"Los valencianos tienen un problema real sobre la percepción de su ciudad.”

El nuevo responsable de dar vida a la Marina Real esconde dos ases en su manga para salir triunfador en su empeño. Por un lado atesora una amplísima experiencia como dinamizador de espacios deprimidos -Director del Área de promoción económica y social del Ayuntamiento de Gandia, profesor del máster de Gestión y Marketing de centros urbanos y del máster de Desarrollo Local, director ejecutivo del Plan Estratégico de Recuperación del centro histórico de Lima (Perú)- pero, sobre todo, presenta un carácter extraordinariamente positivo y proactivo con el que es complicado que ningún desafío se le resista. A nosotros nos ha convencido. Ya soñamos con una ciudad orgullosa de su Marina Real.

¿Cómo teniendo una Marina preciosa estos últimos años la frase más repetida ha sido “es una pena”?

Vamos a ver, la Marina hace tres meses tenía una mala fama injustificada. Es verdad que mucha gente pensaba que la Marina estaba muy poco utilizada respecto a sus posibilidades, pero el lamento no es positivo, no es productivo. El lamento es negativo, castrador. Por lo tanto cuando he escuchado: “es una pena; es la mejor Marina del Mediterráneo pero mira como esta…”, nunca he hecho mucho caso. En la vida tienes que abordar los situaciones desde un talante positivo y productivo, y la Marina no es que tenga posibilidades, tiene realidades. Realidades positivas.

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Por muy positivo que seas, y me consta que lo eres, la hipoteca de 440 millones de euros que arrastra la Marina debe asustar al más pintado.

No, en ningún momento. Los problemas que uno con su acción, con su trabajo, no puede solucionar no son problemas. Por lo tanto a mí la deuda no me preocupa. La deuda como tal, con el consorcio actual, es impagable. Los 440 millones es lo que menos me ha preocupado en estos tres meses; lo que menos me preocupa en estos momentos y lo que menos me va a preocupar. ¿Tú crees que a la dirección actual le va a preocupar un préstamo que no se pagó ni la primera cuota? ¡No, no, no, no! Se vivía en una falacia y, por tanto, el consorcio tiene que cambiar las reglas del juego en la Marina.

¿En qué sentido?

El consorcio nace para la celebración de un evento extraordinario que es la 32 edición de la Copa America de Vela, pero muchos años después se ha convertido en una entidad que gestiona un espacio público y unas instalaciones que están cedidas una parte a la ciudad de Valencia y otra parte a la autoridad del Consorcio por un plazo de 35 años. Lo que hay que hacer es analizar esas reglas del juegos: estatutos, reglas de cesión, etcétera y proponer un marco de juego distinto, porque ahora ya no jugamos a la celebración de un evento extraordinario, sino a la gestión de un espacio publico y unas instalaciones que tienen que contribuir al desarrollo de los paseos marítimos y a la generación de empleo y economía.

¿El cambio de las reglas del juego es no pagar la deuda?

Se tiene que pagar la deuda, otra cosa es el tema de la gestión política y si se condona o no se condona. Pero ese no es mi ámbito de gestión. Para mí la cuestión fundamental es que un préstamo que financia una inversión en infraestructuras portuarias nunca en la vida se ha cerrado a 35 años como ha ocurrido aquí. Siempre como mínimo ha sido a 50 y, sobre todo, a 75 años. Siendo así, en lo que estoy trabajando es en renegociar el pago del préstamo y, por otro lado, analizando la legalidad de ese préstamos, como también estoy analizando los estatutos, como estoy analizando los convenios de cesión… porque todo eso se tiene que cambiar y cuento con la autorización del Ayuntamiento y de la Generalitat para iniciar una reforma sobre el marco de juego.

Al final con los consorcios siempre acabamos un poco liados en esta ciudad. ¿El terreno de juego de quién es a día de hoy?

