Texto:  Jessica Iordache

Los peores momentos, paradójicamente, sacan lo mejor de las personas. Así está siendo esta vez también. Miles de profesionales de la sanidad están sacando lo mejor de ellos mismos para convertirse en los héroes del difícil momento que el mundo entero está atravesando a raíz de la pandemia del COVID19. La doctora Pilar Nos, actualmente Jefa del Servicio de Medicina Digestiva del Hospital La Fe de Valencia, es una de ellos, y en esta entrevista nos cuenta cuál es la situación de los profesionales sanitarios, los imprescindibles para la gestión de esta crisis.

El papel del personal sanitario es clave en la gestión de esta crisis, ¿cómo es ahora un día en el hospital?

Es absolutamente diferente al momento pre COVID. Yo trabajo en el Servicio de Medicina Digestiva y antes atendíamos diversas áreas clásicas de hospitalización, consulta externa, hospital de día, centro de especialidades… Ahora han cambiado todas las prioridades.

Lo primero que hacemos es distribuir las funciones entre los facultativos que estamos, que somos 2/3 de la plantilla, ya que 1/3 está de retén domiciliario. Hay algunos compañeros que han sido aislados por estar cerca de pacientes o familiares infectados. Entonces lo primero es ver con quién contamos para solventar la asistencia.

En nuestro caso, parte de nuestros residentes ya están dando apoyo al hospital que se nos ha asignado en un hotel o en las plantas con COVID, y la mayoría del staff de gastroenterólogos, endoscopistas, hepatólogos y digestólogos estamos atendiendo a la patología urgente que está hospitalizada y convirtiendo, en la medida de lo posible, toda la patología ambulatoria en consultas telefónicas o telemáticas. También hay que distribuir al personal administrativo y al personal auxiliar y de enfermería, que son absolutamente clave para que siga funcionando el hospital.

«El momento del balcón es un momento emotivo y ayuda a los profesionales a mantener el ánimo»

Estás viviendo esta situación muy de cerca, ¿qué sensaciones te produce?

Al terminar la jornada la sensación que tengo es una mezcla la impotencia por ver que esto sigue en aumento – aunque es cierto que en Valencia es un aumento menos grave y estamos en una situación de menor saturación que la que se está viviendo en Madrid o Barcelona – y a la vez satisfacción al ver que hay muchísimos ejemplos entre compañeros, entre toda la gente que se dedica al sector sanitario y entre toda la población en general y los pacientes que están ingresados o a la espera de exploraciones en particular, ejemplos de solidaridad que también se agradecen en estos momentos.

¿La gente llega muy asustada? ¿Vosotros cómo gestionáis el miedo al contagio?

Es cierto que de los pacientes a los que llamamos la mayoría están asustados, de hecho hay personas que han dejado de acudir al hospital de día a aplicarse medicación intravenosa por esto. Nosotros intentamos explicarles que en muchos casos de pacientes crónicos no se pueden interrumpir los tratamientos porque es peor que tengan un brote de su enfermedad de base y después tengan que acudir al hospital de urgencia.

Nosotros también tenemos miedo a contagiarnos, sobre todo la gente que está en primera línea o que tiene que atender a la guardia y está viendo cómo hay 40 pacientes con síntomas respiratorios en la puerta de Urgencias. Este miedo agarrotó los primeros días, pero ahora ya pensamos que hemos de aprender a convivir con él.

Hacemos muchas veces todas las recomendaciones sanitarias que todos conocemos: lavarnos, protegernos, intentar mantener las distancias… Ha cambiado totalmente nuestra rutina de trabajo, estamos con la protección que se nos aconseja y estamos esperando a tener más, porque ya sabe que todo el país ha padecido un problema la falta de suministros para proteger a los sanitarios.

También debemos agradecer muchísimo a toda la gente anónima que se dedica a la limpieza y que hace que todas nuestras superficies sigan estando desinfectadas, también eso está dentro de la rutina de gestionar este miedo al contagio, el pensar que lo estamos intentando minimizar entre todos.

Doctora Pilar Nos, actualmente Jefa del Servicio de Medicina Digestiva del Hospital La Fe de Valencia.

¿Cómo estáis solventando la falta de suministros?

En ocasiones con mucha imaginación. Ha habido momentos de mucha frustración y rabia porque que te falte material para protegerte no es una situación agradable, porque a parte de contagiarte tú, puedes ser un foco para los pacientes que estás viendo. Pero bueno, intentamos usar doble guante, doble mascarilla quirúrgica… Ahora va llegando más material y creo que podremos seguir solucionándolo. Pero en su momento tuvimos que recurrir a soluciones más que imaginativas como la fabricación de pseudomascarillas con plásticos, utilizando las calzas como gorros y, en fin, intentando hacerlo lo mejor posible.

