quiere derribar determinados tótems y cuestionar aquello que durante generaciones hemos entendido como mandamiento, pecado o verdad incuestionable.
La programación completa llegará en septiembre
Russafa Escènica hará pública la programación completa de su XVI edición el próximo 3 de septiembre. Ese mismo día comenzará la venta de entradas a través de la página web del festival.

Antes, las calles de València comenzarán a llenarse con las imágenes creadas por Rubén Mateos Brea, cuatro paisajes que funcionan como una invitación a mirar de otra manera aquello que parecía imposible reunir: lo sagrado y lo profano, lo espiritual y lo terrenal, el ritual y el espectáculo.

















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