EL MUNDO AVANZA GRACIAS A QUE EN TODAS LAS PROFESIONES SURGEN PIONEROS QUE NO TEMEN CUESTIONAR LAS NORMAS ESTABLECIDAS E IR UN PASO MÁS ALLÁ. EL DOCTOR MIGUEL ALVARADO ES UNA DE ESAS MENTES INQUIETAS A LAS QUE NO LES IMPORTA REFORMULAR LOS DICTADOS DE LA CIENCIA ODONTOLÓGICA EN BUSCA DE SOLUCIONES ORIGINALES QUE REDUNDEN EN BENEFICIO DE LA SALUD Y BIENESTAR DE LAS PERSONAS. GRACIAS A SU SISTEMA PATENTADO ABIL SYTEM ESTÁ DEVOLVIENDO LA SONRISA A MILES DE PACIENTES, INCLUSO A AQUELLOS QUE HABÍAN SIDO DESAHUCIADOS PARA RECIBIR IMPLANTES.

Estudios universitarios, afirman que una mala salud bucodental puede incrementar el riesgo de mortalidad en hasta un 40%. ¿Somos realmente conscientes de la importancia de cuidar nuestra boca?

Estamos hablando de salud en mayúsculas. Está demostrado científicamente que hay bacterias orales altamente patógenas, que provocan cáncer, aceleran el alzheimer, generan tumores y a nivel sistémico tienen un efecto directo en la diabetes, las articulaciones, la artritis… A la clínica en ocasiones vienen pacientes para hacerse un tratamiento concreto, como un simple empaste, y me encuentro con un potencial foco de infección altísimo, que nadie le ha diagnosticado o tratado. Cuando les pregunto si son conscientes del riesgo que conlleva ese quiste, me comentan que les han dicho que simplemente hay que vigilar su evolución. Y yo me pregunto: ¿a qué hay que esperar?, ¿a ver si le mata? Ningún quiste ha desaparecido solo. Hay que quitar el diente y limpiar bien la zona afectada. Suprimido el foco de infección, evitamos cualquier riesgo.

Entiendo que habrán considerado que la prioridad pasa por tratar de salvar el diente del paciente. ¿No es esa la máxima de un dentista?

Desde luego, pero es muy típico encontrarte con la frase hecha de salvar el diente a toda costa… ¿a costa de la salud del paciente también? Puede que hace 50 años fuera lo más sensato, pero ahora con los avances en odontología e implantología la situación es totalmente distinta y debemos valorar primero los riesgos para la salud general del paciente.

España se sitúa como el país del sur de Europa con mayor incidencia en problemas de salud bucodental, como el sangrado de encías, caries y acumulación de placa bacterial. Además, somos los que menos acudimos al dentista de manera preventiva y los que más implantes nos realizamos. ¿Somos como los malos estudiantes que lo dejamos todo para última hora?

Es un problema de educación, pero en ese sentido voy a romper una lanza en favor de las franquicias de clínicas dentales. Es cierto que se han equivocado al observar la salud únicamente como un negocio y primado los resultados económicos sobre la atención y satisfacción del paciente.

Para mí es muy grave especular con la salud y, por eso, si por ejemplo de inicio he presupuestado 10 implantes a un paciente y luego observo que necesita alguno más, realizo el trabajo completo y la diferencia no se la cobro, porque considero que es lo mejor para su salud.

Las franquicias en cambio optimizan al máximo los tiempos de atención y los costes, porque es puro negocio. Ahora bien, casi sin quererlo con el bombardeo publicitario para atraer clientes han conseguido despertar la conciencia de la población sobre la necesidad y casi obligación de cuidarse la boca, y para mí eso es muy positivo.

Actualmente la Seguridad Social solo contempla las extracciones. Ya no le digo una ortodoncia, ¿pero no cree que todo el mundo, aunque no tenga recursos debería poder tratarse una urgencia dental o una caries?

Pues voy a ir más allá, porque en ocasiones una ortodoncia es básica para la salud. Para mí el paciente es un todo, no solo una boca. La ortodoncia además de estética es salud. Un mal posicionamiento de la articulación conlleva un desgaste de los discos, que puede provocar dolor de cervicales, migrañas… al final la salud es integral. Ya no digo que se incluya una ortodoncia de última generación invisible, pero por lo menos unos brackets metálicos que corrijan ese problema de salud.

¿En manos de quién está de que se amplíe la cobertura? ¿De los políticos, de los dentistas o de los pacientes?

Cada vez hay más consciencia entre los odontólogos de que debemos hacer un poco más por los pacientes y por la sociedad. Por mucho que me guste la idea, siendo realista ni la Seguridad Social ni el colectivo de odontólogos a día de hoy está preparado para asumir el incremento de intervenciones que supondría una cobertura general gratuita.

¿Entonces de qué manera puede el colectivo odontológico aportar un poco más a la sociedad?

En mi opinión una solución factible para incrementar nuestra responsabilidad social y ayudar a quien realmente lo necesita y no puede permitirse un tratamiento, pasa por implementar un sistema de Pro bono público, similar al que emplean los despachos de abogados en Estados Unidos. Sería muy interesante que de alguna manera se animara a los profesionales a realizar trabajos Pro bono en favor de personas o colectivos desfavorecidos, no mediante la obtención de beneficios directos pero sí por medio de algún tipo de incentivo fiscal o de rebaja de impuestos, al poder contemplar dichas intervenciones como gastos en la cuenta de resultados.

