El pasado 18 de enero Movistar+ estrenó El Embarcadero, una serie de Álex Pina y Esther Martínez Lobato, creadores de La Casa de Papel, protagonizada por Álvaro Morte, Irene Arcos y Verónica Sánchez. Con motivo del estreno, Valencia contó con la presencia de los creadores y actores para realizar una presentación por todo lo alto. En hello Valencia aprovechamos la ocasión para hablar con ellos y empieces a engancharte a este thriller emocional, centrado en el triángulo amoroso entre los tres protagonistas.

Escena de la serie El Embarcadero de Movistar+

Álex Pina y Esther Martínez

¿Vais a romper todos los prejuicios de nuestra sociedad sobre el amor?

Álex: Crear un triángulo amoroso y romper los parámetros que conocíamos de una infidelidad o una relación polígama era complicado, pero Vancouver siempre busca una línea lateral para contar las historias, esta vez huyendo de todo lo que se ha hecho antes sobre este tema.

Los creadores de la serie El Embarcadero, Álex Pina y Esther Martínez

¿Es una serie cuanto menos diferente al resto?

Álex: Estamos ante un hito donde las emociones provocan la acción que en otras producciones provocan las bombas o pistolas.

La serie destaca también por su estética, ¿qué papel juega l’Albufera de Valencia para crear esa estética única?

Esther: Queríamos hacer algo realmente bonito y aquí se ha logrado porque l’Albufera, el marco en el que está encuadrada la historia, es hipnótico. El paisaje se convierte en un personaje más, ya que la narrativa visual añade a la serie emociones que no están habladas.

Irene Arcos y Verónica Sánchez

¿Qué diferencia El Embarcadero de otras producciones?

Verónica: Creo que la serie le va a gustar al público por el mismo motivo que nos ha gustado a nosotros como actores, tiene una mezcla de tonos muy novedosa. El funambulismo que hace con las emociones me parece muy interesante. La serie tiene una profundidad y una carga emocional, pero también es muy cómica

Irene: Es un thriller luminoso, estamos acostumbrados a que los thrillers se desarrollen en marcos oscuros, pero este es un thriller en Valencia. Cuando se rompen los personajes estamos en la playa o entre juncos en l’Albufera, hay una sensación de luz y sol, y esto es muy novedoso.

¿Qué ha sido lo más difícil a la hora de embarcaros en este proyecto?

Verónica: Desnudarse. Hay muy poco artificio, vivíamos mucho del plano secuencia y eso implica que el viaje emocional tenía que ser de verdad. La cámara nunca estaba subida a un trípode, viajaba entre nosotros, era como una danza, trabajar con tu cámara era bailar con ella.

Irene: Que no podía haber trampa ni cartón, tenías la cámara pegada. Yo nunca había sentido la cámara tan cerca de mí y tuve que acostumbrarme al principio a rodar y vivir el viaje de todos los sentimientos teniendo una cámara pegada. Esto ha supuesto decir: “vale para este personaje tengo que abrirme en canal y trabajar con las emociones con absoluta verdad”. En muchas ocasiones estábamos dos actores y la cámara, porque en el escenario de l’Albufera estaba todo el equipo escondido entre los juncos, y teníamos esa sensación de bailar y sentir el pulso. Esta forma de trabajar ha sido exigente pero muy placentera, porque la sientes todo el rato

Irene Arcos, protagonista de la serie El Embarcadero

¿Qué habéis aprendido cada una de vuestro personaje?

Verónica: A mí hay algo que me ha gustado mucho de mi personaje, Alejandra, y es que dentro de ese personaje casi pequeño, apocado, torpe en lo social, hay un momento en el que no se deja presionar por lo que le imponen desde fuera que debe sentir. Esa especie de golpe en la mesa que ella da cuando todo el mundo pretende reducir su matrimonio a la infidelidad de su marido, decirle que todo lo que ha vivido no es verdad y que Óscar pase a ser un auténtico cabrón porque le ha sido infiel. Entonces ella dice: “yo siento que mi matrimonio sí ha sido verdad, este hombre sí me ha amado, no es una mala persona, igual este acto no es lo que más me gusta de él pero no lo puedo reducir ni a él ni a mis 12 años de matrimonio a este hecho solo”.

Creo que esto denota madurez y fuerza en ella. Lucha contra esos sentimientos que a veces pensamos que son nuestros pero no lo son, son una presión social: “debes sentir esto cuando ocurre esto”.

Irene: En mi caso he aprendido mucho porque Verónica es un personaje muy especial y considero que está mucho más evolucionado a la hora de plantearse la vida y el amor. Me parece interesante la generosidad con que mira la vida, la confianza que tiene y también la lucha interna que mantiene, que es una cosa que se va descubriendo poco a poco. A priori aparece como un ser idílico que vive a los salvaje, y luego se va viendo que esto es un esfuerzo que una hace por remontar las sombras y los miedos. Ojalá se me contagie esa fuerza y esa capacidad de superación.

