Texto: Toni Vivó 

Fotos: Fernando Ruiz

Asegura que no es nada de celebraciones pero a la gente nos encantan y Carlos Goñi o Revolver, como prefieran, está festejando a lo grande sus 30 años de carrera con una gira nacional que es un auténtico exitazo con sold out tras sol out. Como esta es su tierra aunque ahora viva en Madrid, quedamos para tomar algo por el centro de la ciudad y que nos cuente un poco cómo es eso de llevar 30 años viviendo de lo que más te gusta. Un privilegiado al que además le encanta compartir sus dones desde un escenario.

“No me he comprado una mascarilla ni tengo intención de hacerlo”

¿Ya tienes tu mascarilla sanitaria para prevenir el coronavirus?

No, porque además me debería comprar una cada año, teniendo en cuenta que en España mueren muchas más persona de gripe común al año. Así que no, no me he comprado una mascarilla ni tengo intención de hacerlo.

¿Qué te parece la histeria colectiva que se está generando con muchísima gente comprando mascarillas a precios escandalosos?

Me parece que en la guerra siempre hay alguien que saca beneficio, es un negocio fantástico, da igual contra qué, alguien va a sacar tajada.

¿Cómo llevas la gira? En el Palau de les Arts el primer día entradas agotadas y el segundo a punto del sols out también, en Barcelona tres cuartos de los mismo… supongo que contento.

Muy contento. Uno siempre sueña lo mejor y se prepara para lo peor. Imaginaba que podía ir bien en Valencia, porque aquí siempre me tratan muy bien, pero nos sorprendió muchísimo lo de tener que hacer dos día de concierto por la gran demanda. Por suerte está toda la gira igual, agotando entradas a los pocos días, y eso es fantástico después de tantos años de carrera.

¿De verdad que os sorprendió la gran acogida con todo el cariño que se te tiene por aquí? 

El éxito me sorprende siempre. Los años me anulan las capacidad de sorpresa con el ser humano, pero con estas cosas nunca, porque además en esta profesión todos los años te lo tienes que trabajar casi desde cero. Lo que hayas hecho anteriormente tiene su peso obviamente, pero has de seguir convenciendo y enganchando día a día o pasas al olvido.

Muchos artistas con carrera largas y con grandes éxitos en sus inicios con el tiempo no consiguen revalidar esos éxitos de masa y en cierta manera es incompresible porque con los años a la fuerza tienes que componer, tocas y cantar mejor. ¿Quizá la culpa no sea tanto del artista como del público que se hace mayor y pierde el interés o no tiene tiempo para escuchar música?

Soy muy poco de echar balones fuera y culpar al entorno en mi vida en general. No sé por qué ocurre eso la verdad, no lo sé. Desde luego yo sé que compongo, toco y canto mejor. Quizá más que con el público esa situación tenga que ver con cómo está montada la industria musical en España. En EEUU, por ejemplo, hay millones de emisoras en las que suena el último disco de Bruce Springsteen, Bob Dylan… Pero en España eso no pasa, aquí te ponen el primero de Springsteen y el primero de Dylan, lo que hayan tocado después no interesa. Cuando hay que poner algo actual optan por artistas nuevos, de consumo fácil.

¿Observas ahora errores o arreglos que no te convencen en discos anteriores? 

Siempre acabas viendo tus errores, porque para mí nada está nunca lo suficientemente bien. Eso es una mochila que cuando te dedicas a ser creador, sea cual sea tu ámbito, la vas a llevar toda tu vida. Nunca nada está perfecto, pero lo haces lo mejor que sabes en ese momento. Desde siempre, una de mis máximas es que esté haciendo lo que esté haciendo, eso es lo más lo más importante de mi vida. Eso lo hago con todo, por eso si estoy aquí ahora contigo no estoy pensando en otra cosa. Estoy al 100% en esto, y el motivo muy sencillo, porque cuando pase el tiempo y lea esta entrevista no quiero pensar que fui un gili… -risas-. Pues con los discos me pasa lo mismo.

Alguna vez has escuchado o leído una entrevista de hace tiempo y has pensado “ese día me levanté cruzado”.

Alguna vez he pensado, “¡madre mía ese día tenía un par de hostias bien dadas! -risas-. Esto me ha pasado en alguna ocasión, ahora que también te voy a decir una cosa, en más de una ocasión he pensado Goñi tendrías que haberle dado un par de hostias a quien te hizo esa entrevista -risas-.

¡Espero que este no sea el caso!