La Marina es un espacio publico de la ciudad de Valencia para la ciudad de Valencia a la eternidad y nunca volverá a ser puerto. Por eso comentaba que preocupación por el préstamo, ninguna.  Lo que me ocupa es tener un terreno de juego claro, transparente y honesto. ¿Con quién? Con la ciudad de Valencia, con los usuarios de la Marina y con el futuro. Esa es mi preocupación. Lo demás son entelequias.

Lo que no es una entelequia es que la Marina sigue constándonos dinero a los valencianos, porque genera cuatro millones y cuesta siete. Entiendo que la idea será revertir esa situación.

Actualmente estamos aproximadamente con unos gastos operativos de siete millones de euros y unos ingresos hoy ya de cinco. La idea es que en dos años tengamos un equilibrio presupuestario y seguir creciendo.

Me alegra ver que al fin la Marina cuenta con un proyecto de futuro positivo. ¿La gente de su entorno comparte ese optimismo?

Hoy mismo hemos tenido una reunión con los empresarios de la Marina dedicados a la restauración y el ocio; como síntoma de optimismo y de ser proactivos hemos acordado constituir un grupo de calidad en materia turística para convertir ‘Marina Valencia’ en un destino turístico con restauración y de ocio de calidad.

El primer paso ha sido reabrir el icono de la Marin, el Edificio Veles e Vents.

Icono son todos. Icono es la gente que lleva ocho años apostando su fortuna personal por la Marina. Siento muchísimo respeto por todos ellos. El que abrió un restaurante hace ocho años, el que tiene una empresa que se dedica a alquilar windsurf, el que da clases de vela, la persona que tiene una pequeña concesión para un quiosco… Evidentemente, Veles e Vents es muy icónico porque es el edificio más moderno y de mayores dimensiones, pero estamos ante un proyecto de mejora integral. Como primer paso en ese sentido hemos acordado sumarnos al Sistema Integral de Calidad Turística En Destinos – Sicted y vendrán muchos más.

En esta nueva etapa de gestión que lleva apenas ya hemos visto cantidad de iniciativas: Reabrir Veles e Vents, un tren turístico, paseos en barco, un kiosco… ¿Qué está por venir?

La instalación de un varadero industrial para embarcaciones deportivas. La Marina se va a convertir en el polígono industrial de la vela y la industria náutica de Valencia. 60.000 m2 y 32.000 instalaciones de talleres, concesionarios, comercios especializados en el mundo de la náutica. Esto ya, y en octubre abordaremos la gestión privada de los amarres. La idea es llegar a tener mil doscientos amarres gestionados por una entidad que invierta, desarrolle y comercialice esos amarres y que ofrezca un servicio de prestigio y calidad a las embarcaciones.

¿La idea es enfocar la Marina a la náutica?

La Marina tiene cuatro posicionamientos: Primero náutico, desde un punto de vista integral. Hemos constituido ya un grupo de trabajo para instalar un polideportivo municipal de la vela. Cualquier persona, sin importar su edad o su nivel de ingresos, que quiera aprender a practicar un deporte náutico tendrá en la Marina su sitio.

El segundo es la educación. Hemos cerrado con la patronal más importante del mundo de la náutica -Anen- y con la Dirección General de Formación Profesional, una línea de formación profesional en marítima náutica para formar a trabajadores manuales en el mundo de la náutica, que es una profesión súper demandada y que carece de oferta. Educación y formación son pilares sostenibles.

¿Cuáles son el tercer y cuarto pilar de la futura Marina?

El tercer posicionamiento pasa por el varadero y el polígono industrial para la generación de economía y empleo. El cuarto está centrado en el ocio y la restauración de calidad y con criterio. Vamos a crear un club de producto turístico náutico, para que la oferta náutica vaya apoyada con una oferta complementaria en alojamiento restauración, ocio, cultura… Desde una página web será posible de manera inmediata y sencilla contratar paquetes turísticos, donde puedas decir “yo quiero navegar en Valencia” o “quiero aprender vela en Valencia”… y en un solo clic tendrás transporte, hotel, clases, comidas, entradas a museos…

¿La idea es que dejemos de concebir la Marina como un sitio donde vas a comer o a tomar gintonics para pensar en clave náutica?