¿Recuerdas algún momento o anécdota que destacarías porque te ha sorprendido especialmente?

En este contexto tan extraño una de las primeras cosas que me sorprendió es que cuando comenzamos a hacer consultas telefónicas, la gente fue muy solidaria y entendió perfectamente la situación.

Nosotros, además, tratamos pacientes con la enfermedad de colitis ulcerosa, que es específicamente al área que yo me dedico. Son pacientes jóvenes, muy informados y vinculados a la tecnología, y me sorprendió muy gratamente que muchos de ellos se ofrecieron voluntarios para lo que fuera: para repartir material, hacer funciones administrativas, limpiar…

Los pacientes y las asociaciones de pacientes han tenido una respuesta ejemplar. En concreto con las que yo me relaciono han sido conscientes de que había una prioridad y se han ofrecido para colaborar con nosotros en todo lo que pudieran.

¿Notas la entrega y solidaridad del gremio? ¿Estás orgullosa de él?

Sí, estoy muy orgullosa de todo el sector sanitario y especialmente de mis compañeros. Cuando desde la dirección se nos solicitó ser voluntarios, porque no era para nada obligatorio, cada uno de nosotros podía elegir otra zona, porque obviamente esta no es una zona de confort, estamos saliendo de nuestra especialidad y nuestro trabajo cotidiano, y se nos solicitó estar en otras áreas como críticos, hospitalización de pacientes con COVID, atención primaria, urgencias, preventiva… y la gran mayoría de nuestro staff se ofreció voluntario para estar donde hiciera falta. Se nota una gran solidaridad entre todos los integrantes del sistema sanitario.

Todos los días la gente sale a sus balcones a aplaudir vuestra labor, ¿os da fuerza?

El momento del balcón es un momento emotivo y ayuda a los profesionales a mantener el ánimo. En general el ser humano agradece que se valore su labor y yo creo que esos 2 ó 3 minutos en los que, en mi barrio, por ejemplo, cada día más gente sale al balcón, son una iniciativa bonita por lo que tiene de solidaria y de gratificante.

Hay mucha oferta de voluntariado, incluso personas cosiendo mascarillas en sus casas ante la falta de material sanitario, ¿está siendo de ayuda?

Es muy útil la ayuda de los voluntarios. Hay auxiliares, enfermeras, médicos que han venido con mascarillas caseras y que están bien preparadas y han sido utilizadas.

Están siendo también de mucha ayuda las iniciativas más generales como, por ejemplo, la oferta de distintas casas de alimentación para llevar alimentos o de bebidas como cafés al personal sanitario. Incluso hay hospitales que han recibido flores, que quizá no es una ayuda directa, pero levanta muchísimo el ánimo.

También hay personas de la Universidad Politécnica de Valencia, por ejemplo, que han participado con una iniciativa de fabricación de mascarillas en impresoras 3D y muchísima otra gente que se ha ofrecido para lo que hiciera falta. Todo ello está siendo de gran ayuda.

¿Qué podemos aprender de esta crisis de cara al futuro?

Todos sabemos que habrá un antes y un después de esta crisis, la más dura que nos ha tocado pasar a nuestra generación, y ojalá aprendamos que el sistema sanitario no es infinito. Debemos reestructurarnos, tener nuevas prioridades y estar siempre preparados. Probablemente esto ha tenido también mucho que ver con el hecho de lo poco que hemos cuidado nuestro planeta.

Tras la crisis sanitaria vendrá una crisis económica, y nos tiene que servir para realizar una reflexión profunda sobre nuestros valores. Que se le dé más importancia al conocimiento, a la ciencia y vuelvan a aflorar valores universales como solidaridad, justicia, equidad, y muchísimas cosas que en los últimos años y de una forma vertiginosa se han perdido. Valores esenciales, que generaciones enteras ni siquiera han llegado a conocer, y que ahora es obligatorio que resurjan.

Y por último, ¿qué mensaje esperanzador transmitirías a la ciudadanía?

Que hay muchísimos científicos del mundo en plataformas solidarias y plataformas universales investigando con toda la tecnología al alcance para conseguir lo antes posible tratamientos y prevención. En estos momentos hay muchos ensayos clínicos en marcha a los que se les ha dado prioridad absoluta y creo que en muy poco tiempo se va a generar mucho conocimiento.

En breve habrá una solución médica más adecuada que la que se tiene ahora, porque estábamos ante un virus desconocido y hemos aprendido muchísimo de él en un tiempo récord. Probablemente se disponga de fármacos eficaces y tengamos la vacuna en un tiempo récord. La comunidad científica está volcada en ello y debemos mantener la esperanza de que esto, entre todos, lo vamos a solucionar.

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