¡No, no por Dios! Además, me enseñaron muy temprano que cuando tuviera un micrófono diera lo mejor de mí y también que si el tipo que te está haciendo la entrevista te la está haciendo mal, dale la vuelta y conviértela en buena, porque al final el que sale perjudicado eres tú que eres el entrevistado. Aparte de todo es que a mí me gustan las entrevistas, me lo paso bien. Ahí discrepo mucho de algunos compañeros de profesión que las considerar un horror. Todos me tratáis con un cariño y con un respeto de la leche, estoy teniendo conversaciones todo el día con gente amable e interesante, es maravilloso. ¡Estoy encantado!

Volviendo un poco a la música actual, ¿qué opinas de las letras de algunas canciones de reggaeton, que para mí son auténticos esperpentos, y son auténticos bombazos a escala mundial?

Sabes lo que pasa, que esperpento hay mucho ahora mismo… ¡hasta en el Congreso! Por desgracia, hay ciertas cosas de las que no quiero ni tener opinión, porque me descuadran desde el principio. Cómo hay chicas y chicos ondeando la bandera del feminismo y luego están con el perreo éste denigrante. Imagino que el problema es que la gente no escucha, oye pero no escucha. Si escucharan se sentirían ofendidos como mínimo. Si eres consecuente con algo, tienes que serlo de una manera real. Supongo que cuando eres muy joven te da un poco todo igual.

Cumples 30 años de carrera sacando disco prácticamente cada dos años. ¿Alguna vez te has llegado a aburrir de ésto?

¡Qué va, todo lo contrario! Yo toco 10 horas diarias en mi casa, es una pasión absolutamente desmedida.  Cuando algo es muy muy vocacional, extraordinariamente vocacional, tienes una ventaja pero también una gran desventaja sobre el resto. La ventaja es que no tienes que decidir qué vas a hacer el resto de tu vida, porque ya lo sabes, vas a hacer eso  que te hace feliz. Pero la desventaja es que vas a hacerlo con o sin éxito. Por suerte a mí me pagan por hacer lo que me gusta, pero yo no toco por dinero, toco para seguir tocando. A mí lo que me da la felicidad no es el dinero que me dan por tocar, lo que me da la felicidad es el hecho de tocar en sí. ¡Eso es la hostia! No es comparable a nada.

“ Las ideologías tienen que estar al servicio de la ciudadanía y no al revés”

Ahora que vives fuera ¿cómo ves Valencia desde la distancia?

No lo tengo demasiado claro. Para mí las ideologías tienen que estar al servicio de la ciudadanía y no al revés. Me importa un carajo el color que haya en un Ayuntamiento, pero que no me obliguen nunca como ciudadano a pasar por el aro de la ideología del momento. Siempre me iré al lado contrario por una cuestión de principios, se cuál sea. Me prohiban, me corrijan o me sugieran algo, me da lo mismo, no trago. Hay algo aquí dentro que hace que le tenga alergia al poder, me da igual de un signo u otro.

¿Es una percepción o has vivido esa imposición ideológica de alguna manera concreta?

Muy concretas. Por ejemplo, el Teatro Principal es carísimo, lo he intentado alquilar muchas veces y lo primero que te dicen es que está reservado para música valenciana de dolçaina y tabalet.  Qué quiere que te diga, yo he vivido toda mi vida en Valencia y nunca me han contratado ni echado una mano nada. Cada vez que he tocado aquí, me lo he pagado yo.

Como anécdota, te diré que una vez fui a pedir una ayuda para no recuerdo qué iniciativa y me la denegaron, porque me dijeron que no era valenciano, después de haber estado viviendo y contribuyendo aquí durante 40 años. ¡Y en Madrid sí me la dieron! Son cosas raras. Cada gobierno tiene lo suyo. Pero bueno, yo mientras vea que la ciudad está limpia, que la gente esté más feliz y que haya menos mala leche por la calle, me doy por satisfecho.

Y para terminar y volviendo un poco al concierto, ¿vamos a escuchar todos los hits de Revolver?

Sí, por supuesto. Yo de gira me llevo un saco de unas 50 canciones y voy jugando con ellas. No hay un orden concreto, no hay una playlist establecida, ¡pero ojo! que mis músicos tampoco lo saben. Pero lo prefieren así. Las canciones de un día a otro de concierto pueden variar hasta un 40% tranquilamente. Yo me lo paso muy bien y genera un punto de tensión entre los músicos en plan “¿y ahora qué va a tocar?”.

Peticiones y versiones, ¿aceptarás alguna?

¡Claro que sí! En esta gira siempre hago. Hay temas que la gente siempre quiere escuchar y yo los toco, no me produce ningún tipo de hastío.

Conciertos Revolver

Días 28 (entradas agotadas) y 29 de marzo en Les Arts

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