También será el mejor sitio de Valencia para comer y tomar gintonics, pero no solo eso. Por ejemplo, en el tercer posicionamiento, emprendimiento y formación, fomentaremos la creación de empresas con la presencia de Edem, Lanzadera y Bankia también instala su vivero de empresas en la Marina, Bankia Fintech. Y la cosa va a ir a mas. Estamos hablando con un grupo de empresas que se dedica a la creación digital para construir un clúster donde se reúnan todas las empresas que se dedican a la creación digital. Y lo mismo estamos tratando con el sector del diseño industrial y con la universidad, para que se instalen también en la Marina.

En definitiva, náutica, turismo, restauración, ocio y cultura, emprendimiento y formación, todo ello para dar vida permanente a la Marina.

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¿Y qué pasa con el edificio Docks? Se ha hablado de un hotel de seis estrellas, de un espacio multicultural y comercial… pero el tema parece estancando.

Parece, pero los ríos tienen corrientes subterráneas. En estos momentos el Ayuntamiento está negociando con los titulares de la concesión del Docks, el Grupo Romeu, la recuperación del edificio para que su uso vuelva a ser del municipal y en ese momento la Marina será el gestor. Estamos a un punto de llegar a un acuerdo porque Grupo Romeu ya sabe que no le van a renovar la licencia y, por tanto, que no lo va a poder subarrendar. Una vez recuperado el edificio, que será más pronto que tarde, tenemos diversos proyectos relacionados sobre todo con la cultura.

¿Qué valor añadido han de poseer los comercios que quieran estar en la Marina?

Valencia como ciudad tiene una oferta de restauración impresionante y la Marina no quiere competir en ese sector ni hacer competencia a otras zonas comerciales. Su posicionamiento tiene que estar en algún subsector que no tenga respuesta en la ciudad. Tiene mucho sentido que ese subsector sea el náutico. Por tanto, comercio sí, pero relacionado con la náutica, que no hay nada en Valencia. Queremos que la Marina se sitúe como una gran superficie comercial relacionada con la náutica. Desde poder comprarte un yate, a una zapatillas para navegar, un curso de vela… existe una gama inmersa de posibilidades. Hay que general un comercio coherente con el mundo de la náutica, que además en Valencia no existe.

¿Qué tipo de eventos tendrán cabida en la Marina?

Los eventos forman parte del proyecto por tres razones. Primero porque hay espacio. Segundo porque se pueden programar actuaciones al aire libre que superen los 70 decibelios, circunstancia que no es muy habitual en la ciudad. Tercero porque los eventos posicionan una ciudad y un destino turístico de una manera muy interesante. Ahora estamos trabajando en eventos de forma más modesta porque hemos empezado tarde, pero el año que viene vamos a potenciarlo, siempre mirando de promover eventos coherentes con los usos permanentes de la Marina y que refuercen la actividad de las empresas que todos los días trabajan en ella.

Joan Ribó tiene una fe ciega en tu trabajo. ¿Qué ha visto nuestro alcalde en Vicent Llorens que le ha conquistado de esa manera? Hablado en términos profesionales, obviamente.

No lo sé, eso es como cuando le preguntas a tu mujer o a tu novia ¿por qué te enamoraste de mí? Por mucho que te diga, tú tampoco te lo acabas de creer (risas). Creo que lo que aporto es que soy una persona positiva y proactiva, las dificultades no forman parte de mi agenda diaria ni creo que haya nada que no se pueda resolver. Por otra parte, hay que tener en cuenta que  yo me he dedicado siempre a la dinamización de espacios urbanos mediante la actividad económica y este es un caso paradigmático en ese sentido. Aquí nos encontramos un espacio muy interesante de mucha calidad, prácticamente único en el mediterráneo occidental, en una ciudad importante a escala europea, que tiene una dimensión de servicio, de oferta, de atracciones con más de 40 vuelos internacionales que la conecta con las principales ciudades europeas, que es nuestro mercado objetivo. Es un proyecto muy atractivo, que me ilusiona y no es nada complejo.

