En Valencia, la ciudad con más sociedades musicales de España, la música juega un papel clave y no puede faltar. Así lo considera Vicente José Hervás Vila, catedrático de Composición, premio Benvingut Oliver de investigación histórica y profesor de Armonía y Contrapunto del Conservatorio Superior de Música Joaquín Rodrigo de Valencia (CSMV), quien recientemente ha publicado su libro titulado Modelos para el estudio del Contrapunto I.

Modelos para el estudio del Contrapunto I, música

No se trata solo de  una obra teórica e ilustrativa sobre «el arte de la combinación melódica», cuyos lejanos orígenes se remontan al siglo IX, sino de una aportación pedagógica de incalculable valor para poder adentrarse en el estudio del contrapunto riguroso desde dos hasta ocho voces y la escritura a doble coro, así como en el complejo manejo de los movimientos armónicos.

El libro contiene 208 ejercicios de contrapunto riguroso realizados y ordenados por especies, y en él se explica además con detalle el marco teórico en que estos están compuestos, correspondiente a la enseñanza de esta materia en la escuela valenciana de Composición, es decir, las reglas generales del contrapunto riguroso aplicables al conjunto de ejercicios y las normas básicas de escritura para cada número de voces.

Aprovechamos la ocasión de la publicación de este libro para visitar el Conservatorio Superior de Música Joaquín Rodrigo y hablar con Hervás para conocer mejor su perspectiva sobre la situación actual de la música clásica en la Comunitat.

¿Cómo ve el panorama de la música y su estudio en la Comunidad Valenciana?

Creo que la Comunidad Valenciana tiene una presencia muy importante en el panorama musical, pero esta presencia se refiere más a aspectos sociales que académicos. Hay mucho certamen y mucha banda, es todo muy fallero y de mucha exhibición, pero después encuentras un plan de estudio que no se sustenta y que está lejos de alcanzar el nivel de otros conservatorios como el de París.

Hay un expectro amplio de conservatorios y eso revela que hay demanda, pero esa demanda no siempre está relacionada con un buen producto. Hablando en términos industriales: si fuera un sistema plenamente productivo, toda la cantera de alumnado que se incorpora a los estudios musicales los terminaría con un cierto nivel, pero no es así.

Hay mucha visibilidad social, pero a nivel académico el producto es mucho más pobre de lo que se quiere vender, y ahí es donde creo que falta seriedad, porque a veces las notas de los alumnos no se corresponden con su nivel, por muchos condicionantes a los que se enfrentan los profesores. A mí me han llegado a mirar como el ogro del conservatorio por poner las notas que se merece el alumnado en mi asignatura.

¿Considera que el Gobierno toma las medidas necesarias para garantizar a la música el lugar que debe ocupar?

A raíz del último cambio de Gobierno autonómico no percibo un cambio significativo, creo que este Gobierno ha sido muy continuista y yo creo que el arte necesita revoluciones, hay que dar un toque importante. En Valencia por ejemplo, el Gobierno dice que está en sus planes adscribir los estuidos musicales a la Universidad, pero ¿cuándo lo hará? Es necesario hacerlo ya, crear un precedente y al final toda España adoptaría este plan, pero esto no se ha llevado a cabo porque estamos un poquito marginados en esta Conselleria, creo que para ellos la música es una cosa muy decorativa, pero no va a más.

No obstante, sobre el director del Instituto Superior de Enseñanzas Artísticas concretamente tengo una opinión positiva, aunque quizás sea un poco menos impulsivo de lo que yo creo que debería ser. Tuve la ocasión de hablar con él en este mismo conservatorio y he visto algunos movimientos que para mí han supuesto una pequeña gran victoria.

¿Considera que la crisis económica ha llevado a la gente a asistir menos a eventos de música clásica?

Si realmente te interesa la música todavía puedes asistir a muchos actos sin que esto suponga una inversión económica, hay conciertos gratuitos. Sin embargo, por ejemplo el Club Diario Levante de Valencia sí se vio afectado por la crisis. En ese club estaba de gerente un buen amigo mío, José Luis Galiana, y se podría decir que era la segunda sala de conciertos en importancia de Valencia, pero cerró y se perdió esa vida que daba a la ciudad.

En cuanto al sistema de los grandes auditorios, me parece que en general fomenta el elitismo, es decir, que solo la gente con un poder adquisitivo alto se pueda permitir ir a ver una ópera, ya que por ejemplo a la hora de contratar un director se busca a alguien que tenga mucho renombre, y creo que esto forma parte de esa tendencia que tiene la sociedad valenciana a convertirlo todo en un espectáculo.

Me parece que habría que encontrar un punto medio, a lo mejor no hace falta que se contrate a la mejor compañía de ópera, ni construir el mejor auditorio – el cual además se construyó sin prueba acústica – teniendo un tearo de ópera fantástico como es el Teatro Principal de Valencia, que se dedicó a otros menesteres. En definitiva, creo que la gente está demasiado preocupada por que sea todo muy grandioso.

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