Parece una medida muy positiva, pero dudo que ningún Gobierno se atreva a innovar tanto. En su caso ocurre todo lo contrario, parece que la evolución es algo innato y no le da miedo romper las reglas establecidas…

En general nos cuesta muchísimo salir de nuestra zona de confort. A mi hija siempre le pongo el ejemplo del mito del círculo y la hormiga. Dicen que si trazas una circunferencia con un rotulador alrededor de una hormiga, parece absurdo pero no se atreve a cruzar la línea, y por mucho que estreches el cerco y se vea cada vez más acorralada, la hormiga no da el salto y escapa.

Al ser humano le pasa algo parecido. Por eso creo que es casi obligado ser valiente y evolucionar constantemente. Siempre he sido una persona muy inquieta y mi mujer también, y nos encanta salir de nuestra zona de confort, aprender, experimentar, y después descartar lo que no nos ha aportado nada e incorporar al trabajo lo que consideramos interesante y positivo para los pacientes.

Parece una medida muy positiva, pero dudo que ningún Gobierno se atreva a innovar tanto. En su caso ocurre todo lo contrario, parece que la evolución es algo innato y no le da miedo romper las reglas establecidas…

En general nos cuesta muchísimo salir de nuestra zona de confort. A mi hija siempre le pongo el ejemplo del mito del círculo y la hormiga. Dicen que si trazas una circunferencia con un rotulador alrededor de una hormiga, parece absurdo pero no se atreve a cruzar la línea, y por mucho que estreches el cerco y se vea cada vez más acorralada, la hormiga no da el salto y escapa.

Al ser humano le pasa algo parecido. Por eso creo que es casi obligado ser valiente y evolucionar constantemente. Siempre he sido una persona muy inquieta y mi mujer también, y nos encanta salir de nuestra zona de confort, aprender, experimentar, y después descartar lo que no nos ha aportado nada e incorporar al trabajo lo que consideramos interesante y positivo para los pacientes.

¿Fruto de esa inquietud nace el sistema ABIL SYSTEM (Alvarado Basal Inmediate Loading System)?

Efectivamente, pero yo más que un sistema diría que es un método de trabajo que he ido desarrollando y puliendo a lo largo de los diez últimos años. En realidad no he hecho nada revolucionario, este método es el resultado de los conocimientos y la experiencia que he ido adquiriendo a lo largo de los años poniendo miles de implantes, junto a la incorporación de técnicas o conceptos que se aplican en otras especialidades desde hace muchísimo tiempo.

Por ejemplo, tras haber trabajado todos los sistemas de oclusión, es decir  la forma de morder que tiene que tener el paciente, ahora aplico únicamente la que desarrolló hace décadas el doctor Planas para asentar las dentaduras postizas. Lo hago porque he comprobado a lo largo de los años que es la más estable y, sin embargo, entre la inmensa mayoría de los doctores está estandarizada la técnica americana, porque es la que se enseña en las facultades.

¿A qué se refiere cuando dice que ha incorporado técnicas o conceptos de otras especialidades a su trabajo?

Los traumatólogos cuando operan un hueso roto llevan todo la vida perforando de una cortical a la otra cortical para obtener dos puntos de sujeción firmes, o cuando operan una rodilla rota pasan un tornillo de punta a punta y ponen dos planchas. En el sistema tradicional bifásico de implantes, perforan únicamente la primera cortical y dejan más de la mitad del implante en el aire, en puro hueso esponjoso.

¿Por qué no es partidario de realizar injertos de hueso?

Hice muchos injertos de hueso cuando era joven, porque es lo que me habían enseñado en la facultad, pero cuando conocí al Dr Mander, uno de mis grandes mentores, me contó que había pedido permiso en Alemania para examinar la boca de antiguos pacientes suyos ya fallecidos y había observado que ni con el paso de las décadas ese injerto de hueso de vaca había sido absorbido por el sistema óseo humano.

¿El evitar el injerto de hueso reduce el número de intervenciones?

Cuando llegan pacientes a preguntar presupuesto y les han dicho que tenían que hacerse elevaciones de seno, injerto de hueso, esperar ocho meses para ponerse los implantes… y yo les digo que no necesitan nada de todos eso y que además se van ese mismo día a casa con dientes, no se lo pueden creer.

¿En qué momento toma conciencia de que debe establecer las bases de su sistema de trabajo para compartirlo con el resto de la profesión?

Hace años que este sistema está patentado, perfectamente establecido y comprobado que obtiene unos resultados excepcionales. Había observado que sobre todo en el extranjero hay doctores impartiendo sistemas o métodos similares, pero sin querer sonar a engreído, creo que a todos les faltaba por pulir ciertos aspectos. En Alemania, por ejemplo, envían a casa a los pacientes con los hierros hasta que tienen las prótesis definitivas. Yo en cambio les pongo unos dientes provisionales para que esa misma noche pueden masticar con normalidad, y además esos dientes provisionales me sirven para obtener información directa y poder decirle al protésico cómo quiero exactamente que confeccione los futuros dientes. Así en siete días el paciente tiene ya su dentadura perfecta y definitiva.

¿Está formando a otros doctores para que apliquen su sistema?

Muchos doctores se han interesado y se han puesto en contacto, además también viajo alrededor del mundo dando a conocer mi método, porque creo muy positivo que la gente tenga acceso a un sistema de implantes que es más efectivo, rápido, duradero, indoloro, económico y que no conlleva riesgos para su salud a corto ni largo plazo.

Alvarado Dental Clinic

Calle Hernán Cortés, 13

Tels. 963 034 838 / 601 465 925

www.alvaradodentalclinic.com

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