¿Nada complejo? ¡Si tiene mil frente abiertos!

No tantos. Es una cuestión de facilitar las cosas, generar alianzas, poner en contacto a gente con iniciativas en un espacio como la Marina, donde se pueden desarrollar proyectos muy bonitos. Con un consorcio detrás formado por tres administraciones públicas (Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno de España) lo que tenemos que hacer es ayudar a que las iniciativas se hagan realidad. Ser facilitadores, una especie de intermediarios entre los promotores privados y la Administración, sobre todo el Ayuntamiento que es quien más competencias tiene sobre la Marina porque, al fin y al cabo, es un ámbito local y tiene que dar licencias, permisos, etcétera.

Siendo de Gandia, ¿sabes que los valencianos siempre hemos vivido de espaldas al mar y todavía hoy nos cuesta salir del centro y desplazarnos a la playa?

El problema de que en Valencia se viva de espaldas al mar es un problema de los valencianos, por tanto allá ellos. Es su problema, no el mío. Los ingleses o los alemanes llegan perfectamente a la costa. No conocen Valencia como los valencianos, ¡y llegan! Si fuera valenciano me lo haría mirar. También es verdad que antes era complicado por las malas vías de acceso, pero desde Copa América está bien comunicada y siete años ya es un tiempo prudencial para que la gente local cambien su comportamiento. Esto pone de relieve que los valencianos tienen un problema real sobre la percepción de su ciudad.

Aún así como director de la Marina seguro que alguna medida habrás pensado para cambiar esa percepción, además de recomendar una visita al psicólogo.

Hay dos cosas que debemos hacer, que ya se las comenté al alcalde en su día y las comprendió de una manera instantánea y puesto manos a la obra.

Lo primero es urbanizar la Avenida del Puerto y que pase de ser una autovía a un bulevar, porque es la artería que pone en contacto el mar con el centro. Es una distancia bastante fácil de recorrer paseando a pie o en bici. Hay que cambiar la mala percepción que tenemos de ese espacio haciendo calles más anchas con árboles que den sobra y un carril bici como toca.

Todavía no entiendo cómo Rita Barberá y su equipo se obcecó en hacer una salida al mar por Blasco Ibáñez, cuando la salida natural es por la Avenida al Puerto. Por ese motivo toca reurbanizarla.

¿De qué forma hay que reurbanizar la Avenida del Puerto?

Muy fácil, primero hacer unas acera anchas a cada lado. Para ello tienes cinco carriles de circulación de 3’30 metros cada uno con intensidades de trafico bajísimas, ademas todo en un mismo sentido. Se mantiene el estacionamiento, no quiero crear problemas con los vecinos, pero se suprimen dos carriles y esos 6’60 metros que ganas te permiten hacer un carril bici de ida y otro de vuelta, además de alargar un poco las aceras para plantar árboles. ¡Es de sentido común! Yo lo vi la primera semana y se lo dije al alcalde, que también lo pilló enseguida.

¿Con eso arreglamos el problema?

Un poco, luego el segundo proyecto que propuse es a reurbanizar la calle Dr. JJ Domine y todo el laberinto de la Fórmula Uno, porque  es imposible aclararse y circular por carriles hechos a base de bloques de hormigón portátiles. ¡Aquello es horrible! Como siempre digo, ni los taxistas saben por dónde ir. El Ayuntamiento me dijo: “tienes razón, adelante”. Ya se está estudiando un proyecto para reurbanizar la Avenida del Puerto y ordenar todo el frente marítimo colindante con la Marina. Eso facilitará que la gente sin darse cuenta a pie o en bici llegue al mar casi por inercia… y sin tener que ir psiquiatra.