Tras más de dos décadas desde El otro lado de la cama, llega a los cines Todos los lados de la cama, una nueva entrega que promete devolvernos el humor, la música y las emociones que marcaron a toda una generación. En su preestreno, hablamos con Samantha López Speranza, directora de la película, y María Esteve, una de sus protagonistas, sobre los retos, las emociones y la evolución de una historia que marcó a toda una generación.
Samantha López Speranza: “La película es escuchar al amor de hace 20 años y al de ahora aprender el uno del otro”
Conocida por su sensibilidad narrativa y su conexión con el lenguaje musical, Samantha López Speranza toma el relevo de Emilio Martínez-Lázaro para dirigir Todos los lados de la cama, la esperada tercera parte de una de las comedias más emblemáticas del cine español. La directora argentina afronta el reto con respeto, emoción y una clara mirada al presente, donde las formas de amar (y de reírse), han cambiado, pero el espíritu sigue intacto.
¿Cómo ha sido ponerse al frente de la que en su día fue considerada la comedia española por excelencia?
Para mí ha sido un placer ponerme al frente de esta historia, y también un terror, porque de pronto tengo detrás a Emilio Martínez Lázaro, que es un gigante. Ha sido complicado porque quería estar a su altura, pero también ha sido un regalo, porque conocí a gente maravillosa. A María ya la conocía, pero también han llegado otros actores que han confiado en mí, tanto los míticos de las otras pelis como los chavales. Ha sido un auténtico placer.
A casi 25 años del original, ¿cómo crees que ha evolucionado el humor desde entonces y de qué manera lo habéis adaptado al panorama actual?
Yo creo que en veinte años han pasado como cien cosas, porque los últimos diez han sido muy revolucionarios para el amor, para el sexo y para las mujeres, pero sigue habiendo gente que ama de todas las maneras; lo que creo es que ahora es más aceptado amar de cualquier forma. Nos escuchamos más, y eso es muy bonito. Creo que esta peli es escuchar el amor de hace veinte años y al de ahora, y aprender el uno del otro.
Uno de los grandes temas de esta nueva entrega es cómo las relaciones han cambiado. ¿Qué opinas de esa evolución?
Es escucharnos. Las nuevas generaciones son más prudentes, y nosotros somos la última generación que creció sin silla homologada ni ruedines en las bicis. En cierto modo, somos más kamikazes, más salvajes. En la película queríamos mostrar esa diferencia generacional y cómo, al final, todos podemos aprender unos de otros.
Parte del elenco original regresa junto con una nueva generación de actores. ¿Cómo ha sido el rodaje con un reparto tan mixto en edad?
Para mí fue increíble, porque tener a los actores míticos me permitió hacer un casting muy libre con los jóvenes. Los nuevos fueron perfectos, y presentarlos al público fue uno de los grandes placeres del rodaje. Se entendieron, se escucharon, aprendieron y jugaron todos. Queríamos eso: aprender los unos de los otros, ellos de nosotros y nosotros de ellos.
La primera fue la película más taquillera del año y en 2005 llegó su secuela. ¿Por qué crees que se ha tardado tanto en hacer esta tercera parte?
Primero, porque las dos anteriores marcaron muchísimo y crearon tendencia. Volver a encontrar algo así era complicado. Creo que tanto los productores, que se atrevieron, como los guionistas Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo, encontraron el punto actual para contar las nuevas sexualidades y reencontrar a los personajes veinte años después. Era el momento correcto.
¿Cómo ha sido el trabajo detrás de las escenas musicales?
Yo soy periodista musical y una loca de los musicales, así que para mí fue natural. Los personajes no se levantan y cantan porque sí: la música cuenta cosas, tiene peso y alma.
María Esteve: “Esta película nos deja soñar sin vergüenza”
Actriz de carisma natural y una de las caras más queridas del cine español, María Esteve regresa dos décadas después a interpretar a uno de los personajes más recordados de El otro lado de la cama. Lo hace con la misma energía, humor y espontaneidad que siempre la han definido.
Después de tanto tiempo, ¿cómo es volver a rodar una historia que tantos espectadores conocen y aman?
La verdad es que Sammy ha hecho un trabajo increíble. Era difícil volver a retomar esta película, juntarnos todos otra vez, y el reencuentro ha sido muy bonito. La película es muy divertida, y hace mucha falta el humor en el momento que estamos viviendo. Además, hay un lenguaje precioso sobre las relaciones y el sexo, entre la generación antigua y la nueva. Han pasado veinte años, los códigos han cambiado, pero el espíritu sigue siendo el mismo.
Se dice que el amor ha cambiado: ahora hay más libertad, pero también más miedo a comprometerse. ¿Cómo ves tú esa evolución?
Que tienes que amar libremente, por donde te pille: por las calles, por las plazas, por las avenidas, en los cines, en los restaurantes… donde quieras, en todas partes. Pero sin amor no hay nada.
Parte del elenco original vuelve y se mezcla con nuevos rostros. ¿Cómo ha sido ese reencuentro?
Ha sido precioso. Era reencontrarse con viejos compañeros, pero también abrirse a los nuevos. Todos hemos aprendido unos de otros. Sammy ha hecho algo muy bonito: dejarnos ser y soñar sin vergüenza, sin querer ser la estrella de nada, pero convirtiéndonos en la estrella de nuestra propia vida, de nuestro propio musical.
En esta nueva entrega la música vuelve a ser protagonista. ¿Cómo lo has vivido en el rodaje?
Yo siempre he dicho que El otro lado de la cama no era un musical, y este tampoco lo es. Es una comedia donde se canta y se baila. ¿Quién no ha salido un viernes por la noche y ha imaginado un videoclip en su cabeza? Eso es lo que hemos querido reflejar. La música es un personaje más.
Si tu personaje tuviera que dar un consejo sobre el amor, ¿cuál sería? ¿Y tú, como María?
Mi personaje diría que hay que amar libremente. Y yo diría que todo amor es bueno, sea el que sea, empezando por el amor propio.
Y para terminar… ¿en qué lado de la cama estás ahora mismo?
Yo estoy en los dos. Me doy la vuelta. Primero a la derecha, después a la izquierda…















