El último post nació de una pregunta de mi hija y este tiene el mismo origen. Esta niña es una fuente inagotable de inspiración, entre otras cosas… La pregunta profunda del día fue si admiro a alguien.
Lo he pensado y la verdad es que no soy de muy admirar así a famosos, celebrities ni nada parecido. Valoro muchísimo a la gente con talento, o la que se supera con esfuerzo. A los que fueron primeros de su promoción, o primeros en algo, con lo que cuesta eso.

Pero lo que es admiración, admiración: a mis padres. A mi madre en especial. Y no ha sido primera de su promoción, ni ha tenido que lidiar en el despiadado mundo de los negocios, para que la considere la persona más valiente y válida que conozco.
Ya sé que para todos nuestra mamá is the best, pero aquí no hablo del papel maternal simplemente, si no de la persona.
La frase ‘si la vida te la limones, haz limonada’ no la inventó ella, pero ya os digo yo que la lleva poniendo en práctica desde antes de que algún genio la verbalizara.
Admiro su capacidad de adaptarse y sacar lo mejor de cada circunstancia, pero siempre luchando para mejorar sin tirar la toalla. Su hit número 1: ‘El no ya lo tienes’. Es la persona con la mente más abierta que he conocido. Y con un sentido común, fuera de lo común, (aunque a veces es absurda también y me encanta. Sí soy fan de lo absurdo.

Es la estabilidad in person y a la vez está loca. Fuerte como nadie, ingeniosa, cariñosa, piensa en los demás 8.000 veces antes que en ella misma, de ahí su alegría, creo. No envidia, no compara, no piensa mal. Su forma de enfrentar la vida, que aunque parezca lo contrario a veces no ha sido fácil, es un ejemplo.

Por eso si admiro a alguien, además de a mi padre (que para ese tendría que escribir un libro) es a ella. Ni a Shakira, ni a Amancio Ortega, ni a la vecina rubia del quinto.