Bufón y presidente, ese es ALBERT BOADELLA. El actor, dramaturgo, cómico y director hasta 2012 de la compañía de teatro independiente Els Joglars, es toda una institución en el mundo de las artes y una voz más que autorizada en el desafío independentista catalán. No en vano es el presidente de Tabarnia: región imaginaria de Catalunya que destaca por su voluntad de seguir formando parte de España.

¿Por qué le fascina tanto la figura del Bufón?

No es que me fascine, sino que forma parte de mi oficio. Mi oficio tiene que ver con la comedia, con el payaso, con el bailarín y con el bufón. El bufón tiene un lado satírico que me divierte. Pero no siempre he estado en esta línea.

¿Sobre qué versa “El Sermón del Bufón”?

Son unas memorias pero teatralizadas. Es un canto a la libertad, en el que digo lo que me parece. De forma humorística planteo muchos temas que le pueden interesar a la gente.

Usted es al tiempo Bufón y presidente de Tabarnia. ¿A quién debemos tomarnos más en serio?

Yo creo que a los dos. No digo nunca una cosa que no tenga sentido, tanto como bufón que como presidente de Tabarnia.

En su obra aparecen personajes como Jordi Pujol o el Rey Juan Carlos, ¿qué papel desempeñan a lo largo de la obra?

Aparecen unas escenas en las cuales yo reproduzco una entrevista con ellos. Hago de Pujol y de Juan Carlos pero también de mí mismo. Voy haciendo el doble personaje.

boadella

¿En difícil interpretarse a sí mismo?

Es muy difícil porque nosotros los comediantes siempre hacemos en público de un personaje y nuestro ser es para la intimidad.

¿Qué le pareció el papelón de Junqueras asegurando que ama a España?

Aquí Junqueras se convirtió en un comediante, quería seducir a un tribunal, pero sus actos contradecían totalmente su declaración.

¿Cómo reacciona el público valenciano con un tema como el separatismo catalán?

Creo que en Valencia hay una minoría que está muy de acuerdo e incluso le gustaría imponer el Independentismo, pero hay una mayoría que tiene sentido común y que está en contra de poner más fronteras de las que hay.

¿En Catalunya reaccionarían igual?

No. Seguramente habría gente que protestaría y que expresaría su rechazo.

Algunos miembros del Gobierno valenciano nunca han ocultado su simpatía por el movimiento independentista. ¿Los ciudadanos deberíamos preocuparnos más de lo que lo estamos haciendo?

Sin duda alguna. Estos movimientos independentistas son enormemente destructores de la convivencia. En Catalunya la sociedad está enfrentada, y también los amigos, la familia,
las asociaciones, los clubs. Esto es terrible, es una división social y no hay que exportarlo aquí.

¿Cómo va a terminar toda esta escalada de tensión en Catalunya?

Pues va a durar y solo puede terminar con un Gobierno Central y español que haga cumplir la ley a fondo y acabe con el adoctrinamiento que se está haciendo a toda la sociedad.

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