Aitana Sánchez Gijón ha tardado en regresar Valencia, casi como su personaje en volver a casa, pero la espera ha valido la pena. Del 10 al 20 de enero protagoniza en el Olympia ‘La vuelta de Nora’, la segunda parte de La Casa de Muñecas de Ibsen. La obra comienza justo con una llamada a la misma puerta que cerró de un portazo 15 años atrás.

Ha interpretado de manera magistral a grandes mujeres: desde la reina Isabel en la serie Adventum, a Sisí, Medea, o doña Blanca en Velvet, pasando por La Regenta. De hecho no debo ser la única que cuando pienso en Ana Ozores la visualizo a ella, al igual que con Yerma. Ahora es el turno de Nora, otro valiente personaje femenino, que lo deja todo para ser dueña de su vida.

Aitana Sánchez Gijón ha tardado en regresar Valencia, casi como su personaje en volver a casa, pero la espera ha valido la pena. Del 10 al 20 de enero protagoniza en el Olympia ‘La vuelta de Nora’,

¿Cómo es hacer de Nora?

Es muy intenso. Es un personaje con una carga emocional bestial, que vuelve a la casa que dejó hace 15 años. Pero no porque se arrepienta, si no porque tiene que resolver algo pendiente, que no le deja ser la mujer totalmente libre que aspira a ser. Cuando regresa se reencuentra con su marido, la niña pequeña que dejó con 3 años y ahora tiene 18 y la nany que cuidaba a sus hijos.

Todos los personajes tienen sus luces y sus sombras y en escena coinciden conmigo, pero no entre ellos. Son como pequeños tete-a-tete con Nora, por lo que me encuentro de nuevo con un texto con el que ‘te destripas’. Al principio pensé que sería una obra más dialéctica, pero vuelve a ser una función en la que afloran fuertemente las emociones.

En una obra tan intensa cobran especial importancia los compañeros de reparto y el director.

Y tanto. Con Andrés Lima ya hice Medea, un personaje muy intenso también y que me ha marcado muchísimo.

Roberto Enríquez fue mi compañero en ‘La Rosa tatuada’. Tanto él como Ana Isabel Díaz Lago son magníficos actores, con unas tablas extraordinarias que te ayudan a sacar todo lo que llevas.

Y Elena Rivera es increíble. Con el poco teatro que ha hecho de momento y parece que lleve en escena toda la vida.

En Cuéntame ha estado mucho tiempo y ya se veía lo gran actriz que es, pero la tele o el cine no son lo mismo. El teatro impone mucho. Igual te subes al escenario y te bloqueas, pero ella al contrario, lo lleva innato.

Todos son fantásticos, es asombrosa su capacidad de traspasar energía en el escenario, cómo cargan baterías…

‘La Casa de muñecas’ se estrenó en 1879 y fue un escándalo. ‘La vuelta de Nora’ está escrita en 2017 por Lucas Hnath. Ha pasado siglo y medio…

Sí, pero la esencia es la misma. Nora es un personaje feminista, valiente, que se enfrenta no solo a una familia, si no a una sociedad que no tolera que se salga de lo establecido. Es un escándalo en ese momento. Revivir a Nora es un símbolo de todas las batallas que nos quedan por luchar. La transformación de Nora en los 15 años que pasan en la obra, es como un reflejo de los cambios que se han producido en los 150 años que han pasado de una obra a otra.

Un autor joven y contemporáneo, coge la obra de Ibsen y muestra otra vez a Nora, que es una mujer nueva, y a la sociedad, que también está cambiando muchísimo.

¿La esencia feminista es la misma, pero qué cambia en la trama?

En la primera parte se podía llegar a entender a Nora, ahora también se empatiza con el resto de personajes. Se refleja el punto de vista de cada uno de ellos.

En esta obra queda patente que las decisiones tan radicales producen mucho dolor, tanto para Nora como para los que deja atrás.

Sin embargo no se le juzga en sus decisiones. Es más complejo, como la vida misma. Las heridas siguen abiertas, pero cada uno ha ido ocupando una posición.

Siempre has reivindicado el papel delamujerenelcineyenla sociedad en general, al igual que tu personaje. El feminismo está de plena actualidad y más tras los trágicos acontecimientos.

Sí, ya las mujeres han dicho basta. El 8 de marzo salimos e inundamos las calles. Ya no nos callamos. Nos revelamos cuando pasan estas cosas. Que sales de casa y no sabes si vas a volver…

Es un momento histórico y creo que van a cambiar mucho las cosas. No digo que se logre todo, pero es un tiempo de conciencia colectiva importante. También han dicho basta muchos hombres, que nos apoyan y ayudan.

Tenemos que seguir por este camino, reivindicar los cambios en la sociedad y la cultura es esencial para cambiar, para dejar de estar aborregados.

¿Además de esta obra cuáles son los próximos proyectos?

Seguimos con Velvet Colección. Doña Blanca es un papel que me encanta porque antepone el trabajo, es fuerte, valiente y ha evolucionado mucho. Al principio me parecía fría, pero se ha humanizado y enternecido. Es muy gratificante.

También estoy preparando un espectáculo con Chevi Muraday, que mezcla danza contemporánea, música, texto… Se llama Juana y es un recorrido por todas las Juanas. Un homenaje a Juana La Loca, Juana de Arco, la Beltraneja, la papisa Juana, etc., que fueron mujeres que se desviaron de lo establecido y han sido castigadas, muertas en la hoguera o encerradas en vida por salirse del molde. Chevi Muraday es uno de los coreógrafos más importantes de este país. Ya bailo con él desde hace meses y he descubierto que necesito bailar. La vida siempre te sorprende. Nunca dejas de aprender.

Aitana Sánchez Gijón ha tardado en regresar Valencia, casi como su personaje en volver a casa, pero la espera ha valido la pena. Del 10 al 20 de enero protagoniza en el Olympia ‘La vuelta de Nora’,

Es que has trabajado con tantísima gente, referentes como José Sacristán, quién pasó por aquí hace poco y desprendía tanto respeto y cariño…

Me nombras a José y muero de amor, porque es un ser maravilloso. Hablas con él y te quedas embobado. Es un libro abierto lleno de experiencias. Cómo lo ha pasado, cómo dejó todo para venir a Madrid sin apoyo de su familia. Su vida es alucinante. Es un referente para la profesión y a quien le preguntes te lo dirá. Para cualquiera trabajar con Pepe es un regalo, como actriz y como persona.

Por último, hace mucho que no venías a Valencia. ¿Qué esperas del público valenciano?

Sí, hace demasiado tiempo que no venía a actuar. Casi 11 años y además en el Olympia solo he trabajado una vez. Ya tenía ganas porque es una ciudad con mucha tradición teatral y un público estupendo. Lo bueno es que en Valencia siempre nos quedamos mucho tiempo. Normalmente en otras ciudades estamos 3 ó 4 días y la última vez allí fueron 15. Ahora estaremos 10, va a ser muy intenso y más con esta función, así que estoy descansado todo lo que puedo estos días y cogiendo fuerzas.

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