¿Os costó romper esos prejuicios?

Verónica: Los prejuicios siempre se van entendiendo las razones del otro y poniéndote en su situación. En este caso los actores lo tenemos fácil, porque en el guión tienes todos los puntos de vista de todos los personajes: En la vida no pasa eso, pero aquí te lees los demás personajes, ves qué les ha llevado a cada uno a hacer cada cosa y dices: “claro, ¿por qué no?”.

Verónica Sánchez, protagonista de El Embarcadero

Irene: A mí al principio me costó, porque claro, eres la amante. Ante un matrimonio idílico, bonito, perfecto… tú eres la otra, y eso ya te coloca en un lugar difícil. Además, los prejuicios a veces crees que no los tienes, y de repente te sorprendes a ti misma y dices: “sí tengo, están ahí ocultos”.

Después, conforme fui conociendo y creando al personaje, se fueron desbaratando los prejuicios y se quedó su pureza, la luz, la fuerza y lo evolucionado que está interiormente. A partir de ahí se destruyó el prejuicio y se quedó la emoción pura, el amor, y tú cuando quieres a alguien quieres que esa persona esté feliz, es una cosa que mi personaje dice, y todo lo que te hace feliz a ti me hace feliz a mí, este es el amor puro. A veces lo vemos más sujeto a lo que tú tienes que hacer por mí, a mis miedos, pero cuando tú realmente quieres a alguien lo que quieres es que esa persona sea feliz.

Álvaro Morte

¿Te costó deshacerte de tus prejuicios para meterte en el papel?

Claro, yo de entrada juzgo negativamente a mi personaje, y este era el reto, coger un tipo que le pone los cuernos a su mujer y desdemonizar esta situación, intentar entender por qué hace todo esto y cuál es su situación vital. Para mí fue todo un viaje, un descubrimiento. Yo necesito hacer una investigación de cómo llegar a entender a este personaje, y me di cuenta de que la clave está en que no las quiere a las dos de la misma forma, las quiere al mismo nivel, de manera equivalente, pero son amores distintos, a una la quiere por unas cosas y a otra por otras cosas. Además no solo es un amor por una persona, sino por un entorno. El personaje de Irene en l’Albufera me abre una forma de vida nueva, una luz nueva, unos sonidos y colores nuevos, y te enamoras de todo eso.

En La Casa de Papel se transmite la idea de thriller por la acción y en El Embarcadero por la emoción. ¿Qué es un thriller emocional?

Este thriller puede costar más, pero hemos tenido la grandísima suerte de que los directores son brutales y, además, se conjugan varios géneros, que es lo que pasa en la vida: Nosotros podemos estar en un entierro, una situación dramática, y de repente a alguien le da la risa floja y estás nervioso, y se te aparece delante una situación de comedia que no puedes evitar dentro de algo muy dramático. Además también hay acción y mucho más, y los directores lo han hilado todo perfectamente.

Álvaro Morte, protagonista de la serie El Embarcadero

Tu personaje debe decidirse entre el amor por dos mujeres, ¿alguna vez te has visto en una situación así?

A mí me apasiona muchísimo la música, y el otro día me preguntaban si no fuera actor qué habría hecho, y decía que me habría encantado dar conciertos de rock. En ese sentido, sí que tuve que decidir entre esas dos pasiones, pero en el tema mujeres la verdad es que no.

¿Es la primera vez que ruedas en Valencia? ¿Cómo ha sido el rodaje en la Albufera?

Grabé hace muchos años una serie que se llamaba Bon Dia Bonica, también estuve un mes haciendo teatro en el Teatro Olympia…, yo a Valencia le tengo mucho cariño. Esta vez grabar en l’Albufera ha sido maravilloso, porque no sería lo mismo hacer esta serie en un plató cerrado que hacerlo con ese paisaje tan maravilloso, que es realmente inspirador. Para nosotros es como un personaje más, cuando llega Óscar allí no se encuentra solo con Verónica, se encuentra con mucho más, ha sido determinante el papel de l’Albufera.

¿Cómo te ha cambiado a nivel personal este papel?

Me gusta pensar que aprendes cosas de los personajes. Hay que ser permeable a todos los estímulos que te da la vida, y un personaje desde luego para poder entenderlo e interpretarlo necesitas aprender cómo ve la vida. Yo siempre pongo el ejemplo de si tuviera que interpretar a Hitler; primero tendría que entender por qué esta persona tomó estas decisiones, y eso te hace aprender, otra cosa es que estés de acuerdo o no, pero tú como actor tienes que permitirte la generosidad de no prejuzgar a ese personaje que tienes que hacer.

Escena de la serie El Embarcadero de Movistar+

OTRAS NOTICIAS DE INTERÉS: ENTREVISTAMOS A LA ACTRIZ AITANA SÁNCHEZ GIJÓN CON MOTIVO DE SU VUELTA A VALENCIA